La nueva guerra de Liberación

LA BATALLA CULTURAL: ES LA PRIMERA QUE DEBEMOS GANAR EN LA ACTUAL GUERRA DE LIBERACIÓN

Walter Moore

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Así es la pelea ahora: Corporaciones Multinacionales versus Democracias Nacionales, y más específicamente Naciones Continentales versus Corporaciones Globales.

La nueva guerra de Liberación

LA BATALLA CULTURAL: ES LA PRIMERA QUE DEBEMOS GANAR EN LA ACTUAL GUERRA DE LIBERACIÓN

 

Por Walter Moore

NAC&POP

12/05/2015

Los parámetros de la Guerra de Liberación del Siglo 21 son muy diferentes de los que caracterizaron las guerras de liberación de los siglos pasados, en especial las de los siglos 19 y 20, caracterizados por la lucha contra la sumisión a los Imperios Nacionales.

 

Podemos decir que esta época, el siglo 21 inclusive, se caracteriza por la sustitución de los Imperios Nacionales por los Imperios Multinacionales, o más específicamente por el dominio mundial de las Corporaciones Multinacionales.

 

Así es la pelea ahora: Corporaciones Multinacionales versus Democracias Nacionales, y más específicamente Naciones Continentales versus Corporaciones Globales.

 

Se trata de un lucha necesariamente confusa, pues las corporaciones se mimetizan con el sistema económico nacional, y la fuerza de sus ideas hegemonizan los medio de difusión locales.

 

Así, nuestro enemigo ha evolucionado hasta convertirse en un fantasma invisible, pues él se ha mimetizado nuestro paisaje urbano.

 

Sus trincheras no son parte de un campo de batalla, sino que se instalaron en las avenidas urbanas, no son excavaciones en el barro, sino pisos de brillante cerámica, sus ejército no está armado con metralletas, sino con folletos multicolores, sus efectivos usan trajes y vestidos elegantes, y tienen voces persuasivas y sonrisa seductoras.

 

Todo se organiza como un montaje seductor destinado a esquilmarnos, igual que siempre, como cualquier invasión imperial, pero con mejores modales, con el propósito de lograr un continuo saqueo inmisericorde, igual que siempre, pero usando métodos más sutiles, destinados a generar nuevas formas de indefensión.

 

Todo el sistema está organizado para saquearnos sin que podamos resistirnos, sin que podamos aferrarnos a nada concreto, a nada real.

 

El Imperialismo Corporativo nos obliga a comer lo que a sus jefes les produce mayor ganancia, a vestirnos de acuerdo a complejos cálculos y opciones que consideran el largo camino de las anilinas, las telas, los ornamentos, la moldería, todo lo cual es cuidadosamente planificado, racionalizado y

 exhibido en papel ilustración.

 

Todos los deseos son inducidos, todas las pasiones tienen precio, todas las cosas se alinean en las estanterías sociales que corresponden, y todos los premios, son ofertas de consumo.

 

¿Y quién puede oponerse a un ejército de seductores, que nos ofrecen disfrutar ahora y pagar después?

 

Es claro que para que esto funcione hay condiciones:

 

La primera:

 

No pensar, no intentar comprender como funciona realmente la sociedad, no cuestionar hacia dónde vamos, no hacer inventario de daños.

 

Para hacerlos invisibles, los niños desnutridos son considerados “daños colaterales”, la juventud sin ideales, sin cuestionamientos, sin sed de saber, no son más que otros “errores de cálculo”, las familias rotas por doquier, son “efectos no deseados”, el agotamiento progresivo de la capacidad de recuperación de la Naturaleza es una “condición provisoria”, la construcción de una sociedad dominada por mentirosos secundados por estúpidos, es un “mal necesario”.

 

Para que el Sistema siga funcionando, siempre lo importante es dejado de lado para solucionar lo urgente, para prestar atención a cada nueva “necesidad”, siempre inventada, siempre promocionada, y siempre distorsionada.

 

Así, ladrillo tras ladrillo de mentiras y justificaciones, se ha construido un edificio económico absurdo, que permite que una banda de facinerosos que se trasladan en Bentleys por Wall Street, la City londinense o las estrechas calles de Hong Kong decidan la suerte de millones de personas, todo para que el 0,1% de la Humanidad sea cada vez más obscenamente rico, y estos artistas de la estafa, se lleven un pedazo del botín.

 

Para poderlos enfrentar tenemos que comprender como funciona la extraordinaria eficiencia del sistema organizado por las Corporaciones, un sistema capaz de esquilmar al 99,9% de la Humanidad sin que las personas salgan a las calles a incendiar a cuanto banco o sucursal corporativa encuentren a su paso.

 

La más urgente tarea de cualquier persona que tenga inquietudes políticas es comprender como funciona el Sistema Corporativo y diseñar estrategias para desmantelarlo y poner en marcha la primera y principal tarea de cualquier forma de militancia política, que es comprender como funcionan las corporaciones y cuáles son las estrategias que pueden desarticularlas, y encontrar la forma de hacerlo antes de que nuestras sociedades colapsen, y la Naturaleza haga lo mismo.

 

Primero es necesario dejar atrás a la viejas categorías políticas que poblaron los dos siglos que pasaron, y que el Sistema se ocupa de sostener; izquierdas y derechas ya no significan nada importante, comunistas y capitalistas tampoco, pues tanto el compartir los bienes, planificar la economía y usar el capital son recursos que todo el mundo debe utilizar.

 

El problema no es el capitalismo, sino el liberalismo que condicionó su uso, y lo estancó en esta etapa de delirio financiero.

 

Tampoco hoy sirve la visión destinada a “socializar los medios de producción” que provocó la asfixia burocrática, que luego explotó con la corrupción que siguió a su abrupto final.

 

Pero cada nueva sucursal se McDonalds que se abre, cada PyME nacional que se cierra, es un combate perdido, una posición entregada al enemigo.

 

La crueldad tribal estructurada por los regímenes fascistas tampoco tienen futuro, ni nadie en su sano juicio propone su repetición, ninguno de los tres modelos políticos que hegemonizaron el pasado, sirve para el futuro.

 

RESULTADO:

 

Necesitamos un nuevo modelo político, que no saldrá de reciclar viejas ideas, sino de un esfuerzo de creatividad comprensiva y consistente.

 

Necesitamos imperiosamente nuevas propuestas, y el rescate de las que fueron descartadas ante el violento reciclaje del pasado liberal, para desplegarlas en la realidad, aún como experimentos, antes de instalar nuevas estructuras de poder coyuntural.

 

Este es el momento de repensar la cultura en su totalidad, en establecer las nuevas posibilidades y nuevos límites de los individuos.

 

Las posibilidades y limitaciones de los estamentos estatales, delimitar las necesidades eternas de las personas, de las familias, de las comunidades, de la Naturaleza.

 

Necesitamos rescatar la espiritualidad y la inteligencia que se encuentra sumergida en el vientre creativo de los pueblos, y ayudar a su gestación y su parto.

 

Debemos preparar un nuevo 17 de Octubre, a insertar en la Historia del Futuro, que fuera descartada por los nuevos amos actuales.

 

Así todo debe ser revisado, todo puesto en la platina de una investigación realista y con la vista clavada en algo mucho mejor.

 

La primera etapa de cualquier transformación siempre pasa por una renovación de la cultura, por la asimilación de nuevas ideas, por la emergencia de nuevos líderes, así lograremos la vitalidad del futuro vislumbrado, y la placidez de la historia descifrada y despojada de las mentiras del poder.

WM/

N&P: El Correo-e del autor es Walter Moore <ecodemocracia@gmail.com>