Este (progresivo) cambio cultural, para el que no vale tirar la pelota afuera, también es irreversible..

IMPRESIONES SOBRE PRIMERA LA MARCHA DEL NIUNAMENOS DEL 2015

Por Martin Piqué

Es hermoso ver que los chicos y las chicas hoy crecen y se hacen adultos en una sociedad que está ampliando derechos y se anima a debatir cuestiones oscuras y terribles que antes se invisibilizaban. Los cambios sociales se gestan así, con conflicto, con discusiones en las redes, movilizaciones al espacio público; generando corrientes de opinión que nos llevan a rediscutir problemas que antes ni siquiera eran tema de debate.

Después de caminar Rivadavia y Avenida de Mayo desde Callao hasta San José.

IMPRESIONES SOBRE LA PRIMERA MARCHA DEL “NIUNAMENOS”

Por Martín Pique

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3/06/2015

1. Me emocionó ver a chicas y chicos, pero mayoría de chicas, en edad de secundaria, algunas con la pinta de haberse juntado un rato antes al salir del colegio, que caminaban alegremente en grupos levantando cartulinas que decían «Ni una menos».

Es hermoso ver que los chicos y las chicas hoy crecen y se hacen adultos en una sociedad que está ampliando derechos y se anima a debatir cuestiones oscuras y terribles que antes se invisibilizaban y se ocultaban bajo la alfombra.

Los cambios sociales se gestan así, con conflicto, con discusiones en las redes, movilizaciones al espacio público; generando corrientes de opinión que nos llevan a rediscutir problemas que antes ni siquiera eran tema de debate.

2. Creo, también, que la Argentina es un país con una cultura y una tradición de ocupación de la calle por parte de sus mayorías populares que la convierte en una nación pionera y de avanzada para la ampliación de las conquistas sociales y los derechos civiles.

Todo lo que podamos hacer para dejarle a nuestros hijos y a nuestros nietos una patria mejor, un mundo mejor, es necesario e imprescindible.

Es, podríamos decir, una deuda que tenemos con la vida.

3. No me parece que la discusión de formas y temas laterales haya opacado, ni muchísimo menos, una convocatoria que se tornó multitudinaria por lo genuino y urgente de la demanda.

Alguna vez escuché que un arquitecto famoso -no recuerdo el nombre- contaba que había una corriente del urbanismo que proponía construir las sendas peatonales y los caminos en los parques públicos después de una primera etapa en la que fueran los propios transeúntes quienes al caminar sobre el pasto marcaran una huella con sus pisadas.

Luego, gracias a las marcas dejadas por los caminantes, se ratificaría el trazado de ese sendero recubriéndolo con baldosas o lajas.

Así, decía el arquitecto, la obra pública respetaría el uso espontáneo del espacio por parte de los habitantes de la ciudad.

Creo que este antecedente urbanístico se puede utilizar como metáfora para entender cómo surgen -de abajo hacia arriba- determinadas campañas de sensibilización social que se vuelven multitudinarias.

4. Es una excelente noticia, una alegría popular, la masificación de este grito colectivo contra todo tipo de violencia.

Es un alarido con voz de mujer que contribuye a crear un clima de opinión que pone definitivamente en discusión situaciones que antes se naturalizaban, y que obliga al Estado, sobre todo a las provincias, que siempre van a la retranca, y a las fuerzas de seguridad, que en algunos distritos tienden a autonomizarse, a responder a las (nuevas) exigencias mayoritarias de la sociedad.

5. La generalización de esta corriente social de indignación exige un límite y un castigo definitivo a prácticas casi medievales, como aquel derecho de pernada, que subsisten en territorios más tradicionales con las familias del poder y sus fiestas de locura y sometimiento.

O las estructuras de reclutamiento para la trata y la cuasi-esclavitud, con complicidades empresariales y políticas.

El repudio terminante a todo eso no tiene vuelta atrás.

6. Esta corriente de opinión, en la incomodidad que nos genera a los varones, nos obliga a repensar conductas, comportamientos, actitudes que se nos escapan en la vida cotidiana.

Ese (progresivo) cambio cultural, para el que no vale tirar la pelota afuera, también es IRREVERSIBLE.

MP/