Se encendió una luz roja que por momentos se transformó en naranja.

UN AMARILLO PRO DESTEÑIDO POR SU PROPIO ECO

Maximiliano Borches

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El PRO sólo conoció el fracaso, pudo colarse en el triunfo de la UCR en Mendoza, y perdió en Santa Fe, Córdoba, Salta, Tierra del Fuego, Neuquén, La Rioja y Corrientes.

UN AMARILLO PRO DESTEÑIDO POR SU PROPIO ECO

Por Maximiliano Borches

 NAC&POP

21/07/2015

 

El resultado electoral en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, encendió una luz roja que por momentos se transformó en naranja.

 

Reflejó un desteñido amarillo que desde hace un tiempo intentó cruzar el Riachuelo (al revés de cómo fue cruzado el 17 de octubre de 1945) para construir una estructura nacional representativa de los intereses de las corporaciones económicas locales y extranjeras, a caballo de una desmembrada Unión Cívica Radical.

 

A partir de los resultados del último domingo en CABA, el PRO intentará reconstituirse, de cara a ocupar el principal lugar de la oposición política al próximo gobierno, que -a todas luces- presidirá Daniel Scioli, en representación del Frente para la Victoria.

 

Este intento de PRO, por construir una estructura nacional para las elecciones de este año sólo conoció el fracaso, ya que sólo pudo colarse en el triunfo obtenido por la UCR en Mendoza, y mordió el polvo de la derrota en Santa Fe, Córdoba, Salta, Tierra del Fuego, Neuquén, La Rioja y Corrientes.

Uno de los puntos más interesantes de la victoria pírrica, de la agrupación política -ahora vecinalista- que pilotea el PROcesado, con la prepotencia de un gerente de multinacional, es que el PRO perdió en 9 de las 15 comunas que conforman la representación barrial de CABA.

 

Este dato preocupa de sobremanera a PRO, que hasta ahora mantenía una hegemonía en todas las comunas.

 

Mauricio Macri, con sentencia confirmada por la Justicia porteña por escuchas ilegales, la semana pasada, ha ganado solo por una diferencia algo menor a 55 mil votos.

 

Lejos de fortalecer al efímero Martín Lousteau brinda una oportunidad de consolidación política al Frente para la Victoria de la Capital, que viene creciendo políticamente en las comunas 3, 4 , 5, 7, 8, 9, y 10 –las que se encuentran al sur de CABA-, ya que la mayoría absoluta de los votos obtenidos por el candidato de ECO, provino de votantes de esa fuerza política, que entendieron el voto del último domingo, como una acción electoral estratégica para debilitar (y lo debilitó) al PRO, de cara a las PASO nacionales de agosto próximo, y de las elecciones generales de octubre.

 

Lousteau, en los próximos meses, oscilará entre asumir un cargo de responsabilidad en el gobierno que encabezará Horacio Rodríguez Larreta, o la conducción de la UCR capitalina.

 

Emiliano Yacobitti, referente local de la UCR, asesor del referente de ECO (durante el primer tramo de la campaña política), también enfrenta un proceso judicial por el vaciamiento del hospital de Clínicas.

 

En esta coyuntura, y de cara a la acción política que ahora tiene como objetivo fortalecer al voto a la fórmula Scioli-Zanini, en las PASO nacionales que se realizarán el próximo 9 de agosto, el FpV capitalino cuenta con una excelente oportunidad para recuperar aquellos territorios que históricamente fueron representados por el peronismo, y consolidar su presencia y crecimiento.

Con respecto a ECO, este perecedero espacio político, desde su primera aparición pública, siempre actuó como un verdadero ECO del PRO.

 

Los referentes de los integrantes de ECO son Carrió y Sanz, socios -a la vez que competidores internos de Macri- en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias.

 

No sólo disputarán el mismo espacio político en las PASO nacionales sino que acompañarán a la candidatura presidencial que surja de ese espacio, y que sin lugar a dudas, será la de Mauricio Macri.

 

En la actualidad Macri ostenta la característica de ser el único precandidato presidencial procesado por la justicia, cuestión que los grandes medios hegemónicos ocultan para no desgatar, aún más, la imagen de su peón político para estas elecciones.

En resumen, el ciudadano porteño optó por pasarle una importante factura al PRO: Por la destrucción sistemática de la educación y salud pública; la inutilidad de la Policía Metropolitana; la falta de una política integral de transporte público; el endeudamiento de más del 500% de la ciudad en estos ocho años y el aumento sistemático de impuestos locales –como el ABL- sin que se vieran reflejados en su gestión pública.

 

Entre otros aspectos, a los kilómetros de subte prometidos, se los cambió por uno cientos de metros de maceteros y paso exclusivos de colectivos.

 

Una vez más, en este caso con los globitos de colores y el chamuyo del PRO, se cumple una de las máximas del general Juan Domingo Perón, cuando decía que: “Se puede decir una mentira, pero no hacer una mentira”.