La participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas 48 años después

DE LA CONSTITUCIÓN DE 1949 AL 14BIS / DE 1957 A LA DÉCADA GANADA

Leonardo Martínez Verdier

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Verdier:-Ha llegado la hora en que este añejo derecho, se ejerza, que se multiplique en los hechos y se torne habitual en su ejercicio.

La participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas 48 años después

DE LA CONSTITUCIÓN DE 1949 AL 14BIS / DE 1957 A LA DÉCADA GANADA

 

 

 

Por Leonardo Martínez Verdier

NAC&POP

07/07/2015

Se ha publicado en estas páginas el 6 de mayo último que para fortalecer el mercado interno no se deben trasladar los incrementos salariales a los precios y que el proceso de acumulación de capital es una actividad que tiende a la acumulación de ganancias sin límites y de toma de decisiones de inversión por parte de los empresarios.

 

En nuestro enfoque, un modelo social de acumulación es aquel en el que las ganancias deben ser distribuidas entre todos los que contribuyeron a generarlas, incluyendo así a los trabajadores, ya sea a través de mejores salarios que disminuirán en la misma proporción la cantidad de ganancias acumulables por los empresarios, o mediante la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas, con control de producción y colaboración en la dirección, según lo establece el artículo 14 bis de nuestra Constitución Nacional.

 

La participación en las ganancias de las empresas, adquirió rango constitucional en el mencionado artículo 14bis, que fuera agregado en la reforma sancionada por la convención nacional de 1957 y mantenido en la reforma sancionada por la convención nacional de 1994.

 

Pero podemos encontrar sus primeros antecedentes en la Constitución Nacional Argentina reformada, concordada y ordenada  por la Convención Nacional de 1949.

 

La Constitución de 1949 en su artículo 37 declara entre los derechos especiales a los del trabajador y entre ellos el derecho a una retribución justa, derecho que se compadece con las disposiciones del CAPÍTULO IV

 

La función social de la propiedad, el capital y la actividad económica, que en el artículo 39 dice que: El capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener como principal objeto el bienestar social. Sus diversas formas de explotación no pueden contrariar los fines de beneficio común del pueblo argentino.

 

Que se complementa con el artículo 40 que en su primer párrafo dice que:

La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social.  

 

La referencia al artículo 14bis, trae necesariamente a nuestra memoria, la Constitución Nacional de 1949.

 

Por ello que me remito al apartado denominado ‘Palabras Preliminares’ de la obra “La Constitución de 1949: una causa nacional” ‒escrita y compilada por el Dr. Luís Alberto Terroba‒ dónde el Dr. Alberto González Arzac dice las siguientes palabras: La Constitución Nacional de 1949 fue, es y será ‘una causa nacional’ como dice el título de esta obra.

 

Ha sido tabú para mentes retrógradas que la silenciaron durante casi medio siglo y para los constitucionalistas del “establishment” que la ignoran mezquinamente.

 

Pero será un antecedente valioso cuando nuestra Argentina resurjió y volvía a ser un país soberano, justo e independiente.

 

Los fusiladores de 1955 la abrogaron arbitraria e ilegítimamente.

 

Los académicos de la decadencia la canjearon en la amnesia.

 

Los políticos de la indignidad la patearon debajo de sus alfombrados.

 

El Pacto ignominioso Menem-Alfonsín omitió mencionarla.

 

Y la partidocracia borró del almanaque el año 1949, al no citarlo entre las constituciones reformadas en 1994 […].

 

Sólo el cadáver de Eva Perón ha sufrido tantos ultrajes como la Constitución Nacional de 1949.

 

Una “Proclama” de fecha  27 de abril de 1956 declaró vigente la Constitución de 1853 con las reformas de 1860, 1866, 1898 e hizo desaparecer la Constitución Nacional de 1949.

 

Por eso es oportuno recordar una vez más que en 1956 los que derrocaron a Perón mediante el uso del derecho de la fuerza hicieron desaparecer la Constitución Nacional de 1949.

 

No la derogaron de una manera impropia, la hicieron desaparecer para que desaparecieran los derechos sociales del pueblo.

 

Y veinte años después, la dictadura cívico-militar que derrocó al tercer gobierno peronista hizo desparecer 30.000 personas, que en su mayor parte eran delegados sindicales y peronistas.

 

El cambio de paradigma se dio por fin en los hechos al concretarse la paritaria bancaria de este año con un acuerdo que dispone que a la suba paritaria nominal se le agregue una suma que será pagada en forma mensual y será la doceava parte de un monto que surgirá del rendimiento anual sobre patrimonio de cada banco.

 

La justicia social es la justa distribución de derechos y obligaciones y en el caso de las negociaciones salariales para que no se cometa la falacia de un incremento que luego será trasladado a precios y de esa manera licuándolo.

 

El grupo empresario que obtiene ganancias que superan la ecuación necesaria para mantener las fuentes de trabajo y el funcionamiento del resto de su estructura, produce una sangría en el cuerpo social con su acumulación desmedida, pues desbalancea la armonía social mediante su injusto accionar económico.

 

La Constitución Nacional de 1949 contenía las normas mencionadas más arriba que otorgaban sustento legal a un acuerdo paritario que incluyera participación en las ganancias entre el mes de octubre de 1953 (publicación en el B.O. de la ley 14.250) y el derrocamiento de Perón en septiembre de 1955 a pesar de que formalmente la Constitución Nacional de 1949 continuó vigente hasta la “Proclama del 27 de abril de 1956” que hizo reaparecer la Constitución de 1853 y desaparecer a la de 1949.

 

Luego se produce un vacío legal en torno al derecho de los trabajadores a participar en las ganancias de las empresas entre el 27 de abril de 1956  y la entrada en vigencia de la Constitución Nacional con las reformas sancionadas por la convención nacional de 1957.

 

A partir de la reforma de 1957 las convenciones colectivas de trabajo adquieren rango constitucional, que hasta ese momento constituían un derecho de los trabajadores en el marco de la ley N° 14.250  desde octubre de 1953.

 

Pero a pesar de este andamiaje legal en los hechos luego del derrocamiento de Perón y durante los 18 años de proscripción del peronismo no se convocaba a negociaciones paritarias.

 

Pese a que la ley 14,250 nunca fue derogada y a la sanción del artículo 14bis, desde 1955 hasta 1975 no se celebraron convenciones colectivas de trabajo.

 

En septiembre de 1974 fue sancionada la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744, en 1975 fueron celebrados y homologados convenios colectivos de trabajo que están en los anales de la consecución de derechos para los trabajadores.

 

Después se produjo el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y no sólo no hubo paritarias sino la Ley de Contrato de Trabajo fue modificada de facto quitando los mejores derechos a los trabajadores.

 

En 1984 ya en democracia y durante el gobierno de Raúl Alfonsín tampoco hubo paritarias durante varios años, recién a fines de 1988 comenzaron algunos movimientos en ese sentido.

 

Pero Alfonsín renunció a la presidencia y en 1989 accede Carlos Menem a ese cargo e implementó una política contraria a los derechos de los trabajadores hasta diciembre de 1999 en que traspasa el poder a Fernando de la Rua que continúa a su manera las políticas neoliberales que incluyen la falta de convocatoria a paritarias y la denominada “ley Banelco” mediante la que cercenaron impúdicamente los derechos de los trabajadores.

 

Hubo que esperar a que asumiera la presidencia Néstor Kirchner y lo sucediera Cristina Fernández de Kirchner, para que desde 2003 hasta el presente año 2015 se produjera el período ininterrumpido más largo de convocatoria, celebración y homologación de convenios colectivos de trabajo desde el año 1953 año de sanción y promulgación de la Ley de Convenciones Colectivas de Trabajo N° 14.250.

 

Y como frutilla del postre, en este año 2015 se conviene por primera vez poner en práctica un derecho que los trabajadores tienen desde el año 1957 cuando el art. 14bis se incorporó a la Constitución Nacional y entre otros derechos dispuso que:

 

El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador … participación en las ganancias de las empresas…

 

Queda garantizado a los gremios concertar convenios colectivos de trabajo…  

 

El cambio de paradigma se dio por fin en los hechos al concretarse la paritaria bancaria de este año con un acuerdo que dispone que a la suba paritaria nominal se le agregue una suma que será pagada en forma mensual y será la doceava parte de un monto que surgirá del rendimiento anual sobre patrimonio de cada banco.

 

Este acuerdo por ser el primero con esa característica, coloca al gremio de los bancarios dando el puntapié inicial, ahora los jugadores de todos los gremios deberán jugar el partido.

 

Porque ha llegado la hora en que este añejo derecho, se ejerza, que se multiplique en los hechos y se torne habitual en su ejercicio.

 

LMV/

 

N&P: El Correo-e del autor es leonardomartinez06@gmail.com

 

<!–[if !supportLists]–>·        <!–[endif]–>Miembro adjunto del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego