EL PAÍS PERONISTA PIDE UNIDAD

Victor Ego Ducrot

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Se trata de golpear al peronismo como instrumento históricamente único para generar consensos y gobernabilidades en el sentido que demandan con legitimidad aquellos invocados tumultos.

EL PAÍS PERONISTA PIDE UNIDAD

 

Por Víctor Ego Ducrot (*)

Tiempo Argentino

21 de Febrero de 2015

 

Con mayores o menores reservas, en el universo peronista bonaerense y de todo el país son crecientes los oídos y las voces atentos al llamado de unidad formulado por el Vicegobernador de Buenos Aires, Gabriel Mariotto.

 

Pocos avatares pueden ser tan peligros para un proyecto histórico pensado desde los tumultos, como sujetos activos, que reemplazar el diagnóstico y las propuestas por la convicción de ser el historiador de uno mismo.

 

 “Se comprende, hablar del pasado es lo más fácil que hay, todo está escrito, es sólo repetir, chacharear, conferir en los libros lo que los alumnos escriban en los exámenes o digan en las pruebas orales, mientras que hablar de un presente que cada minuto nos explota en la cara, hablar de él todos los días del año al mismo tiempo que se va navegando por el río de la Historia hasta sus orígenes, o lo más cerca posible, esforzarnos por entender cada vez mejor la cadena de acontecimientos que nos ha traído donde estamos ahora, eso es otro cantar, da mucho trabajo, exige constancia en la aplicación, hay que mantener siempre la cuerda tensa, sin quiebra (…)”.

 

Así escribe el portugués José Saramago en esa su fantástica novela “El hombre duplicado”, en la cual un profesor de historia propone tratar y ensañarla al revés, es decir desde el presente hacia el pasado.

 

Quizás resulte propicio un intento más sistemático en la instrumentación de la iniciativa de aquel profe lisboeta, aunque no se trata aquí de docencia historiográfica sino de política, y como práctica en tensión dramática, de representaciones desde las cuales no se exponen las suertes lúdicas de sus protagonistas estelares, sino las necesidades y urgencias de todos los días de multitudes en carne viva.

 

Y es en ese orden que puede afirmarse: pocos avatares pueden ser tan peligros, si me permiten letales, para un proyecto histórico pensado desde esas urgencias multitudinarias, esos tumultos que se escriben a sí mismos todos los días como sujetos colectivos, que reemplazar el diagnóstico del presente y las consecuentes propuestas de acción (desde el proyecto) por la convicción errónea de aquellos protagonistas estelares puestos a relatores de su propio pasado, cuando se los necesita, sí o sí, para mañana; casi podríamos decir respecto de lo recién escrito que apenas si se trata de un ensayo crítico de la coyuntura.

 

De una coyuntura que desde este mismo espacio de análisis se ha categorizado como ofensiva del sistema de poder corporativo concentrado, mediante sus herramientas mediáticas y judiciales, de personeros políticos y de tramas de inteligencia locales y extranjeras (la CIA en el centro de la escena) contra el gobierno nacional, a interpretar en los siguientes niveles:


1) para obturar el liderazgo de Cristina y la experiencia kirchnerista,

2) debilitar las posibilidades electorales del FpV y

3) sobre todo, o en forma particularmente estratégica, golpear al peronismo como instrumento históricamente único para generar consensos y gobernabilidades en el sentido que demandan con legitimidad aquellos invocados tumultos.

 

Se trata sí de una puñalada a fondo, para herir.

 

En su columna del viernes pasado en la agencia AgePeBA – “El agente anticubano de la CIA que se propone barrer al kirchnerismo” -, el colega Fernando López da cuenta de quién fue el orador central de la versión Miami de la escenificación rabiosamente antigubernamental del 18 F: “se llama Carlos Alberto Montaner (…).

 

En el libro “Los Disidentes”,  los periodistas cubanos Luis Báez y Rosa Miriam Elizalde cuentan que “en 1963 integró un grupo seleccionado por la CIA, que fue entrenado en Fort Benning, Estados Unidos y en 1970 se radicó en España, donde fundó, con apoyo financiero de la Central de Inteligencia Americana, la editorial Playor y la agencia de noticias Firmas Press (…).

 

El periodista chileno Francisco Herreros reveló hace unos años que “bajo la cobertura de la fundación alemana Friedrich Naumann Stiftung (FNS), en Venezuela, Montaner aparece alineado con las organizaciones derechistas, que con fondos provistos por la USAID y la NED organizan el fallido golpe de Estado de abril de 2002 (…).

 

También estuvo vinculado al intento de golpe de Estado en Ecuador contra el presidente Rafael Correa, perpetrado el 30 de septiembre de 2010”. Montaner es hoy el apuntador oficial de la CIA en las instrucciones que reciben las diputadas macristas Laura Alonso y Patricia Bullrich, decisivas para la “operación Nisman”, en la cual el propio fiscal, también de sumisión orgánica a la central de inteligencia estadounidense, apareció fallecido en su vivienda de Puerto Madero.

 

Desde el oficialismo, la única voz que alertó sin medias palabras ni amagues sobre lo crucial del desafío, que pasa por impedir el éxito de la escalada desestabilizadora, es decir por la crucial necesidad de que el FpV se imponga en las elecciones que están a la vuelta de la esquina, fue la del vicegobernador Gabriel Mariotto, quien llamó a la unidad del peronismo (para el también decano de Sociales de la UNLZ el peronismo es unidad en tanto rebeldía y propuesta de la mayorías) detrás del precandidato mejor posicionado (Daniel Scioli); hecho que marcó un antes y un después en la respuesta que ameritan los hechos sobre los que machacan los conspiradores políticos, judiciales y mediáticos: volver con premura a encauzar las energías del tumulto en aquello con lo cual el propio proyecto inaugurado por Néstor Kirchner en 2003 se juega como continuidad.

 

Y reitero: el peronismo debe ganar en Octubre.

 

Esa convocatoria que hace Mariotto a la unidad, como él mismo lo reconoce en su propio campamento, propone una síntesis de la experiencias históricas de los movimientos de liberación del Siglo XX, en los cuales sus conductores asumieron la tarea de organizarse sin desconocer las contradicciones de los propios procesos; de lo que en la última década se viene tejiendo en términos de “patria grande” – invocaciones similares sobran en los dichos y acciones de Chávez, Kirchner, Correa, Lula y Mujica – el sabio oriental dijo hace apenas unos días que el destino de la región depende de una victoria del peronismo – y de las formulaciones en esa sintonía, aunque en sus propias e inevitables claves, que viene proclamando el Papa Francisco, recordando que fue el propio Mariotto quien aclaró el panorama del oficialismo cuando la asunción de Jorge Mario Bergoglio, caracterizándolo de “Papa compañero”, de “Papa peronista”.

 

Será por todo eso que, y para el final aunque seguramente se trate de un tema que tendrá continuidad, con mayores o menores reservas, en el universo peronista, tanto del territorio bonaerense como desde otras provincia del país, son crecientes los oídos (y las voces) atentos al llamado de unidad formulado por el vicegobernador.

 

VED/