La prensa hegemónica y sus operaciones de siempre.

VEINTE PERSONAS POR INSULTAR A FUNCIONARIOS DEL GOBIERNO SON TAPA DE LA NACIÓN

German Celesia

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Celesia:-La prensa opositora recurre a cualquier hecho, por insignificante que sea, para canalizar su odio contra el kirchnerismo y sostener sus acusaciones, aún aquellas sin base material alguna.

 

La prensa hegemónica y sus operaciones de siempre.

VEINTE PERSONAS POR INSULTAR A FUNCIONARIOS DEL GOBIERNO

SON TAPA DE LA NACIÓN

La prensa opositora recurre a cualquier hecho, por insignificante que sea, para canalizar su odio contra el kirchnerismo y sostener sus acusaciones, aún aquellas sin base material alguna.

                                                                              

Por Germán Celesia

Agepeba

20 de Marzo de 2015

 Entre dos y veinte personas – según sea la estimación de Aníbal Fernández o Jaime Rosemberg – insultaron al Jefe de Gabinete y al Ministro de Justicia, Julio Alak, durante un acto en la embajada de Israel.

 

La insignificancia de la cifra no fue obstáculo para que el diario La Nación, en base a la crónica de Rosemberg, coloque como título de tapa: “El Gobierno, abucheado en el acto por la Embajada de Israel”.

 

La maximización de ese hecho obviamente busca generalizar la creencia de que existe un gobierno repudiado por la sociedad.

 

“Llegaron tranquilos, rodeados de guardaespaldas y hasta se permitieron alguna sonrisa. Pero el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Justicia, Julio Alak, los dos representantes del Gobierno, no la pasaron nada bien ayer en el acto de recordación del aniversario del atentado terrorista a la embajada de Israel en Buenos Aires. Silbidos, insultos y duros mensajes desde el estrado por parte de los representantes del gobierno israelí fueron las respuestas que recibieron los funcionarios durante el acto en Arroyo y Suipacha, donde hace 23 años una explosión hizo añicos la sede diplomática y dejó 29 muertos”, dice Rosemberg.

 

“La reacción llegó horas después de las renovadas críticas de la presidenta Cristina Kirchner a Israel, al que culpó de no haberse presentado como querellante en la investigación del ataque, y de los insultos del jefe de Gabinete al fallecido fiscal Alberto Nisman, cuya figura fue reivindicada por el ministro de Agricultura de Israel, Yair Shamir, y la embajadora en el país, Dorit Shavit”, afirma el cronista.

 

En un lugar marginal del artículo, el periodista remite al dato objetivo gracias al cual La Nación construyó el titular. "¡Son una vergüenza, antisemitas! Váyanse",  es el insulto reproducido por el periodista, quien dice que lo gritó – según la crónica al unísono –  “una veintena de personas, adultos en su mayoría, ubicados detrás de la reja de la plaza seca, a escasos veinte metros del palco, pero de frente a los funcionarios”. 

 

Más creíble que ese grito colectivo aparece en este contexto la opinión de uno de los funcionarios presentes, reproducida por Mariano Obarrio bajo el título: “Para Aníbal, los que se quejaron 'fueron dos' (….)". En ese caso acompañados de otras personas ubicadas en el lugar señalado por Rosemberg.

 

El diario Clarín prefiere referirse en tapa a un supuesto “enérgico respaldo de Israel a la denuncia de Nisman”, que se habría expresado en el discurso el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural de ese país, Yail Shamir, quien dijo: "Nisman pagó con su vida el intento de llegar a la verdad", lo cual en realidad podría indicar que el funcionario extranjero poseería información no aportada a la causa por la muerte de Nisman, ya que por el momento no hay ningún elemento que pudiera sugerir algo así.

 

Los insultos a los funcionarios también están presentes en Clarín, en una nota firmada por Natasha Niebieskikwiat  titulada: “Abuchearon a los funcionarios de Cristina: les gritaron 'sinvergüenzas' (…)".

 

La nota está ilustrada con fotos que muestran que ni siquiera se trató de un acto masivo.

 

Nismanía mediática

 

Por carril separado, pero como parte de una misma tendencia, los dos diarios siguen insistiendo, con argumentos que han ido perdiendo peso, en mantener la sospecha de que el gobierno tuvo que ver con la muerte de Nisman.

 

Y tratan de infundir terror a la propia Presidenta amenazándola con una suerte de persecución judicial. “Un fiscal pide avanzar con la investigación a Cristina por la AMIA”, es uno de los titulo de tapa de Clarín, quien además acusa a algunos de los funcionarios policiales que intervinieron en el operativo posterior a la muerte del fiscal de no llevar guantes puestos. “Una multitud en el departamento de Nisman”, titula ese artículo.

 

“El fiscal Moldes dictaminó que se debe investigar a Cristina por encubrimiento”, informa el diario, donde el “se debe” aparece como una surte de imperativo categórico compartido por el matuino.

 

La  Nación actúa con mayor cautela en la crónica sobre esa cuestión y titula: “Para el fiscal Moldes es prematuro archivar la denuncia contra la Presidenta”.

 

Queda claro en este caso que lo de “prematuro” corre por cuenta del funcionario judicial.

 

Para compensar su moderación en este caso, el diario publica una insultante columna de Fernando Laborda, en la cual trata de vetar la posibilidad de que la Jefa de Estado se candidata a un cargo electivo en los próximos comicios.

 

“El cristinismo aspira a conservar el mayor número de bancas en la Cámara de Diputados y en el Senado, algo que le permitiría condicionar a un eventual presidente de la Nación de otro signo político e incluso forzar una negociación que pueda derivar en un canje de gobernabilidad por impunidad”, acusa, sin ninguna evidencia como en tantos otros casos.

“Los fueros legislativos dificultarían, además, la posibilidad de que Cristina Kirchner sea detenida”, se lamenta Laborda, alimentando de esa manera la el deseo de quienes desde poderes fácticos desean ver presa a la conductora del proceso político en curso.

 

Y hasta impulsa la idea de que Elisa Carrió  “al frente de una hipotética comisión que investigue los hechos de corrupción del período kirchnerista”.

NOTA DE LA NAC&POP: ¡Que hijos de Puta! Martin Garcia