Votar en blanco o no votar favorece al PRO y eso no es bueno para el país

VOTARÉ A LABRUNA Y LOUSTEAU

Norberto Alayon

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Para los mas jovenes o para los no futboleros, Angel Labruna fue un gran jugador de River Plate y Loustau (Felix, apodado Chaplín) integraba La Máquina como wing izquierdo..

VOTARÉ A LABRUNA Y LOUSTEAU

   

 Por el Prof. Norberto Alayón

NAC&POP

16 de julio, 2015

 

Cabe aclarar, para los más jóvenes o para los no futboleros, que Ángel Labruna fue un gran jugador de River Plate y que Loustau (Félix, apodado Chaplín) integraba “ La Máquina ” como wing izquierdo.

 

No sé si el joven Lousteau actual (el “rulito”, según la inefable Lilita) jugará al fútbol y si lo hará como wing.

 

Como wing, eventualmente, podría ser; como “izquierdo” ya sería más difícil.

 

“Rulito” tal vez sea zurdo para escribir o para tomar la sopa, pero para pensar y actuar en política, no.

 

Más bien, en concreto, es “derecho”, y hasta tal vez “humano”, como su candidato final a presidente de la Nación , el exitoso bailarín procesado (por su accionar, no por sus excelsos pasos de baile) Mauricio Macri. Rulito no es de izquierda, pero -hay que reconocer- podría llegar a transformarse en siniestro.

    

Y entonces, ¿por qué votaré, aunque con pesar, a Martín Lousteau?

 

Porque se trata de política y no de opciones estéticas, principistas, abstractas.

 

La opción concreta del domingo es Rodríguez Larreta del PRO o Lousteau de ECO.

 

No se trata de Recalde versus Larreta o Lousteau.

 

Ni mucho menos tener que optar entre Fidel Castro y la nueva indigna “dama de hierro” Ángela Merkel.

 

El PRO y ECO son parecidos, pero no idénticos.

 

Que atrás (y adelante) de Lousteau está el Coti Nosiglia, la banda de los Yacobitti, etc. es conocido.

 

Del PRO, la nueva derecha “lúcida” de Argentina, articulada continental y mundialmente con lo peor del capitalismo financiero, no es necesario agregar mucho más en la ocasión.

 

El PRO es, sin duda, el adversario principal que encarna lo más opuesto a cualquier proyecto nacional y popular.

 

Votar en blanco, impugnar el voto o no ir a votar aumenta los porcentajes de los candidatos.

 

Si ganara Lousteau, por cierto improbable, se debilitarían con contundencia las aspiraciones presidenciales de Macri.

 

Si la diferencia entre los porcentajes de Larreta y Lousteau no resultara muy apreciable, ello podría minar las posibilidades de Macri.

 

En definitiva, no se trata sólo de votar contra Larreta, sino fundamentalmente de votar contra Macri.

 

Toda opción en política (valga la redundante obviedad), es política.

 

Sea el “conciente” voto en blanco de la ultraizquierda de Altamira del PO y del frente FIT; o del descreído y “despolitizado” voto en blanco de cualquier ciudadano; o del voto en blanco o impugnado de los “principistas” que estiman que Larreta y Lousteau significan lo mismo y que no quieren “tragarse el sapo” de votar a “Rulito”; todas esas opciones contribuyen -aunque no lo deseen o no lo adviertan- a apoyar el proyecto neoliberal más conservador y destructivo.

 

Votar en blanco o no votar favorece al PRO y eso no es bueno para el país, especialmente para los sectores históricamente más vulnerados.

 

Puedo comprender que a mis amigos, y simultáneamente “enemigos”, hinchas de Boca Juniors les pueda resultar más indigesto tener que votar al rulito mediático, pero a mí como “gallina”, hincha de River, me será un poquito más fácil este domingo votar a Labruna (perdón, a Lousteau).

 

NA/

 

<!–[if !supportLists]–>·        <!–[endif]–>Norberto Alayón es profesor en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

 

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