En sus frecuentes ataques contra el gobierno de Venezuela utilizan todo tipo de argumentos, aunque casi siempre sin presentar evidencia alguna de sus alegatos.

VENEZUELA FRENTE AL WALL STREET JOURNAL

El Wall Street Journal publicó este 21 de Octubre 2015, un extenso artículo sobre presunta corrupción en la empresa petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), suscrito por José Córdoba y Juan Forero, conocidos sicarios periodísticos, tarifados para atacar permanentemente a la revolución bolivariana.

VENEZUELA FRENTE WALL STREET JOURNAL

Por Julio César Centeno*

Presuntas evidencias de corrupción en la empresa petrolera brasileña PETROBRAS han servido para desestabilizar el gobierno de Dilma Rousseff. Tanto la presidenta de Brasil como el ex-presidente Ignacio Lula da Silva se han convertido en las presas más codiciadas de la derecha brasileña y sus aliados en el extranjero. Los partidos de oposición actualmente solicitan en el congreso un juicio político contra Rousseff por la corrupción que presuntamente permea a PETROBRAS y otras ramas del gobierno. El objetivo final: obligarla a renunciar o destituirla a través de un golpe de estado parlamentario, similar al que se perpetró contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay en el 2012.

El Wall Street Journal publicó este 21 de Octubre 2015, un extenso artículo sobre presunta corrupción en la empresa petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), suscrito por José Córdoba y Juan Forero, conocidos sicarios periodísticos, tarifados para atacar permanentemente a la revolución bolivariana.

En sus frecuentes ataques contra el gobierno de Venezuela utilizan todo tipo de argumentos, aunque casi siempre sin presentar evidencia alguna de sus alegatos.

Esta nueva arremetida se presenta justo en la antesala de las elecciones parlamentarias y cuando Venezuela denuncia una perversa maquinación para someter nuevamente al país al control del Fondo Monetario Internacional, en complicidad con la oposición política de extrema derecha.

El artículo denuncia graves irregularidades y corrupción en PDVSA, apuntando directamente a Rafael Ramírez como el cabecilla de una mafia de ladrones y estafadores que se apoderaron de miles de millones de dólares por medios fraudulentos.

Entre sus principales cómplices señalan a su primo, Diego Salazar, quien presuntamente servía como intermediario para recibir sobornos multimillonarios a cambio de facilitar contrataciones con la empresa.

“Bajo Rafael Ramírez, hijo de un guerrillero marxista, PDVSA fue completamente transformada, de ser una de las compañías petroleras más eficientes del mundo, para convertirla en un apéndice de la revolución socialista del presidente Hugo Chávez”, afirman Forero y Córdoba.

Luego mienten descaradamente al señalar que en un discurso de Rafael Ramírez en el 2006 ante los trabajadores de la empresa, habría afirmado que si Chavez perdía las elecciones venideras, “él se iría a las montañas, rifle en mano, para liquidar a los enemigos de la revolución”.

Diego Salazar es descrito como “también el hijo de un guerrillero marxista … negociando contratos entre PDVSA y empresas Chinas y de otras partes. Disfruta su vida en aviones privados entre New York, Miami, Caracas, Paris y Madrid, en compañía de reinas de belleza.

Dirige su propia orquesta privada…maneja un Ferrari en las calles de Caracas, seguido por un SUV lleno de guardaespaldas… Regala relojes Rolex a los que participan en sus fiestas”

Casi todo el artículo se fundamenta en opiniones de personas no identificadas y en chismes, aparentemente sin fundamento alguno, característico de los autores del artículo. Las acusaciones se inician con frases como:

“dicen dos personas que participaron en la reunión…”
“de acuerdo con una persona…”
“dicen personas que trabajaron en PDVSA…”

Algunos ejemplos. “Dicen personas familiares con el asunto que autoridades de EU han iniciado una serie de investigaciones sobre la posibilidad de que líderes de Venezuela utilizaran a PDVSA para robar miles de millones de dólares del país a través de sobornos y otros medios” (encomillado propio).

“Estas personas dicen que fiscales de New York, Washington, Missouri y Texas se reunieron para coordinar acciones y compartir evidencias en investigaciones sobre PDVSA. Las reuniones incluyeron a agentes del FBI, Homeland Security, DEA y otras agencias” (encomillado propio).

“Autoridades españolas investigan a Ramírez, Salazar y otros que han hecho negocios con PDVSA por posible lavado de dinero, dice gente conocedora” (encomillado propio).

“El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de su Financial Crimes Enforcement Network (FinCEN), descubrió que un banco de Andorra ha sido utilizado para el lavado de dinero por oficiales corruptos de Venezuela, así como por mafiosos de Rusia y China. FinCEN dice que ejecutivos de Banca Privada d’ Andorra (BPA) facilitaron el lavado de 4 mil millones de dólares venezolanos, de los que 2.000 millones fueron extraídos de PDVSA. Como consecuencia, las autoridades españolas tomaron control del BPA y de su sucursal en España, el Banco Madrid”.

“De acuerdo con documentos de Andorra, el Sr. Salazar recibió cientos de millones de dólares en sus cuentas de Andorra provenientes de compañías fantasmas en Panamá, Belice y las Islas Vírgenes. El dinero presumiblemente tenía un origen criminal de corrupción política.

Los documentos señalan pagos de millones de dólares, muchos de ellos hechos por el Sr. Salazar a ejecutivos de PDVSA y a otros oficiales venezolanos” (encomillado propio).

“Investigadores dicen que cinco compañías petroleras y de construcción chinas depositaron 154 millones de dólares en cuentas de una compañía fantasma del Sr. Salazar en Panamá” (encomillado propio).

“Los documentos de Andorra señalan que el Sr. Ramírez ordenó en marzo 2012 que PDVSA solicitara un crédito en bolívares a una empresa que había contratado o un amigo suyo como consultor. El crédito, por 17.900 millones de bolívares, sería pagado en dólares.

La tasa de cambio era de 4.3 bolívares por dólar, por lo que el valor del crédito era de aproximadamente 4.160 millones de dólares. Pero los bolívares se conseguían en el mercado paralelo en 9,3 por dólar, por lo que el prestatario podía conseguirlos con 1.920 millones de dólares, generando un beneficio potencial de más de 2000 millones de dólares …

Los investigadores señalan que el préstamo no tenía justificación financiera. Dicen que era un acuerdo para que el amigo del Sr. Ramírez se embolsillara una comisión de al menos 70 millones de dólares” (encomillado propio).

“No había auditoría en el manejo del dinero, dice Ramón Espinoa, economista jefe de PDVSA antes de que Chávez tomara el control. En consecuencia, hasta 3.000 millones de los 15.000 millones que PDVSA contrataba en servicios y equipos anualmente eran sobrefacturaciones que regresaban a ejecutivos de la empresa, funcionarios del gobierno y empresarios, dicen personas conocedoras de estos presuntos crímenes” (encomillado propio).

“Un ejecutivo petrolero señala que, en un episodio, ejecutivos de PDVSA interesados en comprar un barco con equipos sismográficos, quería pagar más del doble de los 125 millones de dólares que solicitaban los vendedores europeos. El Plan, dice el ejecutivo, era compartir la diferencia” (encomillado propio).

“No puedes cobrar el precio verdadero, dice un ex alto funcionario gubernamental. Tienes que pagar comisiones, porque si no lo haces no te pagan” (encomillado propio).

“La creciente anarquía en Venezuela le facilita a fiscales norteamericanos el reclutamiento de anteriores ejecutivos de PDVSA, contratistas y banqueros como potenciales testigos, dice gente familiar con las investigaciones” (encomillado propio).

“De acuerdo a gente familiar con la investigación, quieren reclutar la cooperación del Sr. Ramírez, quien ha caído en desgracia con sus viejos camaradas en Venezuela, siendo destituido como presidente de PDVSA y ministro de energía el año pasado. Su nombramiento como embajador ante la ONU es una degradación para quien controlara la vaca de efectivo de Venezuela” (encomillado propio).

Posiblemente sea demasiado esperar que el Wall Street Journal, en honor a la verdad y al código de ética, cumpla con la obligación de presentar evidencias concretas de sus graves acusaciones contra el gobierno de Venezuela, contra PDVSA y contra las personas que difama.

De lo contrario, quedará en evidencia el propósito de empañar el clima de las elecciones parlamentarias que se celebrarán el próximo diciembre, confundir al pueblo venezolano, beneficiar a la oposición y desviar la atención sobre los graves señalamientos que, con evidencia irrefutable, el gobierno de Venezuela ha presentado contra el empresario Lorenzo Mendoza y el mercenario económico Ricardo Haussman en sus peligrosas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, en contra de los intereses de Venezuela, usurpando atribuciones que sólo corresponden a funcionarios legítimamente designados para tales fines por el pueblo de Venezuela.

Los señalamientos de Forero y Córdoba en su artículo en el Wall Street Journal se asemejan a los que se presentaran en el diario ABC de España, en el diario El Nacional y en el semanario TalCual, ambos de Venezuela, contra Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela y uno de los dirigentes políticos más importantes de la revolución bolivariana.

En esa oportunidad se utilizaron presuntas fuentes curiosamente similares para afirmar que Cabello era el jefe del llamado Cartel de los Soles, una mafia de narcotraficantes con participación de altos rangos militares de Venezuela.

Cabello procedió a demandar a los periodistas y a los medios en referencia ante los tribunales por difamación e injuria, tanto en Venezuela como en España, exigiendo que se presenten las pruebas de las acusaciones en su contra.

La grotesca y ridícula reacción tanto de los periodistas como de ABC, El Nacional y TalCual ha sido esconderse tras el argumento de ataque a la libertad de expresión para evitar reconocer ante un tribunal la falsedad de sus acusaciones.

En honor a la verdad, la justicia y la decencia, esperemos que las medidas que se emprendan en los tribunales competentes contra Forero, Córdoba y el Wall Street Journal no los obligue a cometer la misma estupidez.

Fuente: Contrainjerencia