"Sólo Horacio Verbitsky podía hacerlo. "

AMIA-NISMAN. VERBITSKY LE ENDEREZA LA PLANA AL NYT Y FRENA UNA CAMPAÑA DESTITUYENTE

Juan Jose Salinas

Dice Verbitsky en su epístola a los neoyorkinos que:- El gobierno argentino ignora quienes son los culpables pero quiere permitir que la justicia los descubra.

AMIA-NISMAN. VERBITSKY LE ENDEREZA LA PLANA AL NYT Y FRENA UNA CAMPAÑA DESTITUYENTE

 

Por Juan José Salinas

Pájaro Rojo

30/01/2015

 

Sólo Horacio Verbitsky podía hacerlo.

 

Bajo el influjo de los lobbys sionistas y de la CIA, el NYT se sumó al coro destituyente organizado a partir de la providencial (para ellos) o acaso provocada muerte del fiscal Nisman (los que puedan, lean Dossier 51, de Gilles Perrault).

 

Solamente HV tiene el prestigio suficiente en los Estados Unidos como para frenar esa campaña y lo hizo.

 

Es cierto que su presentación de la llamada “pista siriaes más que descafeinada, errónea (ya que apenas menciona vaguedades a la hora de describir posibles móviles, e incurre en un error  importante) pero descuento que no ha de ser fácil evitar irritar a la poderosa colectividad judía de NY y alrededores (que se niega siquiera a enterarse, por ejemplo, que durante largos años Pablo Escobar lavo el dinero que le proporcionaban sus exportaciones de cocaína, a través de una red de sinagogas e instituciones judías de la Costa Este de los Estados Unidos), me consuelo pensando que acaso sea lógico el gradualismo en aras de que el juicio por el encubrimiento en el Caso AMIA se haga este año y se haga bien. Ojalá.

 

Objeto el párrafo en el que HV sostiene que el presidente sirio Hafez al Assad le dio apoyo financiero directo a Carlos Menem para su victoriosa campaña electoral de 1989 y que “la participación argentina en la Operación Tormenta del Desierto contra el aliado de Siria, Irak, en 1991 arruinó ese romance”, lo que habría dado paso a los atentados.

 

No es así.

 

No sé si hubo una asistencia económica significativa de Hafez al Assad (no me parece probable porque Siri atravesaba una grave crisis económica) aunque si que en aquella visita se organizó una “joint venture” con Monzer al Kassar para lavar en conjunto fardos de dólares producto de la venta de drogas en la Costa Este de los Estados Unidos a raíz de la obligación de los depositantes de sumas de 10 mil dólares o mas de presentar una declaración jurada sobre su procedencia.

 

Mi hipótesis es que esto (*), más, probables incumplimientos en los acuerdos que Menem había hecho con Al Kassar  respecto a las ventas clandestinas submarinos y de armamento a Croacia y Bosnia, estuvieron en la base del primer ataque.

 

Pero de lo que no hay duda es de que Siria e Irak fueran aliados.

 

Al contrario, eran enemigos.

 

A pesar de provenir ambos del panárabe, laico y socializante partido Baath, Al Assad y Sadam Hussein estaban tan enfrentados que Siria participó, al igual que Argentina,en la Operación Tormenta del Desierto.

 

La decisión de Menem de enviar dos fragatas a participar del bloqueo a Irak pasando por encima del Congreso fue simbólica, puesto que Irak apenas si tiene litoral marítimo en el Golfo Pérsico y cuenta con un solo puerto de importancia, el de Um Qasr, que la US Navy redujo rápidamente a escombros.

 

La de Siria tambien, ya que los oficiales sirios no estaban en absoluto motivados para matar iraquíes.

 

Siria y Argentina tomaron la misma actitud: tratar de congraciarse con los Estados Unidos, por lo que es absurdo tener como hipótesis que Damasco pudo fogonear los atentados de Buenos Aires por esta razón.

 

Sin embargo, mientras la colectividad sirio-libanesa en Argentina mayoritariamente consideró que al Assad estaba muy coaccionado por las circunstancias, vio en la sobreactuación de Menem (nadie le había pedido tanto) una traición que provocó fisuras y grietas incluso en su propia familia y allegados.

 

Verbitsky le reprocha dos veces a Cristina su tardanza en meterle mano a la Secretaría de Inteligencia : “Llevo casi una década que la viuda de Kirchner, que ahora conduce al país, comenzara a cumplir ese compromiso (modificar la ley de inteligencia para impedir cualquier interferencia con la justicia)” en “un retrasado intento de limpiar la casa”, reproche que también se le puede formular a él mismo, que tardó toda una década entera en hacer un aporte importante a la causa AMIA: probar que las acusaciones con Irán fueron producto de un acuerdo entre un enviado del premier israelí, Isaac Rabin, y el presidente Menem, para desviar las investigaciones y responsabilizar a Irán,

 

En fin, más vale tarde que nunca: Si se hace bien, el juicio por el encubrimiento (del que no pueden estar exentos Carlos Corach y Hugo Anzorreguy, sus artífices visibles, a menos que se los considere dementes) permitirá descubrir a los encubiertos.

 

Porque las bombas no fueron colocadas y detonadas por moros con chilaba ni kamikazes libaneses ni persas con babuchas, sino por mercenarios locales que hasta ahora están envejeciendo en completa impunidad.

 

Dice Verbitsky en su epístola a los neoyorkinos que “El gobierno argentino ignora quienes son los culpables pero quiere permitir que la justicia los descubra”.

 

Yo estoy seguro, en cambio, de que algunos ex subordinados del depuesto ingeniero Antonio Horacio Stiuso (del que HV  escribe que “podría estar involucrado” en la muerte de Nisman), quien llevaba las relaciones con la CIA y los servicios de informaciones de Israel y garantizaba el encubrimiento, tienen una clarísima idea, sobre todo, de quienes fueron los autores materiales. 

 

Y también estoy convencido de que Cristina -que vale recordar integró como senadora y luego como diputada la Comisiòn Bicameral de Seguimiento de las Investigaciones de ambos ataques- tiene una idea definida al respecto.

 

Claro que una cosa es saber genéricamente quienes fueron los asesinos, y otra distinta probarlo a más de 23 y 21 años de cometidos aquellos asesinatos masivos.

 

Por eso el próximo juicio será tan importante.

 

JS/

 

NOTA: Me refiero al affaire de “Las valijas de Amira”, aquel incesante trasiego de maletas Samsonite repletas de dólares que ella organizaba, y su entonces marido el oficial de inteligencia sirio Ibrahim al Ibrahim recibía y pasaba a Uruguay, dónde el contador cubano anticastrista y de la CIA Ramón Puentes Patiño los depositaba y (supongo que triangulándolos con el Panamá ocupado por los yanquis) blanqueaba, introduciéndolos en el sistema bancario de los Estados Unidos donde tenían cuentas los narcos colombianos, trasiego que fue cortado por el juez Baltasar Garzón a partir de la confesión de un subordinado de Puentes Patiño, el contador panameño Andrés de la Cruz Iglesias.