La izquierda es un legado, una ética y una memoria de grandes luchas sociales.

A LOS COMPAÑEROS DE IZQUIERDA, DE CENTRO IZQUIERDA, SOCIALISTAS, PROGRESISTAS, RADICALES YRIGOYENISTAS Y ALFONSINISTAS…

Por Norberto Galasso

Ser de izquierda significa estar atento a esos pliegues complejos que nos presentan la historia y las realidades de un mundo con nuevas formas de dominación, que no siempre se perciben claramente.

NAC&POP
Nov. 2015

La izquierda es un legado, una ética y una memoria de grandes luchas sociales.

Muchas veces empleamos el concepto de objetividad de la historia para señalar que había un rumbo de transformaciones que, sin embargo, no era representado por ideas y personas que con estricta pureza respondieran a nuestros programas.

En esas ocasiones supimos ver, cualquiera fuese la fuerza partidaria en la que estábamos inscriptos, que no eran iguales las alternativas que se presentaban ante millones de personas con la apariencia de no tener diferencias entre sí.

En muchas oportunidades definimos que nuestra conducta revolucionaria debía ser de indiferencia o de condena a las opciones que se presentaban al cuerpo electoral de la nación.

Pero luego percibimos que si, con nuestro caudal, hubiéramos apoyado al que objetivamente abría un terreno nuevo o impedía, en razón de las fuerzas populares que congregaba, el avance de las derechas revestidas con todo tipo de vestimentas conocidas o prefabricadas, las causas populares habrían adquirido nuevos espacios de manifestación política y espesura social.

No nos es desconocido el argumento de que todos son lo mismo; pero también debemos pensar que una diferencia, por pequeña que sea, abre fisuras en el rumbo histórico.

Para miles de personas no es indiferente un nombre que otro.

Ser de izquierda significa estar atento a esos pliegues complejos que nos presentan la historia y las realidades de un mundo con nuevas formas de dominación, que no siempre se perciben claramente.

La segunda vuelta no es una elección sino una opción crucial en esta etapa de Argentina y Latinoamérica.

En el cuarto oscuro, sin abandonar ninguna de nuestras banderas: Scioli-Zannini.