Nos dejaban como los Asterix de este pueblo galo en contra del imperio.

ALEXIS TSIPRAS: «EL EJEMPLO DE ARGENTINA ROMPE CON LA HEGEMONÍA NEOLIBERAL

Javier Borelli y Martín Piqué

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Tsipras:_-Vamos a terminar con el régimen de la corrupción y de la dependencia del capital internacional y del sistema mediático que controla la opinión pública.

 

 

ALEXIS TSIPRAS: "EL EJEMPLO DE ARGENTINA ROMPE CON LA HEGEMONÍA NEOLIBERAL “

 

Por Javier Borelli y Martín Piqué

Tiempo Argentino

23-12-12

Desde hace meses la prensa masiva europea advierte sobre el "poder de daño" del griego Alexis Tsipras.

 

Sucede que el líder de Syriza, una coalición de partidos de izquierda que antes quedó segunda en los últimos comicios parlamentarios de su país, aprovecha toda intervención pública para dar golpes certeros sobre los pesos pesados del Viejo Continente.

 

(Ahora en 2015 acaba de ganar las elecciones por la Presidencia griega)

 

"La mayoría de los gobiernos en Europa se comporta como si fueran empleados de los bancos, como si en vez de ser votados por los pueblos fueran votados por Goldman Sachs u otros fondos especuladores en el mercado internacional", dispara, apuntando sobre uno de los pilares que hoy manejan los ritmos de la crisis europea.

 

Para evaluar su poder de fuego, basta medir las respuestas que provoca.

 

Su presencia en Argentina bastó para que se lo vinculara con los saqueos producidos en el país en esta semana.

 

"Este es el estándar de Tsipras" tituló el sitio web Ta Nea, perteneciente a un grupo de medios heleno que se encuentra entre los más influyentes de la escena política ateniense.

 

"Estamos en una guerra mundial económica y en este momento la trinchera más avanzada es Grecia", explica a Tiempo Argentino el ingeniero civil que reconoce su "nacimiento" político en el movimiento estudiantil griego que llevó adelante tomas de colegios en defensa de la educación pública.

 

Las causas del ataque hay que buscarlas en su defensa del camino argentino para afrontar la crisis.

 

En septiembre pasado, Tsipras intervino en el parlamento tras una presentación del ministro de Economía, Yannis Stournaras, en la cual ponderó el modelo de ajuste aplicado por su gobierno y lo contrapuso al plan de reestructuración de deuda argentino.

 

El líder de Syriza respondió desde su banca: "Ojalá hubiéramos hecho como Argentina".

 

A tres meses del hecho, Tsipras recuerda que le pidió a Stournaras "que no siga distorsionando la historia para defender el modelo de Argentina antes de 2003, que es el mismo que ahora aplican en este país".

–¿Por qué piensa que existe esa animosidad contra la Argentina?

 

–Hay que tener en cuenta que el ejemplo de Argentina molesta al mundo porque rompe con la hegemonía neoliberal a nivel internacional.

 

Pero para nosotros, de su experiencia se pueden sacar dos modelos: uno que no tenemos que copiar y otro del que debemos aprender.

 

El primero es el previo a 2001, sobre el que se han escrito muchas cosas.

 

El segundo, el que se tiene que estudiar y analizar, es el de la fase que va desde 2003 hasta ahora.

 

Cómo un gobierno asumió el poder y tuvo en sus manos un país y una economía destrozada, y puso su epicentro en la recuperación del trabajo.

 

Cómo el gobierno ayudó al país para salir de la recesión y entrar en una época de crecimiento con un gran aumento de las exportaciones.

–¿Cómo definiría la situación de Grecia en este momento?

–Grecia se encuentra en una crisis humanitaria.

 

La tasa del desempleo está al 26% y, entre los menores de 35 años, alrededor del 50 por ciento.

 

Un tercio de la población vive debajo de la línea de pobreza.

 

El quinto de recesión consecutiva y el peor de todos, incluyendo un aumento en la pobreza.

 

Hay que tener en cuenta que miles de ciudadanos llegan al suicidio.

 

Somos el primer país en Europa en suicidios.

 

Porque los bancos no han perdido sus recaudaciones pero la gente sí ha perdido sus casas.

–Siguiendo con la comparación con Argentina, dos medidas claves tomadas aquí fueron la quita de deuda y la salida de la convertibilidad. ¿Pueden servir para Grecia recetas semejantes adaptadas al sistema de la Unión Europea?

 

–Grecia en esto es muy diferente porque no tenemos una convertibilidad de la economía.

 

Nuestra moneda es el Euro y es la única en los 17 estados de la zona.

 

Eso nos quita un instrumento que podría ser una política monetaria de crecimiento.

 

Por eso tenemos que estudiar bien el proceso de la moneda única, porque esta es una crisis que no solo está pasando nuestro país, sino todas las naciones del sur de Europa.

 

Entonces tenemos que ver de qué manera en conjunto los países pueden colaborar para tener una nueva arquitectura monetaria en el continente.

 

El choque va a ser grande y tenemos que estar preparados para manejarlo.

 

Pero la moneda única también puede ser una ventaja, porque Grecia no puede ser abandonada a su suerte.

 

Porque la destrucción de la moneda allí puede crear un efecto dominó en todos los países del sur de Europa.

 

Imagínense el lío que está haciendo hoy un país como Grecia que solamente tiene el 2,5% de la economía bruta de toda Europa y cuya deuda no es más que el 3% de la de toda la región.

 

Si no tuviéramos al Euro como moneda única, yo creo que ya hubieran terminado con Grecia.

–Una resolución favorable de la crisis griega también puede generar un efecto semejante en el resto…

 

–En este contexto un gobierno de izquierda que tenga la fuerza para renegociar va a implicar un choque contra la estrategia neoliberal en todo el continente, no sólo en nuestro país.

 

Por eso en las últimas elecciones vimos una coalición de fuerzas  increíbles a nivel europeo: no solamente Antonis Samarás (líder del Partido Nueva Democracia y actual Primer Ministro heleno) y el partido de la derecha, sino todo el sistema financiero europeo, los medios de información internacionales y todos los partidos del gobierno que buscaban horrorizar al pueblo griego contra Syriza diciéndoles que el voto por nosotros era un voto al caos.

 

Nos dejaban como los Asterix de este pueblo galo en contra del imperio.

–El sistema político griego requiere de una mayoría en el parlamento o hacer alianzas con partidos conservadores para llegar al Poder Ejecutivo. ¿Cuál ve que es el camino de Syriza?

–El único camino para cambiar el gobierno son las elecciones y si queremos un gobierno de izquierda nuestra fuerza tiene que ser el apoyo del pueblo.

 

Por eso el requisito para nosotros más importante no es solo ganar las elecciones, sino hacerlo con una gran mayoría.

 

Esa es nuestra apuesta.

 

Eso quiere decir que la gente tiene que estar en las calles diariamente apoyando.

 

Porque nuestro gobierno no va a ser solo un cambio de personas, va a ser un cambio de régimen.

 

Vamos a terminar con el régimen de la corrupción y de la dependencia del capital internacional y del sistema mediático que controla la opinión pública.

 

Y Grecia, que ahora es un conejillo de indias para la hegemonía neoliberal, se va a convertir en el embrión de una fuerza que va a contaminar a toda Europa.

 

Por eso yo siempre digo que estamos en una guerra mundial económica y en este momento la trinchera más avanzada en esta guerra es Grecia.

 

Lo que pase para el resultado final va a tener mucho que ver con la batalla que estamos haciendo ahora en nuestro país.

 

Para ser más concreto, la continuación de la política de austeridad en Europa crea peligros a nivel internacional.

 

Porque el virus de la recesión puede entrar a los organismos y economías de países que están en una región con crecimiento.

 

Por eso la política de la señora Merkel es muy peligrosa no solo para Europa sino para todo el mundo.

 

Por eso tenemos que pararla.

–Varios economistas heterodoxos señalan que los pactos fiscales de la eurozona le quitan herramientas económicas y soberanía a los países…

–La construcción del modelo europeo es tal que la democracia pierde mucho terreno.

 

En este momento el camino de la eurozona es ultra liberal y reaccionario.

 

Los centros de decisión se van de los pueblos y las naciones a los mercados.

 

Uno de los filósofos politólogos griegos más conocidos, Nicos Poulantzas, había dicho que el socialismo va a ser democrático o no va a existir.

 

Y tratando de hacer una metáfora con eso, yo diría que Europa va a ser social y democrática o no va a existir.

 

Porque si una integración no nos lleva a una profundización de la democracia, ese no es un proceso en el cual los pueblos pueden basar su mejor futuro.

 

Por eso el gran problema de Europa no es Grecia, es Alemania.

 

Si miran los índices de las grandes diferencias del norte y del sur de Europa, se van a dar cuenta de que los déficit del sur se igualan a los superávits del norte porque, en nombre de la competitividad, Alemania aplasta al Sur.

 

En esta política los únicos que ganan son los bancos, las grandes empresas exportadoras y una clase dominante en Europa del Norte, y especialmente en Alemania. 

 

Pero esta estrategia es un callejón sin salida.

–¿En este marco ve factible la posibilidad de hacer un nuevo pacto entre los países sin salir de la UE pero con otras políticas?

 

–Nosotros luchamos por una solución europea.

 

Por eso planteamos una solución que es el corte de la deuda en toda Europa, no sólo nosotros sino todos los países de la periferia.

 

Algo muy parecido al plan Marshall que tenga en su epicentro las políticas de crecimiento.

 

Pero al mismo tiempo necesitamos cambios estructurales en cada país.

 

Por ejemplo, en Grecia la clase dominante no paga impuestos.

 

Lo único que hacemos  en los acuerdos con la Troika es poner impuestos que pagan los pobres.

–Grecia también va a quedar como un "mal alumno" de los organismos internacionales

 

–Las políticas del FMI y de la UE no nos van a sacar de esta situación sino que la van a agudizar.

 

Cuando Grecia entró al llamado "mecanismo de ayuda" planteado por ellos lo hizo con una deuda equivalente al 120% del PBI y ahora, 2 años y medio después, estamos al 170 por ciento.

 

Encima, el año que viene vamos a estar al 190 por ciento.

 

Entonces, cuando uno es un buen alumno, ya vemos los resultados.   

Cambios no violentos

Alexis Tsipras recuerda con alegría sus inicios en la política.

 

“El movimiento estudiantil en el cual yo nací a principios de la década del 90 fue increíble. Recuerdo la multitud de jóvenes que ocupábamos escuelas pidiendo mejor educación estatal”.

 

Ese movimiento, agrega, tuvo un hito fundacional que fue “la ocupación de la escuela politécnica que marcó el fin de la dictadura de los coroneles”.

 

La tradición luego se mantuvo con los años y hoy compone la base de la resistencia a las medidas de austeridad al gobierno actual.

–¿Cómo describiría hoy el estado de los movimientos sociales en Grecia?

 

–Durante la crisis nace un nuevo movimiento social.

 

Nosotros lo llamamos el movimiento de las plazas o “los Decididos”,  que son como los indignados en España.

 

Sus reivindicaciones están muy avanzadas. Incluyen temas sociales y políticos de una multiplicidad de aspectos de la vida. Son movimientos muy plurales.

 

Ahora, las imágenes que mostraron en la tele de jóvenes quemando edificios o tirando molotov daban una impresión totalmente distorsionada.

 

Eso comenzó en 2008 luego de que la policía matara una tarde a un joven de 16 años, lo que generó una gran reacción en los jóvenes.

 

Ahí creció una visión que cree que con la violencia se puede combatir la violencia.

 

Yo pienso que es una mirada errónea y que no es mayoritaria, pero existe en algunos sectores.

 

De todas formas, el movimiento más masivo, que es el de las plazas, tuvo una reacción diferente.

 

Hicieron asambleas abiertas en todas las plazas y manifestaciones pacíficas.

 

El sistema temió mucho más a esta reacción que a la otra, minoritaria.

 

Porque un banco quemado es un arma para el sistema.

 

Porque el capitalismo no va a caer si le quemamos un banco.

 

Pero al mismo tiempo eso ayuda a que la gente se mueva a un ala más conservadora en el modelo de pensar. 

 

Ningún gobierno se hizo más progresista en la historia después de que quemaran un banco.

 

Pero el gobierno de Georgios Papandreu y el de Lucas Papademos cayeron porque millones y millones de personas salieron a la calle.