Mariotto fue el primer en leer esa definición de antropología filosófica.

PERONISMO Y CRISTIANISMO A FINES DEL 2015

Victor Ego Ducrot

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La expresión que alude a Francisco como -Papa peronista- apunta a definirlo en el sentido de la síntesis conceptual que expresan la Iglesia, entendida como «Iglesia de los pobres», y el peronismo como cosmogonía muy argentina

Tiempo Argentino
5 de Setiembre de 2015

“Ha vuelto el rostro hacia el pasado.

Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies.

Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado.

Pero desde el paraíso sopla un huracán (…).

Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso», nos recuerda Walter Benjamin en sus Tesis de filosofía de la historia, al evocar al Angelus Novus, pintado por Paul Klee en 1920, año en el que instalaba su primera exposición importante en Munich.

Y continúo con Immanuel Wallerstein y su libro Análisis de Sistemas-Mundo (Siglo XXI; México; 2006), para evocar lo siguiente.

El historiador inglés Maurice Dobb escribió Estudios sobre el desarrollo del capitalismo en 1946, y el economista estadounidense Paul Sweezy salió a criticarlo, sobre todo por la interpretación y explicación que el libro propone del tránsito del feudalismo al capitalismo.

Resulta interesante señalar aquí que Sweezy, de formación marxista al igual que Dobb, utilizaba datos del belga y no marxista Henry Pirenne, quien sostenía que el surgimiento del Islam desembocó en la interrupción de las rutas comerciales del llamado Oriente con Europa, provocando el estancamiento de aquella geografía.

Traigo a la memoria ese debate porque reactualizo la vigencia del concepto de multicausalidad dialéctica en la tarea de explicar e interpretar la Historia, ya no sólo como lo sostenía Marx frente al idealismo de la Filosofia de la historia, de Hegel, sino desde la comprensión más abarcativa de Fernand Braudel, quien lideró la segunda generación de los Annales como corriente historiográfica, a partir del 1946 y aun como paradigma actual y vigoroso.

Las citas y breves comentarios que acaban de leer no parecen ir demasiado atados a los aconteceres políticos de nuestros días.

Para quienes ensayamos trazados entre la historia y los debates contemporáneos, mucha vigencia debería guardar aquello de que las apariencias engañan, sobre todo cuando casi en derredor de las tan pobres discusiones político electorales (y escribir pobres es un acto de generosidad) surgieron algunas llamativas (apenas si llamativas) polémicas y ciertas afirmaciones sobre política, métodos para el estudio de la sociedad y la Historia, y cosmogonías como objeto de estudio para la antropología filosófica.

Según un cable del jueves último de la agencia Telam, nuestro embajador ante el Vaticano, Eduardo Valdés, aseguró que el Papa Francisco «no es ni marxista, ni populista, ni peronista», sino que «es el Papa de las Bienaventuranzas y Mateo 25(…)».

Según lo consignado por el mismo medio, podría interpretarse que Valdés desliza comentarios críticos hacia «algunos sectores políticos y varios periodistas (que) intentan encuadrar la figura del Papa Francisco con ideologías y corrientes partidarias».

Pero Telam añade el siguiente párrafo del texto del representante argentino ante la Santa Sede y ex jefe de Gabinete del canciller designado por Néstor Kirchner, Rafael Bielsa: «Sin embargo, la centralidad del tema de la justicia social en los discursos de Francisco no se puede extrapolar de los contenidos de la Doctrina Social de la Iglesia y de ahí derivan las continuas referencias a la dignidad humana, la ayuda a los refugiados y el cuidado de la tierra, entendido como ecología humana total»

Esto da pié para sostener aquello de que la expresión que alude a Francisco como «Papa peronista» apunta a definirlo en el sentido de la síntesis conceptual que expresan la Iglesia, entendida como «Iglesia de los pobres», comunidad reafirmada en torno a una fe religiosa, y el peronismo como cosmogonía.

Casi es como sentido común en tanto complejo sistema ideológico registrable en un pueblo y en una geografía históricamente determinadas, con enraizamiento en los seres concretos del Mateo 25 («Porque tuve hambre y ustedes no me dieron de comer; tuve sed y no me dieron de beber; era forastero y no me recibieron en su casa; estaba sin ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron (…)».

En aquellos, los «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos (…)”.

Propongo entonces dejar para otras consideraciones aquello del populismo, que es una concepto político, objeto de sus propias controversias, y al marxismo, porque su tratamiento más aporta en las discusiones acerca de los rastros paradigmáticos que los finales del siglo XIX y el XX legaron al XXI, junto al darwinismo y el psicoanálisis por ejemplo.

Concentrémonos en la Argentina de hoy, en el Papa y en los que volverían a traicionar a Jesús, como la derecha que hace lo imposible para evitar el triunfo del FpV en octubre.

El miércoles pasado el diario Clarín disparó contra el vicegobernador de Daniel Scioli, Gabriel Mariotto, (el primero que señaló cual era el rol que venía a cumplir el papado de Francisco y también el que alertó sobre la urgente necesidad de unidad en el peronismo, cuando aun en las cúpulas se deambulaba entre los juegos de las internas).

El diario de Magnetto salió a decir que Mariotto «cuestionó» el perdón de Francisco a quienes hayan abortado, cuando en realidad aquél celebraba esa decisión a través de declaraciones radiales.

Al contestarle al emblema de la corporación mediática, el también decano de Sociales de la UNLZ dijo: «Les duele que diga lo que todos sabemos, que Francisco es un Papa culturalmente peronista”.

Como cierre: «No se es cristiano de la misma manera en la Argentina de hoy que en la Argentina de hace 100 años.

No se es cristiano de la misma manera en la India, en Canadá, que en Roma (…).

En esta Argentina, se nos pide repensar cómo el cristianismo se hace carne; cómo el río vivo del Evangelio continúa haciéndose presente para saciar la sed de nuestro pueblo», acaba de decir el Papa en un mensaje al Congreso Internacional de Teología realizado en la UCA.

No es usual que un jefe del catolicismo invoque a Heráclito, aun sin mencionarlo.

VED/

• (*) Texto publicado por el diario Tiempo Argentino. Su autor es Doctor en Comunicación por la UNLP, titular de la Cátedra II de Historia del Siglo XX de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP. Director de AgePeBA.