Daniel Scioli y Carlos Zannini, son los referentes de la etapa que se viene en Argentina: Tierra, Techo y Trabajo.

SCIOLI: REFERENTE DE LA UNIDAD PERONISTA

Maximiliano Borches

NAC&POP
01/10/2015

A poco más de veinte días para las elecciones generales del próximo 25 de octubre, el peronismo se va encolumnando detrás del liderazgo de Daniel Scioli, cuya figura convoca a los diferentes sectores del Movimiento Nacional Justicialista, en todas sus variantes.

En esta línea, la reciente incorporación al Frente para la Victoria (FpV) de la referente bonaerense Mónica López (quien hasta el momento y en lo formal, encabeza la lista de legisladores para el Parlasur por el Frente Renovador de la provincia de Buenos Aires), junto a otras decenas de referentes de La Plata, Avellaneda, Quilmes, General Madariaga y Azul, además de los intendentes de Villa Berthet y Corzuela, en Chaco, como de Santa Ana en Misiones y de las localidades santafecinas de Tacuarandí y San Antonio, entre otras del país que hasta hace unos días formaban parte del desarticulado espacio político que no supo conducir Sergio Massa, refuerzan la necesaria unidad del peronismo.

A pocos días de cumplir 70 años de existencia (el próximo 17 de octubre), demuestra una vez más su capacidad de organización para la conducción estratégica de la Argentina, en función de la grandeza de la Nación y la felicidad del pueblo, tal como lo concibió en su doctrina y práctica el General Juan Domingo Perón.-

Perón, -al igual que Juan Manuel de Rosas y Encarnación Ezcurra-, contó para la aplicación efectiva de las políticas de liberación nacional con la férrea dulzura de Evita.

Banderas históricas, éstas, que fueron recuperadas en la última década por Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

Por este motivo, aquellos espacios políticos que conforman el actual esquema de gobierno y que infantilmente continúan viendo con cierta desconfianza la actual fórmula del FpV–producto, quizás, de sus propios límites, mezquindad, aburguesamiento ante la acción o una cierta inocencia con la que piensan la construcción política, que como ocurre desde siempre, tiene un solo fin: la disputa de poder-, deberán replantearse sus tácticas de cara a los próximos días que quedan de campaña, como también su participación en la construcción política que se viene desarrollando, de cara a consolidar y profundizar la estrategia que se puso en marcha desde la asunción de Néstor Kirchner en 2003, que es el desarrollo económico con inclusión social y la resignificación para estos tiempos complejos de avance del poder financiero internacional y su consecuente crisis que se observa a nivel planetario, de las tres consignas históricas del Justicialismo: soberanía política, independencia económica y justicia social; si es que optan por seguir siendo protagonistas de este tiempo excepcional de recuperación y ampliación de derechos y ocupar un lugar en la Historia.

Para seguir por el camino de estos objetivos de máxima, la actual coyuntura cuenta con un importantísimo aliado –impensable en todos estos años-, y es el liderazgo que el Papa Francisco viene desplegando desde que asumió la conducción de ese poder simbólico que es el Vaticano, verdadero motor que mueve multitudes en todo el mundo, y que según su orientación le imprime un rol conservador o transformador (como el que en la actualidad lleva adelante Francisco) a la Iglesia Católica, institución en la que se reflejan millones de compatriotas de la Patria Grande y otros lugares.

Lo extraordinario de la actual etapa política de nuestro país, es que se vuelve a sintetizar la praxis política del peronismo y de amplios sectores de la Iglesia Católica –como sucedió en otros tiempos donde se jugó fuerte por la liberación nacional-, en las tres consignas lanzadas por el actual Papa de los humildes, que no por casualidad son las mismas que llevan adelante Daniel Scioli y Carlos Zannini, referentes de la etapa que se viene en Argentina: Tierra, Techo y Trabajo.