El Citibank no respeta las leyes que dictamina el Estado nacional.

EL ESTADO ANTE UNA NUEVA EMBESTIDA DE LOS FONDOS BUITRES

Franco Bellizzi

La casa matriz de Citibank informó al juez Thomas Griesa, que su filial en Argentina dejaría de prestar servicios de custodia a los tenedores de bonos emitidos por nuestro país.

El Citibank no respeta las leyes que dictamina el Estado nacional.

EL ESTADO ANTE UNA NUEVA EMBESTIDA DE LOS FONDOS BUITRES

La casa matriz de Citibank informó al juez Thomas Griesa, que su filial emplazada en la República Argentina dejaría de prestar servicios de custodia a los tenedores de bonos emitidos por nuestro país.

Por Franco Bellizzi

Clic de Noticias

16 de Abril de 2015

El 17 de marzo de este año, la casa matriz de Citibank informó al juez Thomas Griesa, que su filial emplazada en la República Argentina dejaría de prestar servicios de custodia a los tenedores de bonos emitidos por nuestro país.

 

Esta acción demuestra una denodada anuencia con los designios de los fondos buitres encolumnados tras el magnate Paul Singer como mascarón de proa del capital especulativo internacional.

 

Este hecho manifiesta un claro desinterés para con sus obligaciones contraídas con sus clientes argentinos.

 

Puesto que, los tenedores de bonos debieron enterarse por los medios, que el banco en el cual habían depositado su confianza, estaba más interesado en satisfacer (o ceder) a las presiones de los fondos buitres, que en garantizar el cumplimiento de la ley n° 26.831-que reglamenta localmente al mercado de capitales-, y abonarles la liquidación de los BONOS PAR, para de esta manera, cumplir con la normas de la república en la cual ofrece sus servicios.

 

Ante esta situación, el Estado nacional por orden del presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), el 20 de marzo dispuso un veedor ante el Citibank Argentina con el objetivo de realizar un control sobre la entidad y proteger a los tenedores de bonos cuyo vencimiento marcaba el 31 del mismo mes.

 

De este modo, el organismo estatal asumió su responsabilidad al fiscalizar las áreas que le competen, y en este caso, se preparó para proteger al 3% de tenedores de bonos de deuda reestructurada en manos del Citibank; en definitiva, para realizar un seguimiento y actuar en defensa de los inversores de nuestro país.

 

La negativa del Citibank a cumplir con la legislación del país en el cual está operando -más allá de que su casa matriz se encuentre en otro territorio- es de una gravedad preocupante, y sobre todas las cosas, clarifica cual es la idea de soberanía que avalan los poderes fácticos locales y de los países centrales.

 

Si el régimen legal es afín a los intereses de los poderosos se hablará de país serio que respeta la seguridad jurídica; ahora bien, si las normas soberanas de un Estado limitan o, sencillamente, confrontan con los intereses en cuestión, se aseverará hasta el hartazgo de la baja calidad institucional de la república, y en consecuencia, se obviará respetar las leyes de los “países de segunda”.

 

La actitud del Citibank no es otra: es más permeable a acatar el fallo de un juez municipal de Estados Unidos, que respetar la legislación argentina para defender los intereses de sus clientes.

 

Todo lo que se quiera interpretar más allá de la acción concreta de los representantes del banco es baladí.

 

En concreto, el Citibank no respeta las leyes que dictamina el Estado nacional.

 

Pero lo que se debe destacar es lo irracional del pago esperado por los fondos buitres, que encuentran en el juzgado neoyorquino de Thomas Griesa la estructura legal para dar un pretendido manto de legitimidad al reclamo que embanderan.

 

Puesto que, luego de los 2 canjes de deuda gestionados por el gobierno argentino -en 2005 y 2010,a los que accedió más del 93% de los tenedores de deuda- sólo una pequeña parte de los acreedores encontró allí un lugar para su encauzar su demanda.

 

Recordemos, son bonos adquiridos por “fondos de inversión”, a precio muy por debajo de su valor nominal, puesto que al momento de ser adquiridos ya habían sido defaulteados por la Argentina, y los denominados hedgefund–para ser precisos, los fondos buitres- reclaman su valor nominal más los intereses y costas del juicio llevado adelante para cobrarlos.

 

Ante el acuerdo firmado ente NML (fondo cuyo accionista mayoritario es Paul Singer) y el Citibank Argentina, la CNV optó por una medida acorde a los intereses del país y dispuso la suspensión de la entidad para continuar operando en el mercado de capitales argentino.

 

Esta medida se ampara en el artículo 141 de la ley que regula el mercado de capitales, dado que, unilateralmente Citibank adoptó una medida que sumergió en la incertidumbre a los tenedores de BONOS PAR con fecha de cobro para el 31 de marzo.

 

Asimismo, como ente regulador la CNV designó a la Caja de Valores para que los inversores de nuestro país puedan cobrar los pagos de sus acreencias.

 

Más allá de las medidas tomadas por el gobierno para garantizar el cobro por parte de los bonistas, y hacer cumplir la ley por uno de los bancos que operan en el país, el escenario es mucho más fácil de comprender cuando se introduce la política como eje central del análisis.

 

Lo que observamos, una vez más, son los intentos de los actores económicos locales y extranjeros, por forzar al gobierno para que el Estado se limite a ser un buen gestor de las políticas diseñadas en los países centrales.

 

En definitiva, es otra de las embestidas de los fondos buitres, para someter al país; lo que lo irrita, es ver a un gobierno no claudicar en la defensa de su pueblo; y para colmo de sus males, que siga representando una opción de gobierno con un amplio respaldo popular, que para este año, aspira a revalidar en las urnas el camino de dignidad iniciado en 2003.