Por la platea no se preocupe, no tendrá que salir de su casa y ya la tiene reservada.

A PROPÓSITO DEL DEBATE DOMINICAL (UN PASITO MÁS HACIA LA TELEPOLÍTICA)

Por Mario Casalla.

Hace poco más de un mes advertíamos –desde esta misma columna- sobre “Tres cambios profundos en la vida política argentina” (Punto Uno,12/10/15). Estos eran: 1°) La transformación de la relación política en “comunicación virtual”. 2°) La transformación del Pueblo en “la gente” y 3°) la transformación de los Partidos Políticos en “espacios”.

12 de noviembre de 2015

Hace poco más de un mes advertíamos –desde esta misma columna- sobre “Tres cambios profundos en la vida política argentina” (Punto Uno,12/10/15).

Estos eran:
1°) La transformación de la relación política en “comunicación virtual”.
2°) La transformación del Pueblo en “la gente” y
3°) la transformación de los Partidos Políticos en “espacios”.

El inminente Debate televisivo entre los dos candidatos presidenciales que llegan al ballotage, ratifica la primera de esas observaciones nuestras: la relación política se torna –también en nuestro país y cada vez más- una relación virtual.

De aquí la sintética expresión: “telepolítica”.

El irrealismo mágico

Frente a Usted –cada vez más- lo que hay es una pantalla, una imagen, un control remoto y éste último casi como símbolo de una (supuesta) “libertad de elegir”.

Y este domingo también “de votar”, si ya si pudiera.

A su Candidato, cualquiera sea éste, el ciudadano común -si es que alguna vez lo vio en persona- seguramente habrá sido desde muy lejos, o pasando fugazmente y de casualidad a su lado.

Algunos incluso podrán haberlo tocarlo, casi como a las estrellas de cine.

Pero allí –en la pantalla- es donde él está cerquita suyo.

A veces incluso con toda su familia y en su propia casa.

Allí es donde él le gusta o no, lo toma o lo desecha.

Allí es donde –de seguir así las cosas y en unas décadas más- acaso usted pueda terminar votándolo directamente, con el mismo control remoto. Sin siquiera molestarse en ir al local electoral que le toca y hacer lo cola.

Tampoco tendrá que esperar largamente el resultado, como ahora ocurre.

Nada de eso, terminado ese “programa” (el Debate) Usted aprieta el botón y listo: ¡habemus Presidente!

Entonces –cumplido el deber cívico- usted puede pasar a ver otro programa, o bien hacer un alto para cenar en familia.

Como estará haciendo su Candidato en ese mismo momento, porque Usted ya le conoce todas las costumbres.

Nada de plataformas, ni de ideologías, ni de peligrosos aglomeramientos ni marchas por las calles.

Todos sentaditos frente al televisor, elegiremos “al mejor”, al que más nos convenga o nos guste.

Este sería, en verdad, el anhelo último de Telepolítica, todavía no cumplido. Porque claro, todavía Usted “sabe” que no es así, todavía se da cuenta de que hay cosas que no son del todo naturales, ni democráticas, que hay “escenario”.

Pero es necesario que despierte: atención que el sueño no es la realidad, sino nuestro Deseo (Freud lo descubrió en 1900), así como la Política (en serio) no fue siempre así, ni es inexorable que lo sea (Giovanni Sartori lo explicó muy bien en su sencillo y rotundo librito: Homo Videns).

O sea un peligroso tipo de hombre donde lo sapiens (el saber), ha sido reemplazado por lo videns (lo que se ve, la imagen).

La gran cadena nacional

A esta altura se impone una aclaración personal: quien esto escribe verá este debate, así como ha visto muchos otros (aquí y afuera de aquí). No está a priori ni contra la televisión en general, ni contra los debates televisivos en particular.

Utiliza las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación que le resultan útiles y cree firmemente en los valores democráticos, así como en su permanente ampliación y comunicación.

En fin, que no es lo que usualmente se llamaría un retrógrado, ni un nostálgico restaurador de (supuestos) “tiempos mejores”.

Simplemente advierte sobre una tendencia que puede resultar peligrosa para nuestra recobrada democracia, esto es la confusión entre realidad y virtualidad; entre diálogo abierto y cara a cara entre seres humanos presentes y su reemplazo por esa “ilusión de presencia” que generan las pantallas remotas y luminosas; en fin, entre la Política y esta peligrosa Telepolítica que se va abriendo paso entre nosotros.

Se habla mucho en estos días de la diferencia entre mercado y estado (y se busca su complementación), no se habla tanto de la diferencia entre real y virtual y de la necesidad que el foro electrónico y mediático no avasalle con su lógica (del espectáculo y de la noticia) a la actividad política, cuya lógica y tiempo son otros.

Esta vez –a pesar de las declaraciones de principio y de la buena voluntad que reiteran sus organizadores- los candidatos quedaron (literalmente) en manos de los medios.

O van al Debate, o quedan en “falta” (imperdonable) frente al electorado.

Además ambos terminaron sintiendo (aun cuando públicamente no lo admitan) que allí –en ese foro virtual- se “cerrarán” sus respectivas campañas.

La semana que sigue –si “perdieron” en el Debate- poco importa.

¿Y quién decide si perdieron o ganaron?

No las urnas, ni el voto popular, sino el “rating” (minuto a minuto) y la interpretación que luego se haga de ese hecho, por los “especialistas” del complejo mediático, puesto a funcionar a full!

Que los Dioses los protejan, a ellos y a nosotros también.

Bloques, tanda comercial y guión

El set será el aula magna de la majestuosa Facultad de Derecho y casi todos los personajes principales estarán vestidos y preparados al “estilo Teatro Colón”, aunque también con una calculada “informalidad”.

Los Candidatos un poquito más arriba que los periodistas-moderadores. Durante esta semana cada elenco pudo ir a ensayar al lugar donde actuará el domingo.

El espectáculo se dividirá en tres bloques y –para que quede bien en claro la lógica comercial y televisiva que contornea a tanta corrección política- habrá dos tandas de publicidad de 6 minutos cada una en el medio.

¿A cuánto el “segundo” con toda la televisión argentina en cadena y con transmisión de la CNN en español para América Latina?

Pregunta que no hacemos por impertinentes, sino porque forma parte inextirpable de la lógica televisiva.

La TV es espectáculo y negocio, lo cual no está necesariamente mal. Sólo que no es (ni debería ser) el formato de la Política en serio.

La tanda publicitaria (6 minutos) tendrá el mismo tiempo del que dispondrá cada Candidato para desarrollar su tema dentro del bloque.

Como habrá cuatro bloques (el último de ellos también estudiadamente “informal”, para que Usted no se aburra y pueda ver un poco más de acción entre ellos), la obra total durará aproximadamente 75 minutos.

Si tiene teléfono fijo en su casa, seguramente sonará para preguntarle su opinión (como una especie de “boca de urna”).

Y terminado el Debate -si es Usted un buen ciudadano electrónico- no se podrá ir a dormir sin más: tras él y con tanda cortita de por medio, cada canal tendrá seguramente preparado su “programa especial” que lo ayudará a entender, por las dudas de que Usted no lo haya entendido bien.

Un “servicio a la comunidad” que le dicen.

Si quiere ver por anticipado el guión completo que firmaron todos los actores (una especie de contrato de honor), lea el “Manual de Estilo” que publicaron los organizadores en su página web, https://argentinadebate.org/acerca-de/.

Por la platea no se preocupe, no tendrá que salir de su casa y ya la tiene reservada.

MC/
• Mario Casalla. Doctor en Filosofía. Docente, investigador y escritor. Preside la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales.