Quizá Francisco mismo este escribiendo la historia del primer Papa que opta por el tumulto de los plebeyos

CUANDO FRANCISCO CONVOCÓ EN LA ONU AL GAUCHO MARTÍN FIERRO Y PIDIÓ QUE EL MUNDO SEA UNA “COMUNIDAD ORGANIZADA

Víctor Ego Ducrot

La expresión que alude a Francisco como «Papa peronista» en un sentido cultural apunta a definirlo como parte de la síntesis conceptual que expresan la Iglesia, entendida como «Iglesia de los pobres», y el peronismo como cosmogonía muy argentina.

Tiempo Argentino
Agepeba
26 de Setiembre de 2015

Quizá Francisco mismo este escribiendo la historia del primer Papa que opta por el tumulto de los plebeyos: en Cuba llamó a vivir “la ternura de la Revolución”

En Estados Unidos dijo frente a Obama y ante el Congreso que todos “somos hijos de inmigrantes.”

En la ONU llamó al mundo “comunidad organizada”, condenó al sistema financiero y convocó a la lucha contra “la cultura del descarte”.

Si una vuelta de tuerca le faltaba a la aproximación para el debate que vengo formulando en las últimas semanas acerca de la naturaleza cultural de peronista que guarda el actual Papa –desde lo político una idea lanzada al ruedo por el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, a poco de convertirse Jorge Mario Bergoglio en Francisco, idea que, honorable es reconocerlo, salvó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de cometer el error estratégico más grave que hubiese podido cometer a lo largo de su ahora expirante ejercicio del poder: la confrontación insustancial con el Sumo Pontífice de los católicos–, la misma quedó expuesta (aquella vuelta de tuerca, digo) durante la alocución que éste pronunciara ayer al inaugurar la sesiones de la Asamblea General de la ONU, en su 70 aniversario.

Afirmábamos en un texto anterior de este mismo espacio: la expresión que alude a Francisco como «Papa peronista» en un sentido cultural apunta a definirlo como parte de la síntesis conceptual que expresan la Iglesia, entendida como «Iglesia de los pobres», y el peronismo como cosmogonía muy argentina de los invocados en Mateo 25 y en las Bienaventuranzas

(Mateo 25: porque tuve hambre y ustedes no me dieron de comer; tuve sed y no me dieron de beber; era forastero y no me recibieron en su casa; estaba sin ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron (…)

Y: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Pero fue el propio Francisco quien en Nueva York, y después de convocar, días antes en Santiago de Cuba, «a vivir la ternura de la Revolución», y el jueves en la Casa Blanca y ante el Congreso de Estados Unidos, al recordar que él también fue extranjero, que es «hijo de inmigrantes».

Fue el propio Francisco, reitero, el encargado de denominar al planeta como “comunidad organizada”.

Con claro tono tercermundista y revulsivo contra la injusticia social, Francisco llamó a esa «comunidad organizada» a luchar contra «la cultura del descarte» y condenó a los «sistemas crediticios asfixiantes».

Y como el Papa ayer en la ONU no sólo sorprendió con la idea de comunidad organizada, la misma que esbozara Perón durante Primer Congreso Nacional de Filosofía, 1949, en Mendoza, sino que citó al Martín Fierro para aludir a la necesidad de unión entre las víctimas de la injusticia, y con la esperanza de entendernos, es que acerco a continuación las siguientes referencias.

I.- «La comunidad organizada es concebida en un clima epocal caracterizado por antagonismos de sistemas opuestos y de clases, y emerge como una propuesta de armonización entre los intereses individuales y colectivos en el marco de una organización estadual que asegure la dignidad de todos, y de una democracia real, donde el único verdaderamente soberano y protagonista es el pueblo.

Pero además, dicha comunidad organizada, emerge como respuesta y propuesta a otra antítesis de la época, ya que evidenció una exacta comprensión del conflicto latente que se establecía por entonces, entre el adelanto científico-tecnológico por un lado, y la preservación y exaltación de los valores de la dignidad del hombre, por el otro».

• Pensamiento exógeno y endógeno en la formación constitucional argentina, de Alberto González Arzac y publicado por -www.nomeolvidesorog.com.ar-.

II.- Un texto del Alberto Buela, publicado en -www.historiadelperonismo.com- recuerda que, en torno a la Pascua de 2002, tiempos del infierno para los argentinos, diría perfectamente Néstor Kirchner, Bergoglio reflexionaba sobre las posibilidades del Martín Fierro como poema nacional para orientar algunas interpretaciones sobre el país (y el mundo) de entonces.

Solamente viendo el título del libro, antes incluso de abrirlo, ya encuentro sugerentes motivos de reflexión acerca de los núcleos de nuestra identidad como Nación (…).

En nuestras grandes ciudades, claramente en Buenos Aires, mucha gente recordará el caballo de la calesita o los corrales de Mataderos como lo más cercano a la experiencia ecuestre que haya pasado por su vida (…).

Para la mayoría de nuestros jóvenes y niños, el mundo del Martín Fierro es mucho más ajeno que los escenarios místico-futuristas de los comics japoneses.

Esto está muy relacionado, por supuesto, con el fenómeno de la globalización.

Desde Bangkok hasta San Pablo, desde Buenos Aires hasta Los Angeles o Sydney, muchísimos jóvenes escuchan a los mismos músicos, los niños ven los mismos dibujos animados, las familias se visten, comen y se divierten en las mismas cadenas. La producción y el comercio circulan a través de las cada vez más permeables fronteras nacionales.

Conceptos, religiones y formas de vida se nos hacen más próximos a través de los medios de comunicación y el turismo (…).

Pero, por otro lado, la indiferencia reinante ante los desequilibrios sociales crecientes, la imposición unilateral de valores y costumbres por parte de algunas culturas, la crisis ecológica y la exclusión de millones de seres humanos de los beneficios del desarrollo, cuestionan seriamente esta mundialización (…).

Ciudadanos globales, la lectura del Martín Fierro nos puede ayudar a aterrizar y acotar esa globalidad, reconociendo los avatares de la gente que construyó nuestra nacionalidad, haciendo propios o nuestro el andar como pueblo (…).

Antes que un poema épico abstracto, Martín Fierro es una obra de denuncia, con una clara intención: oponerse a la política oficial y proponer la inclusión del gaucho dentro del país que se estaba construyendo (…).

Martín Fierro cobró vida más allá de la intención del autor, convirtiéndose en el prototipo del perseguido por un sistema injusto y excluyente (…).

Hoy debemos articular, sí, un programa económico y social, pero fundamentalmente un proyecto político en su sentido más amplio.

¿Qué tipo de sociedad queremos?

Martín Fierro orienta nuestra mirada nuestra vocación como pueblo, como Nación.

Nos invita, a darle forma a nuestro deseo de una sociedad donde todos tengan lugar (…).

Quizá Francisco mismo este escribiendo la historia del primer Papa que opta por el tumulto de los plebeyos.

VED/

• Victor Ego Ducrot es doctor en Comunicación por la UNLP, profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la misma UNLP y director de AgePeBA.