LA ÚNICA VERDAD ES LA GENERALIZACIÓN DE LA MENTIRA

Carlos Chino Fernandez

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Chino:-Nuestra sociedad, ha caído en un gran descrédito de todo cuanto se publica o proyecta, en los medios de comunicación masivos.

 

LA ÚNICA VERDAD ES LA GENERALIZACIÓN DE LA MENTIRA

 

Por Chino Fernández

NAC&POP

09/03/2015

 

¿Cuál es la verdad?, esta pregunta no se reduce solamente al sorprendente “caso Nisman”, sino que también, puede formularse ante cualquier otro hecho de nuestra realidad, que se haya producido, sobre todo si éste, toma estado público, como en las resonadas muertes de adolescentes de los últimos tiempos.

 

Nos apunta un filósofo de nuestra confianza a propósito de una reflexión acerca de la mentira… ”Desde el hombre mentiroso, encontramos dos formas básicas de mentir: a) cuando expresamente se enuncia una mentira con intención de engañar y b) cuando se oculta información.

En esta última modalidad, se falta a la verdad por omisión y, en el primer caso, se presenta información falsa como si fuese verdadera…”

 

En la historia del pensamiento, algunos filósofos han sido terminantes en condenar a la mentira, mientras que otros, de alguna manera la justifican, cuando la mentira se reduce al ocultamiento de parte de la información con la finalidad de proteger a personas, o bienes materiales de interés específico.

 

Habitualmente, el ciudadano medio en la Argentina, se entera de tal o cual acontecimiento o suceso, a través de los medios de comunicación.

 

Lo cierto es que últimamente, se ha generalizado y exacerbado, la manipulación de los hechos de la realidad, y por lo tanto, el acceso a la verdad se ha transformado en una tarea inalcanzable.

 

Nuestra sociedad, ha caído en un gran descrédito de todo cuanto se publica o proyecta, en los medios de comunicación masivos.

 

El periodismo se ha transformado en un canal natural de la mentira y los periodistas en “ignorantes verborrágicos”, incapaces de pensar con cabeza propia y entreverados por intereses corporativos, mezquinos o pseudo- independientes.

 

En los casos particulares de la voladura de la embajada de Israel, la AMIA-DAIA y, la muerte del fiscal Nisman, las causas hay que buscarla en los pormenores de la política internacional, en donde hemos sido utilizados como parte del teatro de operaciones de interese políticos que no son los nuestros.

 

Días y días enteros, programa tras programa, en la gran mayoría de los medos de comunicación (especialmente los privados), tratando las alternativas del caso Nisman, sin rigurosidad ni conocimiento de la causa.

 

No hace falta mucho esfuerzo para que cualquier papanatas, haga rodar una mentira para que todo el mundo comience a opinar sobre el asunto.

 

Esta situación, es lo distintivo de la época en que vivimos, más que la participación leal y honesta en el debate democrático.

 

El momento actual también se caracteriza por la emergencia de un déficit muy importante en la producción de “Inteligencia” nacional.

 

Es decir, en la producción de información y en la neutralización de la información contraria a los intereses del Estado y de nuestra Nación.

 

“Inteligencia”, en el máximo nivel, es el reaseguro a la independencia y a la autonomía de nuestra sociedad políticamente organizada.

 

En este momento en nuestro país, se ha desencadenado una disputa a todo o nada, por el control del estado, y sus principales resortes.

 

Puede verse también la falta del desarrollo de una inteligencia propia en la permanente confusión de los intereses estatales con los intereses del gobierno de turno.

 

Servicios de inteligencia que sirven a intereses corporativos, medios de comunicación, jueces y fiscales de turno, grandes corporaciones financieras o lisa y llanamente a otros estados.

 

El año electoral se desarrolla en el marco de una lucha al interior del aparato del estado por su control.

 

La lucha es por el estado y por el cambio de gobierno, de ahí su violencia.

 

En la lucha por el poder, el Kirchnerismo es algo más que un relato.

 

El Kirchnerismo discute el poder real.

 

El relato es solamente una dimensión de la batalla.

 

Esta situación de gran confusión acerca de la veracidad de los hechos, del predominio del relato mediático por sobre las consideraciones judiciales o legales, son producto de la tarea pendiente en materia de una política nacional de defensa en sentido pleno.

 

Defensa, que va más allá de las posibilidades armamentistas, y que comprende –entre otras áreas-, el control por radares de nuestra frontera, la capacidad de acompañar el desarrollo de alta tecnología, la

relocalización de población en territorios sensibles a la existencia de los recursos naturales, la producción de arte y cultura propios, etc.

 

En el campo de las relaciones políticas internacionales, jugamos un rol de país dependiente.

 

Subordinados a intereses que no son los nuestros.

 

Este permanente pantano en el que caemos, excede la responsabilidad del gobierno actual.

 

Es el resultado de años de luchas al interior agitadas en parte por intereses ajenos.

 

El engaño y la simulación se potencian en este año electoral, ya que está en juego mucho más que el sillón de Rivadavia.

 

En los medios y en los territorios electorales se juegas las principales batallas.

 

Las consultoras de opinión han reemplazado hace rato los programas de los partidos (que ya no existen).

 

Los frentes electorales se arman y se desarman según las los sondeos de opinión y las imágenes de los candidatos.

 

La mentira, es una modalidad del engaño en donde interviene la mente.

 

La intervención de la mente del hombre, define cierto grado de manipulación de la realidad que es independiente de la observación humana.

 

Es necesario el regreso a las fuentes de la verdad.

 

Los candidatos dicen en general todos lo mismo, están artificialmente guionados por las consultoras.

 

Las ideas estructurales no importan, importa el impacto inmediato.

 

No estaría nada mal, volver aunque más no sea en parte, a confiar en el valor de la verdad.

 

La verdad, después de todo, no tendría necesariamente que estar del otro reñida con la lógica del poder.

 

CHF/