Se acumulaban una montaña de cartas que simbolizaban las miles de cartas que recibía, leía y procesaba Evita en sus maratónicas sesiones.

EL CAMIONCITO DE LOS REYES

Por Martín García

En el despacho de Evita en el CC Kirchner con un símil del camoncito q me regalaron los reyes magos en el Correo (FOTO)
Por Martin Garcia

NAC&POP
01/10/2015

En esos días me metí en el Centro Cultural Nestor Kirchner y fui a visitar el despacho donde atendía Evita a las personas que no tenían quien la escuchara hasta entonces.

El lugar esta reconstruido con gran realismo y poesía.

Están las pelotas de fútbol de tiento que regalaban a los equipos de fútbol de los potreros.

Las bicicletas negras y altas que le entregaban gratuitamente a los chicos que soñaban con tener una bicicleta.

Los cochecitos de lata donde uno se podía meter adentro y pedalear y sentir que estaba en un coche de carrera de verdad, siendo pibe.

Esos cochecitos salían en las propagandas de las revistas pero todos sabíamos que tenían precios prohibitivos.

No eran para nosotros.

Hasta que Evita comenzó a regalarlos a los pibes o los puso de premios para los Campeonatos Evita, no se, con cualquier buen pretexto para que los pibes tuviéramos esas magnificas maquinas.

Había mantas y sabanas con el sello de la Fundación Evita. Esas se salvaron de la destrucción que la revolución “fusiladora” para nosotros, “Libertadora” para “ellos”. Los quemaban porque decían “Evita”

Una montaña de cartas que simbolizaban las miles de cartas que recibía, leía y procesaba Evita en sus maratónicas sesiones.

Las cartas que luego contestaba y satisfacía con rápidos envíos de maquinas de coser, y mil otras cosas.

Y de pronto ante mis ojos me encontré con unos camioncitos de madera que yo había recibido el día de reyes de 1954.

Un 6 de enero cuando tenia 9 años, un militante peronista del barrio donde vivia me vio jugando en la puerta de mi casa, en Ciudadela, y me regalo un vale para retirar el regalo de reyes, en la oficina de Correos de Ciudadela.

El Correo de Ciudadela, quedaba del otro lado de la vía, al lado de la estación de trenes del FFCC Sarmiento, enfrente del cine Ciudadela.

El regalo me correspondía por ser pibe.

Era la época en que “los únicos privilegiados éramos los niños”.

Mi mamá me dijo:-“No vayas a buscarlo, porque esos juguetes son para los niños pobres, y si te lo llevas vos, que tus papás te podemos hacer un regalo, se lo estás quitando a un niño que lo necesita mas, porque a lo mejor los papás no pueden comprárselo…”

Yo me dije para mi:-Minga no lo voy a ir a retirar! ¡Si este es para mí! Es el mío! ¡Hay para todos!

Fui hasta el Correo.

Hice la cola y cuando toco mi turno entre y ví una habitación llena de juguetes hasta el techo.

-Elegí el que quieras…me dijeron.

Uhh elegí el camioncito y me lo lleve andando tirando de un piolín. Muy contento. Diría que plenamente feliz.

Habían pensado en mi, o simplemente me habían tenido en cuenta.

Me incluyeron en el reparto.

Ahí me di cuenta q los reyes magos no eran los padres (como mal decían) sino q los reyes magos eran Perón y Evita.

 

MG/

N&P: El Correo-e del autor es Martin Garcia <garciacmartin@gmail.com>