Nuestra pelea es por el tiempo, no por el espacio

ANÍBAL Y MARIOTTO: EL PERONISMO NECESARIO

Victor Ego Ducrot

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Gioja:-Gabriel es un hombre del proyecto nacional y un compañero que siempre ha jugado muy buenos papeles, y él es quien va a evaluar cuál es el papel que le toca jugar.

 

ANÍBAL Y MARIOTTO: EL PERONISMO NECESARIO

Por Víctor Ego Ducrot

Agepeba

Tiempo Argentino

 16 May

 

La provincia de Buenos Aires en el centro de un tablero político de definición nacional.

 

“Nuestra pelea es por el tiempo, no por el espacio”, una definición que enarbola la militancia mariottista: la fuerza simbólica del peronismo puesta en acción, con perspectivas estratégicas que decodifican en todo el país.

 

Quien sin duda se encuentra entre las voces más legítimas y autorizadas del peronismo, me refiero al gobernador de San Juan, José Luis Gioja, librador de mil batallas desde lo que algunos denominamos el "proyecto nacional", democrático y plebeyo.

 

El 13 de mayo, Gioja, le dijo lo siguiente al colega Carlos López, de la agencia de noticias AgePeBA, (acerca de la irrupción de Aníbal Fernández como precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, del rol que viene jugando el actual vice y probable compañero de fórmula, Gabriel Mariotto, y, por supuesto, de la precandidatura del gobernador de Daniel Scioli a la presidencia).

 

“El caso de Aníbal tiene mucho mérito porque es un compañero con una fuerte presencia y una fuerte impronta”

 

“Creo que (Aníbal) puede trabajar con cualquier compañero, y obviamente Mariotto es un compañero más que importante y con una buena tarea"

“Mariotto, acual titular del Senado bonaerense, tiene su mérito, para continuar ocupando cargos importantes”.

“Gabriel es un hombre del proyecto nacional y un compañero que siempre ha jugado muy buenos papeles, y él es quien va a evaluar cuál es el papel que le toca jugar”.

 

“Scioli es una buena garantía para continuar con este proyecto político que hoy conduce la presidenta Cristina Fernández de Kirchner…”

“Veo con muchísimo optimismo al Frente para la Victoria, porque este proyecto está marcando la institucionalidad que tiene nuestro partido y cómo somos capaces de ir superando cada uno de los problemas que aparecen”.

“Me parece que nos va a ir muy bien en octubre (…). Tenemos un proyecto político con convicciones y no necesitamos tener una o dos fórmulas, para ver a quién apoyamos; sino que tenemos nuestras propias fórmulas, a definir en las PASO”.

 

Días después y también desde Cuyo, pero esta vez un representante de las jóvenes generaciones del oficialismo nacional y candidato a diputado provincial por el FPV de Mendoza, el periodista y académico de la UNCuyo Ernesto Espeche valoraba el aporte realizado por Mariotto, al haber sido él el primero en clamar por un requerimiento que es estratégico según enseña la historia global de los triunfos populares y plebeyos, desde los más portentosos hasta los efímeros o sofocados por la reacción: unidad, en nuestro caso del peronismo (no me canso de recordarlo, el hecho maldito del país burgués) y resignificación de lo político como hecho colectivo; y desde allí aprovecho para ensayar: la bajada en masa de precandidaturas dentro FPV, más que de un acto de humildad de los declinantes (quienes deberían reflexionar por qué se postularon, con destinos de papel maché desmadejado bajo la lluvia) se trató, una vez más, de la contundencia con que suelen manifestarse los hechos, si a veces se me ocurre que con fuerza de destino.

 

Escribía el doctor en Comunicación por la UNLP y además director de Radio Nacional Mendoza e integrante de Rodolfo, colectivo de reflexión política y cultural, en el artículo "¿Por qué hay que leer a Mariotto al pie de la Cordillera?", que circuló profusamente, sobre todo entre quienes siguen de cerca el escenario electoral de aquella provincia:

 

¿Cómo se puede interpretar el llamamiento a la unidad que hizo hace semanas el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires desde la particularidad del escenario político mendocino?

 

¿Bajo qué principios debe organizarse esa unidad?

 

¿Cómo dialogan la generosidad como gesto individual con una fina lectura de las posibilidades colectivas?

 

Tuvo la claridad de una 'invitación' en clave peronista a reconocernos en el terreno electoral en tanto actores que participamos desde diferentes espacios en la construcción de un proyecto nacional que, por un lado, nos cobija, nos contiene y , por otro, nos interpela, nos incomoda, nos desafía a reinventarlo en cada esquina.

 

La conducción política de Cristina tiene esas características: abraza y sostiene; y al mismo tiempo obliga y compromete.

 

El kirchnerismo, en ese sentido, tiene esa doble dimensión que caracteriza a los modelos transformadores.

 

Y el rejunte de los otros no es unidad.

 

La unidad (de verdad, de la que habla Mariottto) es una categoría política que debe ser hornada de acuerdo a ciertos principios y necesita de la aceptación de ciertas reglas (…).

 

Pero hoy, a poco más de un mes de los comicios (mendocinos), no hay espacio para aventuras individuales ni para traducciones antojadizas y destempladas.

 

El principio: que afirma que 'el que gana, conduce' no puede asumirse de manera aislada: toda conducción es tal en la medida que seduce y puede contener al conjunto (…).

 

La riqueza de nuestros matices al interior del campo popular es –por tradición– una fortaleza en la medida que se respeten los principios de la unidad (…). 'Todos unidos triunfaremos' es una expresión plebeya de la cultura popular que desafía a la racionalidad de las cifras.

 

Desde el campamento mariottista, en tanto, llegan voces claras en el sentido de militar y movilizar todos los recursos posibles en pos de la unidad del peronismo, que en la actual coyuntura de comicios se expresa en Scioli a la presidencia, en Aníbal Fernández a la gobernación de Buenos Aires (en el propio peronismo no se disimula el deseo generalizado de que el actual vicegobernador sea el compañero de fórmula del aun jefe de Gabinete nacional), y en el apoyo "sin especulaciones", frase repetida por el titular del Senado con asiento en La Plata, a los candidatos del FPV en las generales de octubre y cada vez que se instalen las urnas en los distritos que desdoblaron las fechas.

 

Por eso, al cierre de este texto, cientos de activistas que acompañan Mariotto en las filas de la organización Proyecto Nacional concurrían al Luna Park, para estar presente en el acto convocado por Mariano Recalde, candidato a jefe de Gobierno porteño: lucían remeras con un leyenda más que significativa: nuestra pelea es por el tiempo, no por el espacio; una vez más, la perspectiva estratégica y por consiguiente a largo plazo que formula quien, más allá incluso de su propia voluntad (la de un cuadro político de fuste plebeyo, en medio y en contra de tantos sectarismos y oportunismos), está siendo interpretado en clave de sujeto insoslayable del peronismo necesario.

 

VED/