El 9 de octubre de 1945, el Coronel Perón renuncia a todos sus cargos

MADURA EL 17 DE OCTUBRE DE 1945

Por Blas Garcia

1943+Peron-410-MaxEn un día como hoy, fuerzas militares de Campo de Mayo imponen el retiro de Perón. El 9 de octubre de 1945, el Coronel renuncia a todos sus cargos. Hortensio Quijano, ministro del Interior, anuncia elecciones generales para el mes de abril de 1946.

Por Blas Garcia

DESCAMISADOS SAN LUIS
09/10/2015

El Coronel Perón

El 4 de junio de 1943, militares nacionalistas dirigidos por el General Arturo Rawson desplazan, por medio de un golpe de estado, al presidente oligárquico Ramón S. Castillo, dando fin a la llamada «Década Infame», una época de gobiernos corruptos y tramposos que habían impuesto el llamado fraude patriótico desde el golpe militar de 1930.

Dentro de la Revolución del 43, Perón había generado, con la Secretaria de Trabajo, las condiciones para expresar los anhelos del pueblo y darle cohesión y contenido diferenciado a un movimiento de trabajadores.

Conforme crece la influencia de Perón entre los trabajadores, por su activa política social, crece también la resistencia a su figura dentro de los sectores oligárquicos y pro imperialistas.

El equilibrio de fuerzas dentro del Ejército, surgido desde la revolución del 4 de junio, se quebró desfavorablemente al Coronel Perón y la oligarquía se dispone a retomar el control del poder.

Marcha de la democracia

El día 19 de septiembre de 1945 se realiza la Marcha de la Constitución y la Libertad.

Amplios sectores de clase media confluyen con la clase alta y la oligarquía, concentrándose frente al Congreso.

El «Daily Mail», de Londres, sostiene: «Fue una demostración política, pero ni Bond Street podía haber hecho una exhibición tal de modelos y ni aún Mr. Cochran, el conocido empresario teatral, lograría reunir tantas mujeres bonitas para exhibirlas en una mezcla semejante de pasión política y de alegría».

Norberto Galasso relata que a la cabeza de la manifestación marchan la derecha y la izquierda del viejo país: «Don Joaquín de Anchorena y Antonio Santamarina contestaban a los aplausos con elegantes galerazos, Rodolfo Ghioldi, Pedro Chiaranti y Ernesto Giudici (todos del PC), con el puño en alto, Alfredo Palacios (PS) con amplios ademanes que no desacomodaban su chambergo».

También integran las primeras filas: Manuel Ordoñez, Carlos Saavedra Lamas, Jorge Walter Perkins, Eustaquio Méndez Delfino, Rodolfo Aráoz Alfaro y otros, sumándose, en las cercanías de Plaza Francia, un personaje conocido: el embajador yanqui Spruille Braden.

Días después, al partir, Braden declara que no solo ha estado en la parte final de la marcha sino que el personal de la embajada fue dispuesto estratégicamente a lo largo del itinerario.

The New York Times sostiene: «250.000 personas se congregaron a favor de la libertad.

Multitud record gritó ¡Muera Perón!»

Rodolfo Puiggros afirma que esa marcha constituyó la antesala del golpe: «El plan maquinado por Braden con los ‘demócratas’ se dividía en tres etapas: primero, un acto en el Luna Park convocado por el Partido Comunista (31/8/45), segundo, la marcha de la Constitución y la Libertad (19/9/45) y tercero, el golpe militar».

En la noche de 19, Braden informa, con sumo alborozo: «La concurrencia a la manifestación se ha estimado en doscientas a trescientas mil personas (algunos, creen medio millón) y ha tenido una representatividad genuina, evidenciada por la forma en que se hallaban entremezcladas las clases sociales y los grupos políticos.

Tuvo buena organización y autodisciplina… Las dimensiones y naturaleza de la manifestación resultan notables».

La embajada norteamericana en La Paz informa, a su vez, que «anoche debió realizarse en Salta una reunión de la que participarían miembros del Ejército que se están poniendo contra Perón.

El movimiento está destinado a derrocar al actual régimen, indefectiblemente el 26 de octubre próximo».

El día 22, Braden abandona la Argentina, con rumbo a Estados Unidos.

El día anterior a su partida -sostiene el agregado cultural de la embajada, Mr. Griffith- Braden sostuvo una conversación con José Peter, el jefe de la organización gremial de los comunistas en los frigoríficos, para discutir la situación obrera.

Foto: Spruille Braden en la tapa de la revista Time, del 5 de noviembre de 1945 por su campaña contra Perón.

Los primeros días de octubre del ’45

Norberto Galasso relata que durante los primeros días de octubre se agrava la tensión política opositora, pero la Secretaría de Trabajo continúa con sus medidas avanzadas: la sanción del laudo gastronómico -prohibiéndose la propina por razones de dignidad- implica no sólo un aumento salarial sino la intervención de los delegados gremiales en la información contable de los restaurantes.

El 2 de octubre la embajada norteamericana comunica al Departamento de Estado que es «necesario llegar hasta las últimas consecuencias» en su ataque a Perón, si bien conviene evitar «medidas coercitivas si éstas pueden ser reemplazadas, con éxito por la paciencia», quedando aquellas «como última instancia.

Mientras, en Campo de Mayo, algunos altos oficiales, tomando como excusa las relaciones sentimentales de Perón con Eva Duarte, descargan su animadversión contra él, originadas, en muchos casos, en la declaración de Guerra a Alemania.

Precisamente, en esos días, circula la versión de que la designación de Oscar Nicolini el 5 de octubre, como Director de Correos y Telecomunicaciones, obedece a la presión de Eva Duarte.

Esta cuestión opera como detonante en algunos sectores militares, hondamente trabajados ya por la gran prensa, así como por la campaña desarrollada por el embajador yanqui Braden.

El 7 de octubre el General Avalos visita a Perón para informarle que el nombramiento de Nicolini ha caído muy mal en Campo de Mayo y que debería ocuparse de que esa designación quede sin efecto.

El coronel le contesta que está cansado de imposiciones y que está dispuesto a renunciar.
El 9 de octubre

El 9 de octubre en la mañana, Avalos cumple su misión. Farrell lo escucha y deciden de común acuerdo una visita a Campo de Mayo para conversar con los jefes sublevados.

Perón recibe la propuesta de varios jefes adictos para reprimir a los amotinados, pero se niega.

En Campo de Mayo, Farrell intenta disuadir a los jefes más exaltados, pero no lo consigue.

La guarnición mantiene sus exigencias, por lo cual el presidente concluye por ceder.

A las 17 y 30 horas, los generales Von der Becke y Pistarini entrevistan a Perón para informarle que Farrell considera conveniente su renuncia.

Perón ordena que detenga todo movimiento de tropas y que retornen a sus cuarteles y pide un papel para escribir su renuncia, que la entrega manuscrita para que vean que no le ha temblado el pulso al escribirla.

Al mismo tiempo, por documento aparte, el coronel solicita el retiro de la institución. «Al faltarme el apoyo militar, decidí retirarme» dice.

La oligarquía apoya a la izquierda

En esa tarde, el gran estanciero y dirigente conservador Antonio Santamarina, visita al Secretario General de Partido Comunista -Victorio Codovilla- en la Penitenciaría, informando, a la salida, a los periodistas del penal: «Le he dicho a Codovilla que de un momento a otro ha de producirse el estallido que aguardamos.

Estamos apurados por obtener su libertad porque él puede orientarnos».

En la noche, el ministro del Interior -Dr. Quijano- comunica que el gobierno ha resuelto convocar a elecciones generales para el mes de abril de 1946 y que el coronel Perón ha renunciado a todos sus cargos, pues se había comprometido a dejar sus funciones a partir del momento en que se produjese la convocatoria electoral.

Conjuntamente con este comunicado en el que se intenta disfrazar la verdad de lo ocurrido, las radios informan que han renunciado dos jefes militares adictos a Perón -los coroneles Filomeno Velazo y Domingo Molina- a la jefatura y subjefatura de la Policía Federal.

Esa misma noche, Perón permanece en su departamento de la calle Posadas en compañía de Evita, Mercante y algunos oficiales que se acercan a pedir información y a brindarle su solidaridad.

«Todo esto es cosa del tanito de Villa María (el dirigente radical Amadeo Sabattini) -señala el coronel-. Lo ha enloquecido a Avalos. Le prometió la vicepresidencia y ese irresponsable ha jugado el destino de la revolución».

A la misma hora, a pocos kilómetros de allí -en el campo de deportes del Sindicato de Cerveceros, en Quilmes- se lleva a cabo una reunión de dirigentes y militantes sindicales.

De esa reunión, sale la designación de varios gremialistas- entre otros, Luis Gay, Alcides Montiel, Ramón Tejada y Juan Pérez- para que visiten al coronel, a la mañana siguiente y se informen de lo ocurrido, para trazar la táctica adecuada. Madura el 17 de octubre.

• Fuente: Norberto Galasso. Perón – Formación, ascenso, caída (1893 – 1955) editorial Colihue.
• Foto de La Run Run San Luis.