Cuando la cirugía plástica es una herramienta de inclusión

PROGRAMA NACIONAL CIRUGÍAS PLÁSTICAS INCLUSIVAS PATRIA SOLIDARIA

Telam

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 Héctor Lanza recorre el país junto a su equipo haciendo cirugías plásticas reparadoras gratuitas, y asegura que no hay manera de hacer salud si no vas casa por casa

Cuando la cirugía plástica es una herramienta de inclusión

PROGRAMA NACIONAL CIRUGÍAS PLÁSTICAS INCLUSIVAS PATRIA SOLIDARIA

Telam

24/01/2015

 

Consciente de las dificultades que ocasiona para la inclusión social tener determinadas marcas como labio leporino, cicatrices por quemaduras o mastectomías, el médico Héctor Lanza recorre el país desde 1997 junto a su equipo haciendo cirugías plásticas reparadoras gratuitas, y asegura que "no hay manera de hacer salud si no vas casa por casa".

 

"El sistema de salud siempre había dejado de lado a la cirugía plástica porque no hay urgencia, porque no hay riesgo de vida. Sin embargo, una persona con una malformación como labio leporino, con una marca severa por una quemadura o una mujer que tuvo que hacerse una mastectomía por un cáncer, tiene una vida mucho más difícil", asegura a Télam Lanza, responsable del Programa Nacional Cirugías Patria Solidaria que depende del Ministerio de Desarrollo Social.

 

Y añade: "Una mujer me dijo una vez: 'yo sé que lo mío no es grave, pero si yo adjunto una foto mía a un currículum, entonces ni siquiera me llaman para una entrevista'. Nosotros hemos operado niños con malformaciones en pueblos donde sus habitantes no sabían de su existencia, porque hasta la operación sus padres los habían tenido escondidos".

 

Verborrágico y sencillo, este médico que desde hace más de 25 años se encuentra a cargo del servicio de Cirugía Plástica del Hospital Interzonal de Agudos Eva Perón, ubicado en la localidad bonaerense de San Martín, se empeña en transmitir lo que considera más básico de la medicina: se trata de una ciencia con un fuerte componente social.

 

"Los médicos tienen que salir del hospital, estar en los barrios, con la gente, ahí van a encontrar a sus pacientes, no quedarse esperando que lleguen. No hay manera de hacer salud sino se va casa por casa", asegura.

 

Con ese plan, en 1997 reunió al personal de su servicio y les propuso viajar a distintos puntos del país a realizar cirugías plásticas en forma gratuita.

 

"Comenzamos viajando a Corrientes. Íbamos a cada pueblo, casa por casa, buscando quiénes eran los que necesitaban cirugía. Nuestro principal aliado fue el periodismo local, las radios sobre todo. Entonces, lo que hacíamos era hacer una conferencia y anunciar que tal día atendíamos en tal lugar, y así se fue multiplicando", recuerda.

 

Y continúa: "Nosotros donábamos nuestros honorarios y conseguíamos algunos de los insumos donados, pagábamos de nuestro bolsillo los pasajes pero, aunque logramos operar mucha gente, nos era imposible sostenerlo. Pensá que un expansor para una cirugía de piel sale 400 dólares o una prótesis mamaria unos mil dólares".

 

En 2004, el Ministerio de Desarrollo Social convocó a Lanza y su equipo y armó el Programa Nacional Cirugías Patria Solidaria, tomando como base su trabajo y aportando los insumos, viáticos y medicamentos para el post operatorio.

 

"Esto nos permitió llegar a muchos más lugares y poder realmente expandirnos. Desde entonces llevamos hechas unas 6.000 cirugías en todo el país", describe.

 

Lejos del estereotipo del cirujano encerrado en su consultorio y fiel a su historia y origen humilde (es hijo de inmigrantes italianos expulsados de Europa en la posguerra), Lanza camina por los pasillos del Eva Perón y es interceptado a cada paso por pacientes, enfermeras y personal del hospital con quienes recuerda alguna anécdota.

 

Nacido en San Andrés, Partido de San Martín, este hombre que supo hacer unos años de seminario para ser cura afirma con orgullo que "nunca me moví de este lugar, debe ser por eso que de los muchos reconocimientos que tuve el que más me emocionó fue el de ciudadano ilustre de San Martín, tal vez porque da vuelta aquello de que nadie es profeta en su tierra".

 

Sin ocultar su militancia peronista, e incluso deslizando su interés por ser intendente local, Lanza intercala el relato de su vida personal con algunas ideas de política sanitaria, como la necesidad de multiplicar las salas de atención primaria y pasarlas a la órbita nacional "para asegurar la atención de este primer escalón de la salud".

 

A modo de balance de esta década del Programa, Lanza se aleja de las medallas y asegura que "lo mejor que te queda de todo esto es el cariño de la gente. Cuando volvés después de un tiempo a un pueblo y tenés un montón de familias que te vienen sólo a saludar, te das cuenta del verdadero sentido de todo lo que hiciste", sostiene.

 

"El otro valor de nuestra tarea es la enseñanza, lo que nosotros pretendemos es dejar la capacidad instalada, para que no tengamos que estar viajando nosotros, sino formar profesionales que puedan hacer la tarea", agrega, y concluye que el hecho de "que las cirugías se hagan más allá de nuestra presencia es el mejor legado que podemos dejar".