"Si mis enemigos me odian es porque les preocupa mi acción"

EVA DUARTE Y LA POLÍTICA DE LA ARGENTINA

Por Aritz Recalde

Evita:-Luchamos por la independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera y por la felicidad de un pueblo

 NAC&POP

05/05/2015

EVA DUARTE Y LA POLÍTICA DE LA ARGENTINA

 Por Aritz Recalde*

ANDUMA

6 diciembre, 2014

“Luchamos por la independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera y por la felicidad de un pueblo (…), soy peronista, entonces, por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo”. Eva Duarte (17/10/1949)

La figura de Eva Duarte (Los Toldos, 1919 – Buenos Aires, 1952) expresó, en buena medida, el proceso de refundación que protagonizó la clase política argentina de las décadas del cuarenta y cincuenta.

 A continuación, mencionaremos algunos aspectos fundamentales de su legado político.

Composición social de la clase dirigente

 Con la asunción del peronismo los representantes de la oligarquía fueron destronados del mando político del gobierno y del Estado, profundizando los cambios iniciados por Hipólito Yrigoyen y el radicalismo. 

La clase alta, ligada a los factores de poder de Europa, fue derrotada políticamente en las urnas, debilitada económicamente a través de las expropiaciones y además, tema que queremos resaltar, sufrió una capitulación cultural.

 A partir de la revolución justicialista el mundo de valores de la oligarquía dirigente entró en una crisis terminal, frente a un nuevo sujeto político que postuló a los trabajadores mestizos y a los empresarios nacionales como los actores revolucionarios de la historia.

 La denominada “barbarie” que denostó cultural y políticamente la clase dirigente, fue, desde entonces, el motor de la historia y del progreso nacional.

 Eva Duarte representó al nuevo actor político y contribuyó activamente con la lucha cultural de la revolución, contra el sentido del mundo impuesto por las potencias occidentales y sus aliados internos.

 Tal cual demostraron sus biógrafos, Eva Duarte transcurrió su infancia y juventud en un hogar humilde.

 Incluso, al fallecer su padre no fueron pocas las carencias económicas de su familia, cuestión que condujo a su madre a realizar tareas de costura, entre otras actividades, para poder sobrevivir.

 Eva provenía socialmente del pueblo trabajador y según sus propias palabras: “No deben olvidarse ustedes que he salido de las filas de ese pueblo trabajador que se forjó en el dolor del taller y en el dolor del trabajo” (30/11/1946).

 Su educación, lejos estuvo de la universidad y de los ámbitos culturales de la clase alta y fue su paso por la vida social del pueblo la que forjó su personalidad. 

Su compromiso con los humildes y su clara conciencia política la acercaron a los obreros y la vincularon a los destinos nacionales.

 Eva alcanzó el lugar de primera dama presidencial y, cuestión fundamental, ejerció un rol preponderante en las decisiones de las políticas públicas.

 El gobierno estaba, en ese contexto, en manos de representantes del pueblo que gobernaban para ese mismo pueblo argentino.

 Así lo expresaba ella misma: “Lo esencial del peronismo es, justamente, esa vinculación con la justicia social, con las grandes directivas de la nacionalidad, porque el peronismo es, sobre todas las cosas, un esfuerzo magnifico de las masas obreras para recuperar la Nación (…), por primera vez en la historia de la Patria, trabajadores y gobernantes constituyen una misma cosa” (3/08/1946).

 En otro discurso reiteró que el pueblo, que “había sido gobernado por cien familias, ha tenido el privilegio de contar ahora con ministros obreros” (17/04/1948).

 El inmenso resentimiento que generó la figura de Eva en las clases adineradas y dominantes representó cabalmente su estatura política. 

El poder del pueblo y de su líder era identificado por la oligarquía y no exageraba Eva cuando sostenía: “Si mis enemigos me odian es porque les preocupa mi acción, debido a que ella tiene por objeto la ayuda social” (10/01/1949).

 Los valores de la clase dirigente se derrumbaron estrepitosamente frente a un gobierno que encontraba las virtudes en los trabajadores descamisados, mestizos y pobres.

 Por procedencia social y por conciencia política, la figura de Eva fue fundamental en la conformación de la identidad y de la organización de la clase trabajadora argentina.

La mujer argentina y el sindicalismo

 Eva Duarte intervino activamente en el proceso de construcción del nuevo sindicalismo argentino, cuyas organizaciones fueron refundadas a partir del año 1943. 

Desde su juventud y trabajando en los ambientes artísticos, participó de la Asociación Radial Argentina creada ese mismo año para defender a los trabajadores de ese medio.

 Su trayectoria con los obreros la encontró convocando la movilización del 17 de octubre de 1945 o debatiendo con los ferroviarios para que abandonen la huelga de 1951.

 La cultura sindical que poseyó, sus dotes de dirigente y su cercanía con Perón, le permitieron oficiar como una polea de trasmisión importante entre los trabajadores, las organizaciones sindicales y el gobierno.

 Su estrecha vinculación con el mundo sindical y su innegable capacidad política permitieron que las organizaciones de trabajadores la propongan para que forme parte de la fórmula presidencial en 1951.

 En el Cabildo Abierto del Justicialismo, dirigentes de la envergadura de José Espejo o Armando Cabo, la impulsaron como candidata. 

Frente a la reacción militar y a su deteriorado estado de salud, Eva no aceptó la candidatura aclarando que renunciaba a los “honores” pero no a la “lucha” y al “trabajo” (31/08/1951).

 Será la primera y la última mujer trabajadora en la historia del país que ocupe ese lugar de poder y de legitimidad dentro del sindicalismo.

 Modelo de activista político: vocación solidaria y formación de cuadros

  “La injusticia social no sólo es odiosa porque niega torpemente los derechos del pueblo, sino porque es la incubadora, el caldo de cultivo de todas las tragedias colectivas que han cubierto de luto y de oprobio a la humanidad”. Eva Duarte (1/08/1950).

 En su corta vida, Eva realizó un importante trabajo social. Incluso, y es importante destacarlo, conoció a Perón durante las acciones solidarias organizadas luego del terremoto de San Juan en 1944, que había dejado un saldo de miles de muertos.

 Como militante política, desarrolló una acción integral que la encontró de organizadora, en la gestión de gobierno y en la formación doctrinaria. 

Acompañó la movilización del 17 de octubre de 1945 y participó activamente de la campaña electoral que llevó a Perón a la presidencia en febrero de 1946.

 En el terreno de la formación de dirigentes, dictó clases de “Historia del Peronismo” en la Escuela Superior Peronista (1951).

 Resultante de sus cursos, se publicó, en formato de libro, una obra con el mismo nombre.

 Sus dotes naturales de oradora, perfeccionados por su paso por el cine y la radio, protagonizó encendidos discursos que se caracterizaron por una prédica anti burocrática, anti oligárquica y antiimperialista.

 Su figura fue reapropiada en los años sesenta y su humanismo social y su filosofía de la acción política radicalizada y crítica, se incluyó en los discursos de un sector importante de las organizaciones libres del pueblo.

 Dijo en sus discursos, cargados de fervor revolucionario: “La justicia social se cumplirá inexorablemente, cueste lo que cueste y caiga quien caiga” (20/05/1947)

 También:“Nosotros debemos ser fanáticos, no peronistas vergonzantes” (28/05/1952).

Conformó un discurso combativo en el que sostenía:“No quiero para el peronismo a los ciudadanos sin mística revolucionaria” (17/10/1949).

 Eva propugnó una prédica clasista que cuestionó el accionar de los poderosos del extranjero y, tema no menor, incluyó a los actores del mismo movimiento peronista.

 Sobre la injerencia de los poderes externos y sus aliados, señaló: “La mano de la oligarquía, pagada por el oro extranjero, quiere ahora en sangre al General Perón, al líder de los trabajadores” (30/09/1948). 

Y en otro discurso: “Nosotros luchamos porque haya menos pobres y para ello es necesario que haya menos ricos” (18/03/1950).

 En cuanto a los “enemigos” de adentro aseveró que “es necesario que cada uno de los trabajadores argentinos vigile y no duerma, porque los enemigos trabajan en la sombra de la traición y a veces se esconden detrás de una sonrisa o de una mano tendida” (17/10/1951).

 Su relato y su prédica incluyeron la lucha y el enfrentamiento de clases, de Estados y de partidos.

 En varias ocasiones fustigó a los enemigos de la revolución y estuvo lejos de ser conciliadora con sus adversarios políticos del imperialismo” y de la “oligarquía”.

El 17 de octubre de 1948, ante una Plaza de Mayo colmada, afirmó: “Una vez más, mis queridos descamisados, el capitalismo foráneo y sus sirvientes oligárquicos y entreguistas han podido comprobar que no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos (…); el capitalismo foráneo y la oligarquía se llenaban la boca con la palabra libertad para poder encadenarnos fácilmente” (17/10/1948).

 Un año después insistía en la misma plaza: “Los viejos enemigos no han desparecido” (17/10/1949).

Los derechos políticos de las mujeres

 Eva contribuyó con la sanción de la ley 13.010/ 47 de voto femenino y, cuestión fundamental, impulsó la organización de la rama femenina dentro del movimiento justicialista.

 Para ella,  el voto de la mujer tenía un cometido claro: “Restablecerá esa apremiante ausencia de iniciativa pública de la mujer ante el panorama dinámico de su país.

 El voto femenino avasallará el tutelaje incomprensible que las leyes ejercen sobre la mujer argentina y la colocará, por fortuna, en el plano de la vigencia política a que su sacrificio permanente le ha dado justo derecho” (12/02/1947).

 La mujer argentina ingresó a las legislaturas y comenzó a formar parte del gobierno, ya que según Eva, “en el seno de nuestra democracia no cabe distingo absurdo entre sexos, sino la unidad moral, recia y firme, sin cuyo requisito la política carece de responsabilidad y de conciencia” (26/02/1947).

 A partir de Eva, el sector femenino intervino en la vida sindical y en los debates de poder cambiando para siempre el rol de la mujer en la sociedad y en la política.

Modelo de gestión de políticas públicas

 La revolución justicialista modificó de raíz la estructura del Estado Argentino.

 Por un lado, el gobierno se propuso la emancipación social del pueblo trabajador y organizó las instituciones del Estado social de derecho. 

Por el otro, el objetivo de la independencia económica derivó en la promoción de un nuevo sistema de instituciones y de regulaciones de los recursos naturales, del comercio y del conjunto de los servicios públicos.

 El Estado liberal no tenía al pueblo, sino a las clases altas como objeto central de su política.

 Con ese punto de partida es que la revolución fundó un nuevo sistema institucional que la Constitución de 1949 legalizó.

En ese marco, Eva trabajó en la por entonces recientemente conformada Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, creó y condujo la Fundación de Ayuda Social Eva Duarte de Perón (1948).

 La labor de esta última se orientó a la ayuda social de las clases populares porque, según su punto de vista, “la limosna humilla y la ayuda social dignifica y estimula” y, una vez resuelto los problemas del pueblo argentino, “no serán tampoco necesarias la Fundación de Ayuda Social y nuestra asistencia” (5/12/1949).

El modelo de gestión caracterizado por la acción operativa, directa y ejecutiva del Estado fue sumamente exitoso.

 La Fundación incluyó una logística de distribución masiva de bienes y de servicios y promovió ambiciosas obras públicas como escuelas, proveedurías, hospitales, hoteles de recreación -como Embalse o Chapadmalal-, la ciudad universitaria de Córdoba y diversos hogares para la tercera edad.

 La intervención de Eva en la gestión del Estado, impulsó la formación de ámbitos educativos como es el caso de la “Escuela de Enfermeras Eva Perón”.

 Embajadora política y cultural ante el mundo

 “La República Argentina tiene en Europa una jerarquía que jamás alcanzó (…). Los principios sociales expuestos por nuestro líder, el general Perón, son ya destinos del mundo”. Eva Duarte (17/08/947).

 Eva viajó a Europa en 1947 y, a diferencia de lo ocurrido con buena parte de la clase política de la Argentina en los siglos XIX y XX, no regresó cegada por el extranjero.

 En relación con su visita al viejo continente expresó: “He visto desolación, hambre, miseria, angustia y vuelvo con la certidumbre de que es inútil cerrar los ojos a la realidad y dejar que la oligarquía y el capitalismo nos sigan atacando (…); me sentí orgullosa de ser parte del pueblo y de ser argentina” (23/08/1947).

 Según registros periodísticos, habló ante 300.000 españoles que la recibieron efusivamente y demostró el lugar central de la revolución justicialista y de su primera dama en el teatro de la política mundial.

 Durante su paso por España, Italia, Portugal, Francia y Suiza fue recibida por figuras relevantes del poder mundial, entre las que se destacó el Papa cuando visitó el Vaticano.

 En sus discursos públicos disertó sobre la impostergable tarea de la justicia social y visitó casas en barrios humildes.

 Desde Madrid, sostuvo: “La Argentina dio otra vez al mundo la certeza de que los derechos del trabajador no eran mera letra muerta (…), hemos defendido y combatido por el hombre olvidado, desechando combatir solamente por su habilidad para producir (…), nos hemos permitido ser justos, equitativos y solidarios para con nuestros hermanos que no tienen ya diferencias sociales” (9/06/1947).

 En Italia mencionó que “Perón luchó para que no haya hombres demasiado pobres, ni nadie demasiado ricos, con miras a una justicia social para todos los hogares, aboliendo las diferencias sociales” (7/8/1947).

 Con su práctica, Eva estaba desarrollando una campaña internacional de exportación de la revolución justicialista y de su ideología de gobierno. 

El programa nacionalista realizó ayuda social a varios países y marcó una concepción ideológica acerca del rol del Estado, de la política internacional, de los trabajadores en el poder y de la necesaria regulación de la economía por parte de los gobiernos.

 AR/

 ·        Aritz Recalde es licenciado en Sociología de la Universidad Nacional de La Plata, magíster en Gobierno y Desarrollo de la Universidad Nacional de San Martín, adjunto de la cátedra de Sociología de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, titular de Historia Argentina II y III de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo y adjunto de la cátedra de Historia de la Universidad Nacional de Lanús.