Nacio en Salta, el 1 de febrero de 1918

OTRA ESTRATEGIA DE GOLPE BLANDO

Emilio Marin

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Uno de los grandes embrollos políticos y judiciales de hoy es la situación de Carlos Fayt, nonagenario ministro de la Corte.

OTRA ESTRATEGIA DE GOLPE BLANDO


Por Emilio Marin*

 

Uno de los grandes embrollos políticos y judiciales de hoy es la situación de Carlos Fayt, nonagenario ministro de la Corte. Obvio que debería estar cuidando sus tataranietos, pero el problema mayor no es él sino Lorenzetti.

 

Miren si será viejo Carlos Fayt que nació al año siguiente de la revolución bolchevique dirigida por Lenin en Petrogrado.

 

El que sería abogado y jurista lloró al nacer en Salta, el 1 de febrero de 1918, por lo que tiene 97 años. Duró más que aquella revolución, extinguida o implosionada en diciembre de 1991 por los liquidacionistas Boris Yeltsin y Mijail Gorbachov.

 

En ese sentido, de longevidad, lo de Fayt es envidiable y elogiable. El debate se suscita por cuestiones políticas, porque siempre militó en el gorilismo antiperonista, dentro de los límites bien difusos del “socialismo a la violeta”.

 

Por eso un viejo discípulo suyo, el abogado Juan José Prado, escribió a la presidenta de la Asociación de Abogados de Buenos Aires, días atrás: “quien firmó mi ingreso (en 1964 a la Asociación) como presidente, un socialista caracterizado, brillante político, columnista de “La Nación”, profesor universitario, dirigía las campañas de Educación Cívica al son de los gobiernos militares. Yo admiraba estas enseñanzas.

 

Como manifesté en la ocasión, modifiqué mi actitud y visión de la política. Lo demostré en el ejercicio de mi Secretaría y posteriormente en la Presidencia de la AABA. Rechazo los golpes institucionales”.

 

Prado, como otros socialistas antiperonistas, fueron cambiando de opinión.

 

Fayt en cambio siguió en la brecha, con sus viejas ideas, atornillado a una poltrona de la Corte Suprema y como columnista de “La Nación”. Los golpes ya no son militares sino “blandos” y tanto el personaje como parte de aquel tribunal están alimentando esas movidas.

 

El otro problema del salteño es la edad. Por excelente que sea su estado de salud, a esa edad se suele mimar a los tataranietos y no andar analizando centenares de expedientes donde se juegan libertades y haciendas de las personas.

 

La reforma constitucional de 1994 puso un límite de 75 años para la permanencia de los cortesanos. Raúl E. Zaffaroni se atuvo a esa letra y renunció este año.

 

Fayt en cambio, en 1999, cuando ya soplaba 81 velitas, logró un fallo de la CSJN declarando inconstitucional aquella limitación y se pudo quedar.

 

Siguió hasta hoy, cuando ya ni puede ir diariamente a su despacho y se dice que sus secretarios le hacen el trabajo.

 

Él pone una temblorosa firma en papeles que hicieron aquéllos.

 

Jubilate, Carlitos

 

El gobierno nacional obviamente tiene problemas políticos con la Corte Suprema, apagados ya los fuegos de la renovación impulsada por Néstor Kirchner en 2003, cuando se terminó con la “mayoría automática” de Carlos Menem, también mentada por Horacio Verbitsky como “la Corte de los Milagros”.

 

Esos conflictos con el tribunal y Fayt no surgieron en estos días.

 

El año pasado el entonces senador Aníbal Fernández presentó en la Comisión de Juicio Político de Diputados un escrito pidiendo que se investigara cuál era el estado psico-físico de aquel ministro de la Corte.

 

Las idas y venidas de los cinco ocupantes del cuarto piso del edificio de Tribunales habían enojado al oficialismo. Y éste trataba de forzar un asiento vacío para proponer un mejor integrante.

 

Ahora se retomó el intento. Anteayer la mencionada Comisión votó con 17 de sus miembros contra 9 opositores abrir esa investigación, pedir pericias médicas, citar a sus secretarios y chofer, etc.

 

La línea argumentativa de la oposición fue que Cristina Fernández de Kirchner quiere matar literalmente al nonagenario, llevándolo al cementerio por estrés.

 

Una nueva y alocada acusación contra la presidenta, que según esos energúmenos ya cargaría con un muerto en el baúl, el suicida Alberto Nisman.

 

El otro elemento esgrimido por Mario Negri (UCR macrista de Gualeguaychú) y Federico Pinedo (PRO macrista histórico) fue que el escrito de Fernández había perdido estado parlamentario por no haber sido tratado en un año.

 

En contraste, según el vocal de la Comisión, Luis Cicogna (FPV), dichas presentaciones tienen vigencia de tres años.

 

Carlitos debería jubilarse y reposar; tendría una jubilación de más de 120.000 pesos (el cronista puede quedarse corto) y tiempo para retomar sus colaboraciones periodísticas en “Gaceta Ganadera”.

 

Incluso Marcelo Tinelli podría invitarlo no a bailar sino a una amena charla con Alí Kemal rodeados por lindas mujeres, con alto rating…

 

Presionar y negociar

 

La investigación se abrió. Paradojalmente el mejor argumento para Fayt y sus defensores de la derecha vernácula vino del progresista Horacio Verbitsky.

 

En declaraciones a Radio América manifestó que era ilegal e inconstitucional investigarlo al cortesano sin que medie una declaración de pedido de juicio político. Esta requiere de dos tercios de los diputados.

 

Hasta Clarín se tomó firmemente de esa postura de un habitual enemigo suyo. Jorge Lanata se debe haber acordado de los viejos tiempos en que lo tenía al Perro en su programa de TV. Juntos mordían a la derecha, el menemismo y la corrupción neoliberal de esos años.

 

Lo extraño de la posición de HV es que en sus artículos de Página/12 (“El marasmo de la justicia”, 3/5) y en el reportaje de Gustavo Sylvestre (Minuto Uno, América), había planteado como salida a la encrucijada de la Corte una negociación política entre los partidos democráticos.

 

Eso está muy bien, pero el periodista mejor informado no puede desconocer que públicamente la oposición ha dicho que no aceptará a Roberto Carlés ni a ningún otro propuesto para la CSJN por el gobierno de Cristina.

 

En consecuencia, para que esos líderes opositores reflexionen y se avengan a una negociación, el oficialismo ha presionado con el dictamen votado anteayer en la Comisión de Juicio Político de Diputados.

 

Es el único camino legal para propiciar esa negociación que una parte no quiere, obstinada al punto de preferir esta Corte de tres miembros, que Roberto Caballero llamó bien como “Minoría automática” en “Tiempo Argentino”.

 

La presidenta recordó que en 1999 Clarín cuestionaba la permanencia de Fayt en el tribunal en función de su edad.

 

Hoy el multimedios fogonea las movidas de Macri, Pinedo y lobbies tribunalicios que hacen actos por su continuidad.

 

Se les cayó la estatua de Nisman y quieren erigir otra de Fayt en la Plaza Lavalle, frente a Tribunales. Por ahora no pueden hacer otro 18 F.

 

El problema es Ricardo

 

El contrapeso de Fayt en el tribunal -si son ciertos los datos de que hacía un mes que no iba al despacho- es que recarga más trabajo a sus tres colegas (Ricardo Lorenzetti, Elena Highton y Juan C. Maqueda).

 

También los induce a falsificar datos, como habría ocurrido con el acta del 21 de abril pasado donde había un relato sobre cómo se había reunido el grupete para votar la re-re-reelección de Lorenzetti ocho meses antes de finalizar su segundo mandato, para el lapso 2016-2019.

 

Fayt no habría estado presente y el acta afirmaba que sí.

 

Sin menospreciar la gravedad de esas fallas, que formalmente son importantes, como lo señaló Juan G. Labaké en el programa de Sylvestre, hay que levantar un poco la vista y la puntería política.

 

Para el cronista hay un gran barullo en torno a Fayt, que tiene razón de ser, pero el punto clave es el rol de Lorenzetti en la Corte.

 

Su ambición política no tiene límites, como se puede apreciar de esa forzada forma de reelegirse (ayer tuvo que hacer traer a Fayt a Tribunales para firmar otra acta, ratificatoria de la que podía ser atacada de “trucha”).

 

De golpe se le pasó el cansancio moral al hombre de Rafaela y exhibe ánimo de cara a un mandato tercero consecutivo de tres años más. Una recuperación casi asombrosa…

 

Y yendo al fondo del asunto. Lorenzetti es muy peligroso porque declaró a La Voz del Interior (28/4) que “los jueces no gobernamos, pero ponemos límites al gobierno de turno”.

 

Aunque luego matizó con que también ponen límites a los empresarios, esa parte se ve desmentida en la realidad, por los fallos favorables a “La Nación” en materia impositiva y las dilaciones con Clarín respecto a la ley de medios aprobada en 2009 y aún no implementada en puntos salientes por los favores de la corporación judicial.

 

Ni leyes democráticas, aprobadas normalmente en el Congreso, se salvan de esas tachas de inconstitucionalidad.

 

Los límites del tribunal contra el gobierno están a la vista, en esos casos y en otros, como en haber declarado inconstitucionales las leyes de democratización de la justicia.

 

¡Era ilegal elegir por voto popular a los miembros del Consejo de la Magistratura!

 

Si había necesidad de una prueba extra, en la misma jornada en que su titular fue re-re-reelecto, la Corte Suprema rechazó el pedido de ex combatientes de Malvinas para rectificar su fallo anterior que les denegaba demandar por delitos de lesa humanidad a los militares argentinos que los vejaron durante la guerra por las islas.

 

No hubo justicia para esos ex combatientes, a pesar de los fallos iniciales favorables en la justicia federal de Ushuaia y en la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia.

 

Lo dicho, el más grave problema político de la Corte no es el decadente cortesano de 97 pirulos sino del más joven y ambicioso presidente, de 59.

 

 

 

Fuente: La Arena

 

 

Gentileza de

Sergio Ortiz

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twitter: @Sergioortizpl