Hoy Mujica vuelve a la trinchera, de la que realmente nunca se alejó.

EL TERCERO DE LOS ‘PEPES ORIENTALES’

NAC&POP

Mujica asombró al mundo, demostrando que el poder político, puede construirse sin dinero y sostenerse con prestigio y militancia.
 

Hoy Mujica vuelve a la trinchera, de la que realmente nunca se alejó.

EL TERCERO DE LOS ‘PEPES ORIENTALES’

Mujica asombró al mundo, demostrando que el poder político, puede construirse sin dinero y sostenerse con prestigio y militancia.

 

Por  Hernán Patiño Mayer

 El Cronista

10.03.15

Muchos de los que abusaron de críticas y agravios, de prejuicios clasistas y cuestionamientos a su pasado, tuvieron que llamarse a silencio.

Hoy nadie duda de que el último de los Tres Pepes Orientales‘ha presentado al Uruguay como ese lugar del planeta, donde la democracia ha permitido que un ex combatiente por la Liberación Nacional, prisionero de una brutal dictadura y seguramente el jefe de estado más pobre del mundo, resalte como nunca antes la presencia de su pueblo en el escenario internacional.

Hace más de cinco años que no converso con Mujica.

La última vez fue cuando asistió en mi casa al fin de mis funciones luego de renunciar y cerrar el más largo período de permanencia de un embajador argentino en el Uruguay.

También hace cinco años, escribí en Perfil, una nota en la que destacaba la coincidencia de que el ya electo presidente de los orientales se apodara Pepe al igual que José Artigas y José Batlle y Ordoñez.

Artigas, uno de los más genuinos representantes del espíritu libertario y democrático de las por entonces Provincias Unidas de la América del Sur. Jefe de los Orientales, Protector de los Pueblos Libres y Padre del Federalismo Argentino.

José Batlle y Ordoñez, el constructor del Uruguay moderno que le permitió a un pequeño país, ganar en prestigio internacional, equidad social y solidez institucional, lo que la lógica de las dimensiones y su ubicación geográfica, parecía destinada a negarle para siempre.

Cuando el artículo se conoció en el Uruguay los custodios de su virginidad soberana, me acusaron de intromisión en los asuntos internos.

El Partido Nacional, ignorando que mi renuncia al cargo tenía ya un mes de antigüedad, solicitó que se me declarara persona no grata.

Hoy luego de los cinco años en que Mujica honrara su cargo honrando a su pueblo y sobre todo a los principios que hicieron de su vida un original testimonio de coherencia, reivindico la nota mencionada.

Mujica asombró al mundo, demostrando que el poder político, puede construirse sin dinero y sostenerse con prestigio y militancia.

Y que el prestigio no se construye con palabras sino con testimonios de vida.

Por fin, una sonora bofetada en el rostro del mercantilismo político y la claudicación moral, que hace de la corrupción, el más perverso agravio a la confianza popular.

Tuve la oportunidad de asistir a una exposición del ex presidente en la American University de Washington DC.

El auditorio joven y mayoritariamente local.

Muchos seguramente recién anoticiados de donde estaba el Uruguay pero sabedores por mentas de que su presidente era un personaje digno de ser escuchado.

Y como nos ocurre a todos los que lo conocemos, Mujica volvió a sorprender.

Su lenguaje tan sencillo en las formas como profundo en sus contenidos, deslumbró a jóvenes acostumbrados a ver al frente de los estados a personajes de variado pelaje pero portadores de un idéntico ADN: el de la compulsión a exhibir su poder para marcar distancia y superioridad con el ciudadano de a pie.

El Pepe, fue la contracara de este estereotipo y un aplauso cerrado y sostenido fue el tributo de centenares de jóvenes que veían que se puede construir poder sin dejar hechos jirones, los principios, la coherencia y la honestidad.

Y todo esto, en un pequeño país de nuestra América Sureña.

Hoy Mujica vuelve a la trinchera, de la que realmente nunca se alejó.

Y desde allí seguirá alentando con el ejemplo, la esperanza de que la política es, bien entendida y mejor practicada, una de las más nobles actividades de servicio que podemos ofrecer a nuestros semejantes.

Finalmente señalo que como muchos de sus compañeros de lucha, no comparto la actitud que su gobierno tuvo en materia de profundización de la política de Derechos Humanos.

 Sigo, como lo hice personalmente durante años, marchando con aquellos que reclaman Memoria, Verdad y Justicia.

Pero ante una víctima de ese terrorismo que luego de la inhumana prisión y los vejámenes a que fue sometido, recuperada su libertad, persistió en su militancia hasta alcanzar la Presidencia en nombre de los desposeídos de su patria; sin concesiones, me llamo aquí a un respetuoso silencio.

Compañero Pepe Mujica, ¡gracias por su ejemplo!

Y especialmente gracias por haber persistido contra la histórica incomprensión de los ‘porteños‘ de ambas márgenes del Plata, en la búsqueda de la unidad de nuestros pueblos, por encima de los mezquinos intereses y el oportunismo de las minorías.

HPM/

 

*Ex embajador argentino en Uruguay