El día que logremos discutir solo sobre DDHH habremos ganado la batalla a la cultura patriarcal que esta muy lejos de disiparse.

DERECHOS DE GÉNERO: ENTRE LA POLÍTICA CONCRETA Y LA RETÓRICA DE LA ILUSIÓN

Daniela Bambill

Hace 30 años que las mujeres de los diversos espacios de militancia de todo el país, ya sea política o gremial han decidido reunirse y plantear los objetivos de lucha en términos de reivindicación de derechos de género,  no deja de hacerme ruido como mujer.


04/10/2015

Quienes elegimos el camino de la militancia política no pensamos al hacerlo en una cuestión de género, no pensamos en nuestra condición de mujer o de hombre, elegimos militar motivados, generalmente por razones ideológicas, con la convicción que al hacerlo contribuiremos de alguna manera a modificar las condiciones sociales del medio en que nos movemos.

Hace 30 años que las mujeres de los diversos espacios de militancia de todo el país, ya sea política o gremial han decidido reunirse y plantear los objetivos de lucha en términos de reivindicación de derechos de género.

La sectorialización de la militancia por este motivo no deja de hacerme ruido como mujer.

La Presidenta Cristina Fernandez ha manifestado la sinrazón de la lucha por razones de género en un mundo sin equidad en el Encuentro de Líderes Mundiales para la Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer, ha planteado tres ejes para lograr realmente la igualdad de género:

La autonomía económica, la autonomía política y personal y la autonomía social. Y ha planteado un eje central que tiene que tiene que ver con el punto que considero central en esta reflexión, Cristina manifestó que aún en los países desarrollados sigue habiendo una desigualdad de género que es el acceso a los sistemas de decisión política de un país.

En ese planteo surge una realidad compleja en la que no podemos dejar de plantearnos cuál es el camino que debemos recorrer para alcanzar la equidad en los sistemas de decisión política.

Vemos como cotidiano que en la esfera de decisión la mujer está relegada al cupo que otorga la Ley en nuestro país y muchas veces, sino la totalidad de las veces ese cupo está otorgado por razones exclusivamente parentales.

Esta situación, vale aclarar, no es circunscripta a las listas para cargos electivos, el ejemplo es solo un ejemplo, valga el juego de palabras, para evidenciar una realidad que dista mucho de la equidad que ansiamos.

Basta con ver cualquier foto en cualquier lugar de la Patria de esta campaña electoral para chocarnos con el tema en cuestión.

La crítica sexista a la que hizo referencia la Presidenta no es solamente una razón de Estado, es una constante cotidiana.

Las mujeres nos enfrentamos a la doble tarea de hacer valer nuestro caudal intelectual y despegarnos de las razones sexistas que nos excluyen sistemáticamente de cualquier mesa de negociación política.

La cultura patriarcal está muy lejos del cambio de paradigma y vale preguntarnos hasta qué punto logramos acortar la brecha en esta suerte de guetos militantes que nosotras mismas fomentamos.

Los derechos vulnerados por los que planteamos la lucha no son derechos de género exclusivamente, son Derechos Humanos, vamos a un ejemplo concreto: el derecho al aborto legal seguro y gratuito es un derecho sobre la vida y la decisión de la mujer de decidir sobre su cuerpo, pero las oposiciones a este derecho no son una razón de género, existen mujeres y hombres que plantean la necesidad de la legalización del aborto y existen mujeres y hombres que se oponen al mismo, incluida la mismísima Presidenta de la Nación.

Entonces, recurro nuevamente al eje central de la reflexión, ¿es una cuestión de Derechos de Género realmente?

Los Derechos vulnerados no tienen género, son derechos vulnerados.

Una mujer sin acceso a la Educación universal, gratuita y de calidad ve vulnerado un derecho al igual que un hombre privado del mismo derecho, en nuestro país no se impide el ingreso a la escolaridad por el hecho de ser mujer, vale el ejemplo para no caer en la tentación de analizar solo desde la condición femenina.

Hemos dado pasos enormes desde la sanción de la Ley 13010 que establece el derecho al voto de la Mujer, sin embargo en el ámbito político seguimos discutiendo los mismos temas y llegamos a los mismos resultados.

Mientras en las mesas de toma de decisiones estemos ausentes por razones de género, mientras exista una Ley de cupo para garantizar la presencia femenina en las listas, mientras a esas listas solo se acceda por razones parentales, mientras sigamos sosteniendo banderas de lucha por el solo hecho de ser mujeres estaremos muy lejos de conquistar los espacios reclamados y seguiremos fomentando esto que la Presidenta ha llamado en la ONU una cuestión de retórica o ilusión.

Tal vez ha llegado la hora de comenzar a replantearnos los espacios de discusión y apostar a dar la pelea en el terreno de lucha. La sectorialización de la militancia por razones de género o etarias contribuye a las prácticas políticas que sostienen el status quo que pretendemos modificar.

El día que logremos discutir solo sobre Derechos Humanos habremos ganado la batalla a la cultura patriarcal que parece estar muy lejos de disiparse.

DAB/
N&P: El Correo-e de la autora es Daniela Bambill <danielabambill@gmail.com>