Con la excusa de las elecciones tucumanas en su cruzada contra Scioli

LA PRENSA REDOBLA LAS PRESIONES A LA OPOSICIÓN PARA QUE MACRI SEA CANDIDATO ÚNICO

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Los medios de comunicación operan para que los postulantes menos favorecidos en las encuestas resignen sus aspiraciones en función de la “unidad” opositora.

Con la excusa de las elecciones tucumanas en su cruzada contra Scioli

LA PRENSA REDOBLA LAS PRESIONES A LA OPOSICIÓN PARA QUE MACRI SEA CANDIDATO ÚNICO

Los medios de comunicación operan para que los postulantes menos favorecidos en las encuestas resignen sus aspiraciones en función de la “unidad” opositora.

Por Germán Celesia/

AGEPEBA

27 de Agosto de 2015

“Se mostraron juntos, en contundente gesto político”, lanza el diario Clarín en la portada de su edición, apenas conteniendo su entusiasmo, por sobre el título: “Macri, Massa y Stolbizer piden ‘transparencia’ al gobierno”.

¿Qué significa transparencia?

En principio, sólo una palabra que evita acusaciones concretas, ya que hasta ahora nadie presentó pruebas que indiquen que los 14 puntos de diferencia entre los votos de Daniel Scioli y Mauricio Macri en las Paso – según el escrutinio provisorio – sean fruto de un fraude masivo.

No obstante, según Clarín, el pedido es “por el escándalo de Tucumán – sobre el que sin embargo no tiene jurisdicción – y con la mira puesta en las presidenciales de octubre”.

Esa palabra que evita precisar las acusaciones generales está presente también en la portada de La Nación.

“Unida, la oposición le reclamó al gobierno mayor transparencia”, dice, en un título donde la idea de “unidad” está presente con fuerza.

En coincidencia con su diario asociado, dice el matutino: “condenaron las irregularidades y alertaron sobre los comicios de octubre”.

Así estarían preparando el terreno para denunciar “irregularidades” en caso de no obtener un resultado favorable en las elecciones.

En un título más pequeño, dice El Cronista: “Macri, Massa y Stolbizer se mostraron juntos contra el fraude en Tucumán”.

Así, el diario de Francisco de Narváez da por probado que el resultado de los comicios en esa provincia habría sido fraudulento, anticipándose a una decisión de la justicia electoral que hasta ahora no se pronunció en ese sentido.

Para Ambito, las vagas denuncias a futuro fueron “el primer ensayo de foto opositora”.

El “editor” de La Nación delinea los pasos a seguir sugeridos a la entente: “La imagen de ayer abre la puerta a entendimientos más amplios. Todo dependerá de las encuestas y de las estrategias de los candidatos”, afirma.

Es decir, de acuerdo a lo que muestren los sondeos, Massa y Stolbizer deberían desistir de sus aspiraciones en función de la “unidad” reclamada por las corporaciones de prensa.

Según la bajada de la nota firmada por Marcelo Veneranda, “abrieron la posibilidad de nuevos acuerdos”, que tras las Paso sólo podrían significar que uno o varios postulantes se retiren de los comicios y apoyen a otro candidato.

Esa idea está presente también en la columna de Carlos Pagni, quien considera que desde el oficialismo tucumano “le prestaron a Mauricio Macri un servicio invalorable”.

Y “esa colaboración quedó sintetizada ayer en una foto”.

Clarín habla de una “cumbre opositora” y trata de apoyarse en una matemática sencilla para sustentar sus sueños de “fin de ciclo” kirchnerista.

“La imagen política era fuerte, y fue el gesto que se quiso dar: Macri, Massa y Stolbizer representan espacios que en las Paso del 9 de agosto obtuvieron más del 54% de los votos”, afirma, lo cual induce a pensar que si dos postulantes se retiraran de la elección el tercero de ellos sumaría todo ese caudal de electores.

Ignacio Mire se atreve por su parte a imaginar “el sueño opositor: que Tucumán sirva para encerrar a Scioli en el PJ” y pierda el “voto independiente”.

Además, el diario se entusiasma con que “después de mucho tiempo, y tras tantas idas y vueltas ligadas con un posible acuerdo electoral que no fue, Mauricio Macri y Sergio Massa volvieron a sentarse ayer a una misma mesa”.

Luis Majul, en La Nación, se muerde la lengua para no llamar a un movimiento desestabilizador favor de la “democracia”.

Se pregunta su columna: “¿Cuántas urnas más se deberían quemar en Tucumán o en cualquier provincia de la Argentina para declarar fraude y cambiar el actual sistema electoral de una vez?

¿Cuánta dependencia del Estado, cuánto clientelismo disfrazado de ayuda social, cuánto empleo público y cuánta limosna oficial se necesitan exactamente para ganar las elecciones siguientes y seguir gobernando?

¿Cuánta degradación de las instituciones es suficiente para que la mayoría de la sociedad ponga un límite a semejante estado de cosas?”.

Claro que los únicos “límites” son los institucionales, a los que la prensa opositora dice defender salvo cuando no favorece sus intereses.