La deuda externa representa el 177% del PBI

ACORRALADA, GRECIA BUSCA UNA SALIDA

Juan Ignacio Robba y Juan Ignacio López

El éxito del programa es respondido con encono por algunos empresarios que no esperaban su popularidad, que va en aumento.

La deuda externa representa el 177% del PBI

ACORRALADA, GRECIA BUSCA UNA SALIDA

Aunque los datos oficiales de 2014 aún no están disponibles, entre 2008 a 2013 pueblo griego acumuló una caída de más del 31 por ciento de la riqueza del país, y su deuda ya trepa al 177% del PBI.

 

Por Juan Ignacio Robba y Juan Ignacio López

Tiempo Argentino       

                                                                                                                             10 de Febrero de 2015

 

El pueblo griego viene de pasar el  peor lustro de su historia reciente.

 

Aunque los datos oficiales de 2014 aún no están disponibles, según los Indicadores de Desarrollo Global, publicados por el Banco Mundial, entre 2008 a 2013 Grecia acumuló una caída de más del 31 por ciento de la riqueza del país, y su deuda ya trepa al 177% del PBI.

 

La crisis financiera global, iniciada en 2008 en el corazón de Wall Street, produjo en el país helénico un profundo proceso de deterioro económico, que irreversiblemente culminó en una crisis social con consecuencias deplorables para una población europea poco preparada para golpes tan duros.

 

Acorralada por el pago de la deuda –y por la comunidad europea y el FMI, que son sus acreedores– el gobierno griego optó en su momento por hacer frente a sus obligaciones.

 

Desde 2008 hasta 2013 pagó unos 61.330 millones de euros en concepto de intereses.

 

Sí, sólo en intereses.

 

Los desembolsos fueron pagados con financiación externa proveniente de la comunidad europea, el Banco Central Europeo y el FMI, pero quien verdaderamente terminó pagando los vencimientos de la deuda fue el pueblo griego.

 

Los requerimientos para acceder a este financiamiento forzaron un ajuste fiscal que ya acumula más de 16 mil millones de euros.

 

Sin embargo, el ajuste en el gasto público social fue aun mayor, debido a un aumento de las partidas destinadas al servicio de la deuda.

 

El gasto público se volvió sustancialmente regresivo.

 

Se recortaron las partidas destinadas a la salud, educación y seguridad social, al tiempo que las correspondientes al pago de la deuda fueron priorizadas y permanecieron intocables

 

Los acreedores (internos y externos) se transformaron en los principales receptores de los fondos públicos.

 

Así, el desempleo no tardó en retroceder de manera significativa. De sus niveles por debajo del 10%, que se observaban entre 2008 y 2009, se ubicó en un 27,5% a finales de 2013, siendo la nación con el desempleo más alto de toda la Eurozona.

 

Estas cifras recrudecen cuando se toma el desempleo juvenil, que supera con holgura la mitad de la población menor de 25 años.

 

Lo peor es que la austeridad fiscal y el pago de la deuda no tuvieron ningún efecto útil para la calidad de vida de su población.

 

Por encargo de la ortodoxia económica encarnada en el BCE y el FMI, y lejos de toda política anticíclica de la tradición keynesiana, la austeridad fiscal profundizó la caída del PIB y no hizo nada por evitar la crisis social.

 

Además, la bicicleta financiera o "roll over" –mecanismo de pagar la deuda impaga con nueva deuda– no hizo más que aumentar los compromisos del gobierno griego, que pasó de ubicarse de un 115– del PBI, en 2008, a cifras superiores al 175% a fines de 2014

 

Por todo esto no sorprende la victoria de la Syriza en las recientes elecciones.

 

La población parece necesitar nuevas respuestas a la crisis económica y social, que se alejen de la austeridad fiscal y que respondan a las necesidades de la gente.

 

La reactivación de la economía, la creación de puestos de trabajo, la protección de los desamparados, no son imposibles cuando constituyen la prioridad de la política económica, y nuestro país es un ejemplo reciente para ello.

 

Ojalá los griegos puedan cortar el nuevo nudo gordiano.