Lula, Scioli y Mariotto: La justicia social implica revolucionar al sistema.

DE LA INCLUSIÓN A LA JUSTICIA SOCIAL

Por Víctor Ego Ducrot

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En el movimiento obrero se afirma que inclusión no es justicia social y crecimiento no es desarrollo. Además, la inclusión supone sumar al sistema a quienes quedaron fuera.

12 de Setiembre de 2015

“Lo mejor que nos puede pasar es que Daniel Scioli sea presidente y Aníbal Fernández gobernador», dijo Omar Plaini, dirigente de los canillitas e integrante de la CGT que conduce el camionero Hugo Moyano.

Fue ayer, en declaraciones a la colega Lucía Pires, de la agencia AgePeBA.

La suya fue una de las 50 organizaciones sindicales que, en un acto en el local de la UOCRA, manifestaron su respaldo a Scioli y a Fernández como candidatos a presidente y a gobernador de la provincia de Buenos Aires por el FPV.

«Aníbal es uno de los cuatro o cinco cuadros más brillantes que tiene el campo popular.

Es un hombre que conoce perfectamente los 135 distritos bonaerenses.

Ha recorrido el territorio y ha mostrado que está siempre, ya sea como ministro, como senador», enfatizaba hace apenas unas horas Plaini, quien también fue categórico respecto de las posibilidades del candidato peronista a presidir la República: «Scioli ha demostrado a lo largo de todos estos años su capacidad para gobernar, como lo muestra su gestión; y seguramente ganará en primera vuelta».

En la misma entrevista, el dirigente sindical formuló algunas precisiones que vienen muy a cuento de la necesidades que tiene el país en esta coyuntura de elecciones generales, al menos vistas desde la perspectiva de las complejas mayorías sociales, tema ese que efectivamente trasciende a las coyunturas y a los propios discursos electorales.

«Los sectores gremiales venimos afirmando desde hace tiempo que inclusión no es justicia social y crecimiento no es desarrollo.

Cuando Néstor Kirchner llegó al gobierno en 2003 había que reconstruir el tejido social, pero Scioli se encuentra con otro país, y la responsabilidad ahora es planificar una Argentina para los próximos 20 años que esté en el concierto de las naciones desarrolladas (…); y porque hay mucho por hacer decimos que lo mejor que nos puede pasar es que Daniel Scioli sea presidente y Aníbal Fernández gobernador», subrayó Plaini; y añado, la diferencia entre aquellas categorías es sustancial: la inclusión supone sumar al sistema a quienes quedaron fuera, la justicia social implica revolucionar al sistema.

Para ese «mucho por hacer», resultan imprescindibles ciertas precisiones del orden de lo político, como las enunciadas en los últimos días por otros dos cuadros del peronismo, llamados a ser decisivos en los tiempos que se avecinan. José Luis Gioja convocaba el miércoles a «abrir las puertas de par en par y que vengan todos los que quieran entrar»; lo hacía en consonancia con los dichos del actual vice de Scioli y clave en la marcha de éste hacia la Rosada, Gabriel Mariotto, cuando subrayó ante las cámaras del canal de TV 360, «el Frente Renovador se empieza a desgranar y los peronistas pueden volver por la puerta ancha».

Y vuelvo a Gioja: «Este gran movimiento que creara el General Perón, mayoritariamente está en el FPV, y no tengo dudas de que muchos compañeros que tuvieron otra mirada o fueron a otro espacio, van a votarnos porque saben que los necesitamos contra el verdadero adversario.»

Casi en forma simultánea a esos dichos, y en el contexto de una de las conferencias recientemente dadas aquí por Lula Da Silva, junto a Scioli y otros dirigentes, Mariotto fue definitorio respecto de una llave al futuro, imprescindible, tal cual ya él mismo ya lo adelantara en febrero pasado, cuando llamó a que el peronismo se una tras la candidatura del todavía mandatario de los bonaerenses: «Con nuestro espacio político estamos consolidando el liderazgo de Daniel Scioli», y pasó entonces a aludir a cuestiones programáticas, a ese «mucho por hacer» del que habla Plaini.

«Es necesario repasar lo construido en América Latina con los gobiernos populares de Kirchner, Chávez y Lula, y sobre esa construcción aportar en pos de más integración, más planificación, más Mercosur; tenemos la energía, tenemos los puestos de trabajo, tenemos ese concepto de industrialización con valor agregado a la producción primaria, y nunca más Latinoamérica tendrá que exportar materia prima sino productos elaborados por nuestros pueblos.

Estos 12 años no son el final de un ciclo, son el inicio para seguir revertiendo 500 años de injusticia».

Minutos antes, el líder del PT brasileño destacaba: «Nosotros gobernamos para acabar con la pobreza; los verdaderos pobres no tienen sindicato, es para ellos quien el Estado tiene que gobernar (…); mi proyecto era mejorar la vida de las personas más humildes».

Un paradigma para el futuro de la región, con características propias en cada uno de los países de «Nuestra América», al decir del «apóstol de la independencia cubana», José Martí.

Y oídas esas palabras de Lula desde Argentina y la memoria de su movimiento obrero, no puedo evitar un cierre a este breve ensayo de pensar en letra de molde la etapa que nos tocará vivir con una inevitable autocomplacencia frente al oficio de docente en Historia del Siglo XX en la UNLP, rogando de antemano que lo que sigue sea leído desde la época en que fue escrito originalmente, y en presente sólo en términos de reflexión acerca de lo que aún nos falta, pese a lo mucho ya realizado desde 2003, y sin extrapolaciones.

  1. «Nacionalizar todos los bancos y establecer un sistema bancario estatal y centralizado.

  2. Implantar el control estatal sobre el comercio exterior.

  3. Nacionalizar los sectores claves de la economía: siderurgia, electricidad, petróleo y frigoríficas.

  4. Prohibir toda exportación directa o indirecta de capitales.

  5. Desconocer los compromisos financieros del país, firmados a espaldas del pueblo.

  6. Prohibir toda importación competitiva con nuestra producción.

  7. Expropiar a la oligarquía terrateniente sin ningún tipo de compensación. Implantar el control obrero sobre la producción.

  8. Abolir el secreto comercial y fiscalizar rigurosamente las sociedades comerciales.

  9. Planificar el esfuerzo productivo en función de los intereses de la Nación y el Pueblo Argentino, fijando líneas de prioridades y estableciendo topes mínimos y máximos de producción».

VED/

• Texto del Programa de Huerta Grande; La Falda, de agosto de 1957, y Huerta Grande, de junio de 1962, fueron los claros antecedentes del Programa del 1 de Mayo 1968, publicado en la primera edición del periódico de la CGT de los Argentinos, y aun hoy merecen ser tenidos en consideración, quizás como referencia.
• (*) Texto publicado por el diario Tiempo Argentino. Su autor es Doctor en Comunicación por la UNLP, profesor de Historia de Siglo XX de la FP&CS de esa casa de estudios y director de AgePeBA.