Icono máximo del peronismo y figura reconocible en el exterior.

EVITA: EL NOMBRE DE LA ROSA.

Pablo Adrián Vázquez

La figura de Evita en la pintura de Numa Ayrinhac conlleva varios elementos distintivos en ella: su sonrisa, su peinado, el vestido negro y la rosa.

 EVITA: EL NOMBRE DE LA ROSA.

 

Por Pablo Adrián Vázquez*

NAC&POP

17 abr. 2015

 La rosa del cuadro de La razón de Mi Vida: Imagen impactante.

 Icono máximo del peronismo y figura reconocible en el exterior.

 La figura de Evita en la pintura de Numa Ayrinhac conlleva varios elementos distintivos en ella: su sonrisa, su peinado, el vestido negro y la rosa.

Quizás de todos los elementos sea aquel objeto inanimado pero; a la vez; lleno de vida.

 La sobriedad de la imagen con sus tonos pasteles y claro oscuros se ilumina con la flor.

 Es una y a la vez cada pétalo representa de varios de que sentido a su unidad, como la unión de los trabajadores en torno al proyecto colectivo del primer peronismo, en la comunidad organizada en torno a Perón, el Líder, el Conductor, la Razón de la Vida de Evita.

 Frente al negro formal del vestido sobresale el rosa, conjugando lo rojo de la pasión revolucionaria con el blanco de la pureza de ideales de justicia social a favor de los humildes.

Y también pensar esa rosa místicamente, como el valor de su sacrificio, que pasó por el dolor del negro, se habrá limpiado en el esplendor del blanco y habrá consumado su preparación en la entrega final de su vida al virar al rojo.

 Eso refleja la trascendencia de su legado, integrando todo su ser en el “oro acrisolado del fuego”, que menciona el Apocalipsis, y que resucita en el alma inmortal del pueblo trabajador.

 PAV/

·        Politólogo; Docente de la UCES; Miembro de Número de los Institutos Nacionales Eva Perón, Rosas y Manuel Dorrego.