Hacer saber al imperio que ni los argentinos, ni los latinoamericanos somos su patio trasero, porque nos sobra historia, convicciones, lucha y futuro para ser eternamente soberanos.

SAN MARTÍN ES REVOLUCIÓN PATRIA GRANDE O IMPERIALISMO

Corriente Política 17 de Agosto

La lucha por la liberación parte de la determinación del imperialismo, a través de la oligarquía nativa y de los engranajes políticos, económicos y culturales

Declaración 25 de Febrero del 2015 de la Corriente Política 17 de Agosto

 “La lucha por la liberación parte, entonces, de  la determinación del enemigo real: el imperialismo, que actúa a través de la oligarquía nativa y de los engranajes políticos, económicos y culturales a su servicio.»  J.W. Cooke

 Imperialismo

La expresión América para los americanos ha sido y es la posición y acción política exterior de Estados Unidos hacia América del Sur.

 El Presidente Norteamericano James Monroe (1817-1828) en su discurso en 1823 manifestó lo que luego se denominaría la ‘doctrina Monroe’: la fundamentación de que cualquier intento de colonización o intervención de una potencia europea en territorio americano seria respondida por EEUU.

 En el tiempo y en la vida histórica del continente, la doctrina terminó siendo la justificación de la expansión de Estados Unidos y sus intervenciones militares, económicas y/o políticas en Latinoamérica.

 Desde la apropiación de territorio mexicano, pasando por dictaduras militares, y la injerencia de sus embajadas en cada una de los momentos históricos de nuestras patrias.

 Dicha intervención queda totalmente al desnudo cuando el Estado-Pueblo va en búsqueda de su emancipación; podemos mencionar como ejemplo Perón-Braden en 1945 y la Venezuela bolivariana de hoy.

 No obstante, el poderío militar de Norteamérica hunde estratégicamente sus garras en nuestro territorio.

Si miramos nuestro mapa – América del Sur – nos encontramos en Centro América y el Caribe con el “Plan Puebla-Panamá”, en la región Andina con el “Plan Colombia”, las operaciones en la Triple Frontera (Argentina – Brasil – Paraguay), las 2 bases en Paraguay (mirando hacia Bolivia el Aeropuerto de Estigarribia, y mirando hacia Brasil el Pedro Juan Caballero), más la IV Flota  ‘paseando’ por nuestros mares y la base militar de la OTAN en Malvinas.

 Entre Estados Unidos y la OTAN (que es lo mismo) tienen alrededor de 47 bases militares desparramadas táctica y estratégicamente en la América Latina.

 Por si fuera poco, habría que sumarle los dos buques de guerra de Reino Unido, que siguen sin entender que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, son soberanía de Argentina y de América Latina.

 Es necesario tener puestos los cinco sentidos en el despliegue militar de Estados Unidos sobre el territorio de nuestra Patria Grande, ya que da cuenta del interés sobre la región y el reaseguro militar para intentar dominarnos cuando la “injerencia diplomática” no de resultado.

 Sino miremos la aprobación servil del Gobierno Peruano (29/01/2015) para el ingreso de un contingente de alrededor 3.500 soldados yanqui, que se desplazaran bajo el pretexto de “combatir el narcotráfico y el terrorismo”.

 Los pueblos y los estados de América Latina tenemos un mismo enemigo, y tal vez este es uno de los elementos principales que nos debe unir.

 Ya que el imperialismo yanqui  tiene el mismo plan de división y sometimiento para todos nosotros por igual.

 Por lo tanto, nuestra política debe ser indudablemente de carácter antiimperialista, latinoamericanista e independentista.

 Patria Grande

 Nuestra Patria Grande viene siendo hostigada permanentemente por el bloque dominante económico y político regional: los sectores concentrados del capital financiero, EEUU, Israel e Inglaterra, con sus clases dominantes en cada nación y sus engranajes económicos, políticos, culturales, con el poder arrollador de las corporaciones mediáticas afín a los mismos intereses.

 Su forma de operación denominada “Golpe Blando” tuvo éxito en la República hermana del Paraguay de Lugo y en la Honduras de Zelaya, donde la operación se coronó con la destitución presidencial; y se desarrolló, en cambio, como intento frustrado en la Venezuela Bolivariana de Chávez y Maduro, en la Bolivia Plurinacional de Evo Morales, en el Ecuador de Correas, en el Brasil de Dilma, y en la Argentina de CFK.

 En síntesis “el Golpe Blando” implica el intento de una minoría de intentar voltear, por medio de alguna operación judicial o institucional, a un gobierno que fue votado por una mayoría, legitimando la opereta a través de una de las herramientas más eficaces de dominación, las corporaciones mediáticas que disputan la hegemonía de la sociedad, distorsionando las discusiones, enfrentando y desgastando a los gobiernos que ellos denominan “populistas”.

 Esta situación de asedio permanente necesita una respuesta contundente de los gobiernos acechados y de sus pueblos; de cada uno de los Estados de manera individual, y de todos los Estados en forma colectiva como participes de organismos regionales (CELAC / UNASUR).

 Las respuestas hasta hoy han sido en el marco defensivo, ante el ataque constante del bloque dominante.

 Las organizaciones que concebimos la construcción estratégica de la Patria Grande debemos redoblar el esfuerzo en iniciativas populares y masivas donde se empuje a los gobiernos a poner en movimiento a los organismos regionales de manera ofensiva.

 Es necesario avanzar en lo político en la consolidación de la CELAC y la UNASUR, en lo económico en la construcción del Banco del Sur, en lo comunicacional potencializar los medios populares alrededor de TELESUR, en lo militar pensar las Fuerzas Armadas de la Patria Grande con hipótesis de conflicto externo, de carácter emancipador y antiimperialista.

 Sumando a esto, la decisión unilateral y colectiva de los Estados de la América del Sur de poner coto a la intromisión de las embajadas norteamericanas, de limitar a las embajadas de Israel e Inglaterra y no permitir la intrusión de sus servicios de inteligencia.

 De la misma manera, frenar colectivamente los intereses económicos de los capitales de origen estadounidense, ingles e israelita.

 Debemos apostar a un bloque regional firme, pujante, dinámico, en el camino de configurarnos como estados emancipadores de la Patria Grande.

 Es desde este contexto que entendemos que hay que pensar la política internacional, la alianza con los BRICS y las relaciones unilaterales de integración estratégica con la economía más poderosa del mundo: China.

 Porque Argentina y América latina, a decir de Arturo Jauretche, no debe cambiar de collar sino  dejar de ser perro.

 Es así que debemos ser ineludiblemente Patria Grande, debemos sentirnos profundamente patriotas y latinoamericanos con el claro objetivo de cumplir los sueños frustrados de la generación de San Martín, Bolivar, Artigas y tantos otros patriotas – mujeres y hombres – independentistas que dieron pelea en cada rincón de nuestra América.

 En nuestra patria, el caso Nisman y todo su contexto da cuenta de lo afirmado.

 Por lo tanto sostenemos que en la Argentina no hay posibilidad de que las denominadas operaciones de golpe blando coronen una destitución del Gobierno Nacional.

 Primero, porque visualizamos un gobierno con iniciativa política constante y firme cada vez que se lo acorrala.

 Segundo, porque estamos en vísperas de un cambio de gobierno, y ni la actual Jefa de Estado ni su núcleo duro serán parte del recambio: todas las alternativas electorales presidenciables expresan la derecha más o menos reaccionaria, y todas enuncian el reaseguro de la institucionalidad en el marco del sistema actual.

 Aún Daniel Scioli, actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires, como candidato a presidente, expresa los mismos sectores e intereses que el resto de los candidatos de la derecha neoliberal.

 Por eso el sciolismo, con o sin sello del FPV, no es continuación de lo más avanzado que ha expresado el kirchnerismo en esta década.

 Consideramos que en esta etapa el bloque dominante no intenta destituir sino degastar, desprestigiar a la Presidenta de la Nación y a su núcleo más duro, con el objetivo de roer cualquier poder que pudieran mantener fuera del poder formal, lo cual explica la intensidad del asedio contra CFK y los insultos de corrupta, asesina, loca, ciega, sorda, eso sí, no muda.

 El hecho de que el poder de acción del bloque dominante no haya podido a lo largo de estos años lograr ni una destitución ni un desgaste profundo de la Presidenta, implica visualizar los límites de su poderío.

 Por lo tanto, la correlación de fuerzas está a favor del Poder Ejecutivo Nacional.

 Es un error responder al bloque dominante siempre defensivamente, cuando hay condiciones de desplegar políticas ofensivas que produzcan daño a los intereses ajenos a nuestro pueblo y a nuestra nación.

 Lo que está en disputa hoy son las implicancias a futuro que tendrá esta década que ha tenido rupturas y continuidades con el modelo noventista neoliberal, neocolonialista y saqueador de nuestros bienes, a nivel nacional y regional.

 El bloque dominante quiere marcar la cancha en la que se  tiene que mover el próximo gobierno, avanzar en consolidar las continuaciones neoliberales y  retroceder en las conquistas logradas.

 Es por eso que la etapa, para las fuerzas populares, es de carácter ofensivo y no defensivo, es de profunda crítica y autocrítica, y no de seguidismo, es de posturas consecuentes y no de pura obsecuencia.

Es de definiciones estratégicas y no de tácticas cambiantes.

 Es la búsqueda de caminos electorales y organizativos que expresen a los sectores sociales de nuestro pueblo y no el camino electoral oportunista, barato y por “el menos malo”.

 Lejos de idealismo, esta concepción responde al más puro realismo de comprender que en esta etapa los aparentes atajos y pragmatismos en la construcción política no hacen más que atrasar y alejar los objetivos estratégicos.

 Las organizaciones populares debemos repensar la construcción de poder desde la épica revolucionaria, debemos ser visibles ante nuestro pueblo, expresar políticas de masas reivindicativas, demostrar la voluntad de unidad de los sectores del nacionalismo revolucionario, la izquierda latinoamericanista y los cristianos de la liberación, participar coherentemente en la contienda electoral con instrumento propio en el marco de alianzas mayores.

 Debemos reconocer nuestra debilidad actual, esencialmente en el terreno electoral.

 Y desgranar las tareas tácticas a realizar en el mediano plazo orientado por una estrategia firme y clara.

Reafirmación

En el natalicio de nuestro Libertador General San Martín, los militantes de la Corriente Política 17 de Agosto, reafirmamos nuestra vocación de mujeres y hombres comprometidos con la construcción de una patria verdaderamente justa, libre y soberana, que solo puede darse en la transformación total de las estructuras dominantes; en el camino de la liberación nacional, la revolución social y la unidad de la Patria Grande.

 Ponemos a discusión esta declaración, desde la honestidad intelectual, con el objetivo de  intercambiar pareceres en la búsqueda constante de la confluencia entre fuerzas hermanas.

 Nos convocamos y los convocamos a seguir el camino de las gestas de nuestros libertadores de ayer y de hoy.

 A dar la batalla de ideas como nos plantea el Comandante Fidel Castro.

 Y hacer saber al imperio que ni los argentinos, ni los latinoamericanos somos su patio trasero, porque nos sobra historia, convicciones, lucha y futuro para ser eternamente soberanos.

 

Todos somos la Patria Grande

Todos somos Patriotas y Latinoamericanos

 Corriente Política 17 de Agosto

 

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