El concepto ideología se introduce en el pensamiento moderno de la mano de Antoine Destutt.

FRANCISCO Y LAS IDEOLOGÍAS

Julio Fernández Baraibar

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Antoine Destutt, marqués de Tracy. -Era un aristócrata parisino, que adhirió a las ideas de la Enciclopedia, la Ilustración y participó en la Revolución Francesa.

FRANCISCO Y LAS IDEOLOGÍAS

 

Por Julio Fernández Baraibar

NAC&POP

13/07/2015

 

El concepto ideología se introduce en el pensamiento moderno de la mano de Antoine Destutt, marqués de Tracy.

 

Era un aristócrata parisino, que adhirió a las ideas de la Enciclopedia, la Ilustración y participó activamente en la Revolución Francesa.

 

A principios del siglo XIX, será la cabeza de los llamados “Idéologues”, un movimiento intelectual que intentaba establecer las condiciones de todo el conocimiento humano y, a partir de ello, reorganizar la sociedad.

 

Fue autor de cuatro volúmenes, titulado “Éléments d’Idéologie”, a los que consideró “un tratado completo sobre el origen de todos nuestros conocimientos”.

 

En 1795, la llamada Convención del Termidor, ya caído el régimen jacobino, había creado el Instituto Nacional, nuevo organismo destinado a reemplazar las academias del antiguo régimen y pensado como centro irradial de las concepciones pedagógicas de educación obligatoria y gratuita, con que la nueva etapa revolucionaria intentaba institucionalizar la Francia burguesa.

 

Antonio Destutt de Tracy y de los “Ideólogos” se constituyeron en el eje de la llamada Segunda Clase de Moral y Ciencias Políticas, una rama de la nueva institución.

 

Desde allí intentaron influir con su empirismo gnoseológico y su liberalismo político.

 

Estos puntos de vista entraron en contradicción con la conducción de Napoleón, quien, en 1803, disolvió la Deuxième Classe.

 

Vale la pena exponer aquí el juicio que Bonaparte tenía sobre los “Ideólogos”:

Es a la ideología, a esta metafísica oscura, que, mirando sutilmente las causas primeras, quiere sobre estas bases, fundar la legislación de los pueblos, en lugar de adecuar las leyes al conocimiento del corazón humano y las lecciones de la historia, que debemos atribuir todas las desgracias que ha demostrado nuestra hermosa Francia.

Estos errores debieron, y de hecho han traído el régimen de hombres sanguinarios”.