El factor Niembro desnudó la hipocresía del funcionamiento de la gestión macrista, las formas de pago de favores y la increíble e insostenible metodología de negar lo evidente y de tomarnos a todos como estúpidos.

NADA DE ESO FUE UN ERROR…

Enrique Quique Masllorens

“Tengo una mala noticia: / no fue de casualidad, / yo quería que pasara / y tú y tú, lo dejaste pasar” (Coti Sorokin)

Tiempo Argentino.
06/10/2015

En este país donde las malas noticias y catástrofes materiales y morales se adjudican al gobierno nacional, según relatan sin pudor los medios hegemónicos que martillan y socavan las maleables y prejuiciosas mentes de sectores de las clases medias de los grandes conglomerados urbanos, empiezan a despuntar los métodos recaudatorios del Gobierno de la Ciudad, ocultados por propios y extraños.

El factor Niembro desnudó la hipocresía del funcionamiento de la gestión macrista, las formas de pago de favores y la increíble e insostenible metodología de negar lo evidente y de tomarnos a todos como estúpidos.

Los adalides declarativos de la honestidad republicana estaban, desde siempre, chapoteando en el barro de la vergüenza.

Tal el caso del ex peronista Eduardo Amadeo que ahora no sabe explicar sus contratos con el gobierno del niño Mauricio, luego de haber expresado que él jamás hubiera hecho algo como don Niembro, por razones éticas.

Un auténtico rostro de acero.

Cuando alboreaba la democracia, en los estertores de la última dictadura militar, se pretendió desde el poder militar confundir a la población y ante la evidencia de los horrores cometidos quisieron adjudicarlos a los errores y a ciertos excesos.

Una manera de sacarse culpas y atribuir a personajes subalternos conductas aleatorias.

Esta absurda pretensión que abusaba de la lógica, agredía la inteligencia y que ocultaba el verdadero plan sistemático del genocidio, fue contestada estrepitosamente por el cantar popular manifestándose al son de “No hubo errores/ no hubo excesos/ son todos asesinos/ los milicos del Proceso”.

Y los responsables de la dictadura civil y militar tuvieron que meterse la ley de autoamnistía en sus propios arcones de los recuerdos.

Más de 20 años después, pretenden desentenderse de sus propias lacras a golpes de declaraciones en las que, o fingen demencia o están demasiado cebados por el cerco de protección que los ha desbordado de impunidad.

Arrastran esta impronta autocrática dado el origen ideológico y de clase de sus principales promotores y especialmente del sector social que se vería privilegiado en un eventual -y poco probable- gobierno macrista.

Estamos convencidos de que en el PRO hay muchos demócratas y republicanos y al mismo tiempo que todos los nostálgicos del autoritarismo y de las dictaduras se identifican y votan a este partido de derecha.

Ahí abrevan y se alojan los dinosaurios y los gorilas más exacerbados, elitistas y generadores de odio.

Mientras se sigue poniendo en evidencia un entramado de contrataciones sin registros de las contraprestaciones y una recurrencia llamativa de beneficiados, entre los que se destaca ampliamente Nicolás “Nicky” Caputo, el íntimo de Macri, las excusas y declaraciones se tornan ofensivas, por el nivel de burla al que someten a la ciudadanía.

Decenas de responsables de pequeñas radios y periódicos de todo el país se enteraron que figuraban como receptores de ingentes cantidades de dinero, según publicaba la página web del Gobierno de la Ciudad, sin haberlo recibido o habiéndolo hecho en muchísimo menos que lo publicado.

La falta de respeto de un Macri acostumbrado desde niño a fungir como un patroncito maleducado, fue doblemente violenta.

Por lo que dijo y por el cinismo de la forma en la que se expresó frente al reclamo del director de una FM de Tandil que le informaba la sospechosa anomalía:

“Estamos tranquilos”.

“Debe ser un error de carga”.

“No te preocupes” .

Esta última frase frente a quien protestaba para evitar problemas con la AFIP por el aparente cobro de una importante cantidad de dinero es imperdonable.

La hipocresía de las repuestas que dan constantemente forma parte de las tácticas distractivas del asesor Duran Barba, que ha parafraseado al nazi Goebbels imponiendo su: “Niega, niega, que alguien te creerá”.

Aunque por el infantilismo argumentativo, ciertas argumentaciones parecen salidas de la galera del ícono cultural del PRO, Pablo Cabaleiro, “El Mago sin dientes”.

Y con sus forzada sonrisa vertiginosa y con voz preocupada, Horacio Rodríguez Larreta le pide a Daniel Scioli que vaya a un debate, mientras en el balotaje de la ciudad evitó el reiterado convite de Martín Lousteau a confrontar frente a las cámaras, argumentando que no estaba para eso.

Otro rostro de acero.

Estas prácticas, subterfugios, desvíos, oscuridades y falta total de transparencia son el reflejo objetivo de una forma de entender al Estado y fundamentalmente a la política como meros instrumentos dispuestos a servir intereses de minorías, de empresas libradas al despojo y la acumulación irresponsable y a la decisión de dejar a la vera del camino a quienes no “cierran” con el modelo neoliberal.

Es por eso que no tienen pruritos ni vergüenza en declarar adhesiones a políticas a las que han votado en contra sistemáticamente.

A vetar en la ciudad de Buenos Aires las leyes que significaran avances y derechos para las personas.

A rendir pleitesía al juez Griesa y los fondos buitres y luego declarar que seguirían el camino y la firmeza de Axel Kicillof.

O con Aerolíneas.

O con la seguridad social.

Si dijeran lo que piensan y quieren, perderían la mitad de los votos.

No, nada, nada fue un error.

O una casualidad.

La única forma de aspirar al voto de las mayorías es mintiendo, ocultando, maquillando.

En definitiva: burlándose de todos y cada uno.

Falsos de toda falsía.

https://tiempo.infonews.com/nota/189428