Washington Times, El País, CNN, LA República, Infobae y El Cronista, la prensa canalla

LA PRENSA DE LAS CORPORACIONES CONTRA LA DEMOCRACIA

German Celesia

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Celesia:-Los grandes medios  continúan utilizando la muerte del fiscal Nisman para atacar al Gobierno. Sugieren que se garantice la Justicia con expertos extranjeros.

La prensa canalla cuestiona hasta la legitimidad de las instituciones argentinas

CONTRA LA DEMOCRACIA

Los grandes medios de comunicación continúan utilizando la muerte del fiscal Nisman para atacar al Gobierno. Sugieren que se garantice la Justicia con “expertos” extranjeros.

 

Por Germán Celesia  

AGEPEBA

30 de Enero de 2015

El diario La Nación, y algunos referentes de opinión y políticos que se hacen eco de sus afirmaciones, vienen sosteniendo una campaña centrada en la idea de que la muerte de Alberto Nisman pone en riesgo la vigencia del régimen republicano de gobierno, al que adhiere nuestro país.

 

Lo curioso es que la campaña viene acompañada de opiniones que atacan a representantes genuinos de poderes de la República y pretenden que el “imperio de la ley” sea garantizado por representantes de Estados extranjeros.

 

“Que nadie le ponga un arma en la sien a la República”, se titula un artículo en esa línea publicado por la “tribuna de doctrina” del martes 27.

 

“El Gobierno no supo proteger a Nisman de las amenazas que se cernían sobre él y hoy enfrenta con torpeza y mezquindad las consecuencias de una muerte que lo salpica”, dice Sergio Bergman, diputado del PRO.

 

“El Estado no sólo no lo supo cuidar, aun amenazado, lo hizo víctima también de su violencia política verbal”, afirma el legislador, en referencia a la Presidenta, Cristina Fernández, según se encarga de remarcar La Nación.

 

“No sabemos quién le disparó a Nisman, pero sí sabemos que es el Gobierno el que debe hacerse cargo de su muerte, para que nadie pueda ponerle un revólver en la sien a la República”, afirma Bergman el artículo, ilustrado con una imagen de la “justicia”.

 

En una columna del jueves 29, Irma Arguello supone la existencia de “un golpe al corazón de los argentinos” por la muerte del fiscal.

 

“El embate a las instituciones republicanas es inconmensurable.

La gente se pregunta: si un fiscal de la Nación perdió la vida por investigar a los más altos funcionarios de gobierno, ¿qué queda para el ciudadano común?

¿Habrá a partir de ahora otros fiscales y jueces que se atrevan a confrontar al poder o imperará el temor?

Reflejo del ánimo social imperante, una gran mayoría considera que tanto la desaparición física de Nisman como la imputación a las autoridades en la que estaba trabajando naufragarán en la mayor impunidad”.

 

Así, la columnista ser escuda en “la gente” para lanzar acusaciones sin fundamentos contra el gobierno nacional.

 

En una nota del mismo día 29, Alvaro Abos acusa al gobierno de desarrollar una “estrategia de intimidación”.

 

Según afirma, “La muerte de un fiscal de la República hace revivir a los argentinos episodios de una época de terror.

El gobierno constitucional debería borrar, de hecho y de palabra, cualquier rastro de esas equivalencias, presentes en la cabeza de muchos argentinos.

Ello hubiera sucedido si, ante Nisman muerto, el Gobierno hubiera depuesto la belicosidad con la que hostigó al fiscal.

Pero no ha sido así.

 

Nisman era un contradictor y, por lo tanto, un enemigo.

 

Persisten la hostilidad y la calumnia, mientras se insinúa ya otro típico mecanismo con el que se difuminan tantos crímenes de Estado: la aparición de un chivo expiatorio”.

 

Así, denomina a la muerte del fiscal como un “Crimen de Estado”, lo que casi equivale a acusar al gobierno de “terrorismo de Estado”.

 

En esa línea, en una columna del miércoles 29 Roberto Gargarella se refiere a la “lenta construcción de  un aparato del terror” precisamente por parte del gobierno que más hizo en favor de los derechos humanos y puso en marcha los juicios por crímenes de lessa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.

 

“La AMIA, Nisman y un país sin refugio para la República”, se titula un artículo publicado hoy en el diario, con firma de Romina Manguel.

 

Según afirma, mezclando deliberadamente diversas administraciones, “es ingenuo pensar que este gran agujero negro, este reino del revés donde vive la causa AMIA, es producto de la desidia o el desinterés.

A lo largo de dos décadas, los tres poderes del Estado fueron acusados de evitar, de una manera u otra, que la verdad salga a la luz.

El Poder Judicial no fue el único responsable.

El Poder Ejecutivo.

El Poder Legislativo.

Los tres quedaron manchados.

Por eso no parece haber refugio para la República.

El Estado encubrió al Estado”.

 

A su vez, “la República vuelve a estar de duelo con este asesinato”, dijo Santiago Kovadlof durante el entierro del fiscal, según reproduce La Nación. Y: “La República está en crisis”, se titula un artículo de opinión firmado por el “renovador” Gilberto Alegre y publicado por Infobae. Allí habla de “avances del Poder Ejecutivo”, supuestamente a expensas de otros poderes.

 

En la edición impresa del jueves 29 en EL Cronista, un artículo de Enrique Rodríguez Chiantore va en el mismo sentido. Se titula: “Nisman: la República en la encrucijada”. Por su parte, una nota a la diputada Patricia Bullrich para Minuto Uno se titula: “Enterrar a Nisman es enterrar a parte de la República”.

 

Todo este fervor en favor de una “República” supuestamente amenazada por un gobierno democrático choca conceptualmente por la proliferación de artículos especiales y reproducciones de notas del extranjero donde se sugiere que la investigación sea delegada a “expertos” de otros países, en el mejor de los casos de otras “repúblicas” o que ellos “garanticen” su “imparcialidad”.

 

Por ejemplo: “Veedores internacionales para esclarecer el caso Nisman”, se titula una columna de opinión escrita para La Nación por el presentador de la CNN en español Andrés Oppenheimer.

 

El columnista considera que la Jefa de Estado argentina “debería pedir una veeduría internacional de la investigación.

 

Hasta el momento de escribirse estas líneas, no lo ha hecho.

 

La Presidenta no ha solicitado ningún tipo de ayuda externa para darle un mínimo de credibilidad a la investigación sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman”, afirma el 27 de enero.

 

“Mi opinión: el mejor favor que la Presidenta podría hacerse a sí misma sería nombrar una comisión internacional de expertos que sea creíble -no como la que creó la Unasur para mediar en Venezuela, que ha sido un chiste- para supervisar u observar la investigación del caso AMIA. Como están las cosas, nada de lo que digan el gobierno o la justicia argentina será creíble para la mayoría de los argentinos.

Hay que abrir un nuevo capítulo.

Si la Presidenta quiere sobrevivir a esta crisis política y restaurar la confianza en las instituciones, debería nombrar un fiscal especial independiente o invitar a expertos de otros países o designar una comisión de observación o supervisión internacional, o todo lo anterior”, afirma Oppenheimer.

 

Además, según Silvia Pisani, “la OEA reclama al gobierno una investigación imparcial”.

 

Es curioso porque el Ejecutivo no maneja los resortes de la Justicia, como quedó demostrado por ejemplo con la denuncia de Nisman.

 

Además, “igual reclamo se mantiene vivo en el Congreso de los Estados Unidos, donde ya empieza a hablarse de 'asesinato' y no de muerte del fiscal.

 

Ésa fue la figura que usó la legisladora republicana Ileana Ros Lehtinen”.

 

Asimismo, “en términos similares se pronunció la organización Human Rights Watch”.

 

El 26 de enero, el diario publica una reproducción de un matutino español: “Dura columna en El País sobre la muerte de Nisman: 'El gobierno de Cristina Kirchner le sumó traición a la desidia' (…)".

 

El jueves 29 sigue la zaga con la siguiente nota: “Washington Times por la muerte de Alberto Nisman: 'Llora por la Argentina, mientras los terroristas y los mafiosos se salen con la suya'.

 

Una columna del presidente de la Fundación para la Defensa de las Democracias, Clifford D. May, cuestiona el desarrollo del caso y la actitud de la Presidenta y de Obama”.

 

El matutino no es ni popular y su opinión sólo puede ser considerada tan relevante si sirve para un fin político como podría ser el simple desprestigio del gobierno argentino.