Siempre fue un problema pensar diferente a las culturas dominantes

EL PENSAR DISTINTO

Jorge Rachid

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Eso es imperial, eso es dominación, colonizar, castigar al que piensa diferente, el pensar distinto como delito de índole mayor, al cual se lo combate aún con la muerte del causante.

EL PENSAR DISTINTO

Por Jorge Rachid

NAC&POP

Siempre fue un problema pensar diferente a las culturas dominantes, muchas veces con consecuencias dramáticas para los protagonistas, pensemos en la inquisición católica, el pensamiento mágico de los pueblos originarios arrasado por el colonialismo, las luchas antimonárquicas de nuestros Libertadores, la cicuta a Sócrates por desviar el pensamiento de sus discípulos, Juana de Arco en la hoguera, Dorrego al paredón en un crimen que aún hoy lamentamos, la ofensiva contra el "peludo" Irigoyen, primer presidente constitucional del voto obligatorio, ver el diario La Nación, en esa época, en los momentos previos a su derrocamiento.

Cada vez que los pueblos lograron posición de poder, aunque sea mínimo espacio, el poder económico, financiero, terrateniente, imperial, con sus cipayos vernáculos y la reacción conservadora y sumisa, a los centros de poder internacional.

Ese poder nunca dudó, no dudó en masacrar, asesinar, vetar, prohibir, encarcelar a quienes había osado, desafiar su prepotencia cultural.

Lo hicieron con Perón, con los golpes de estado, las masacres, los fusilamientos, las desapariciones bajo el amparo de la Ley y el Orden, por la Libertad y la Democracia, demolieron gobiernos electos por el pueblo, sin pudor, sin dolores de conciencia, matando hermanos y compatriotas, como lo ordenaba el poder imponer sus intereses y su cultura.

En ese orden de pensar distinto, la historia parece arrancar en el siglo lV antes de Cristo, como si los miles de años anteriores no existiesen, como si sólo imperace la "Barbarie".

De hecho así se los denominaba, desde "la civilización", a los de "afuera", a los que no eran eméritos griegos, aprendidos y enseñados, como los inventores de la democracia, cuando en realidad describieron un mundo que no practicaban, con esclavos, castas diferenciadas, autoridad de los gentiles y los decentes, o sea los dueños del poder, eso era el famoso Partenón, el Senado que fue copiado por los Romanos y donde se ejecutaron las mas asombrosas masacres que sirven de guiones de películas hasta nuestros días.

Pero que pasaba en el mundo antes y después, ¿hubo una sola cultura?, cuando los chinos desde hace 5.000 años articulaban la pólvora para pelear y la seda para comerciar, en una demostración de sociedad con manejo tecnológico, o los egipcios que hacían trepanaciones de cráneo descompresivas, como hacemos hoy los cirujanos, que tenían hace 5.000 años rotación de trabajo estival en las cosechas, con construcción de pirámides invernales, con trabajadores que se jubilaban, preservando su salud, sociedades ambas que tenían las más importantes poblaciones del mundo de entonces, junto con los aztecas en el México de hoy o los Incas que dominaban la rotación de los cultivos en rindes de tierra imposibles hasta hoy con las tecnologías modernas, con rutas de miles de kilómetros.

O como los árabes que tenían como los Tehuelches escritura, además de poseer los árabes de papel.

¿Que era Europa en el año 1.000 de nuestra era?

Era una geografía desvastadapor tribus vikingas y arias, salvajes que arrasaban poblaciones, mientras en Oriente y en lo que sería América, las sociedades estaban organizadas, tenían sus investigaciones, sus herramientas de trabajo, había sin dudas unas dominantes sobre otras, como los Aztecas sobre los Mayas, como los Persas sobre los poblaciones árabes, con Ciro el Grande, pero lo cierto es que cada corriente colonizadora, enterró conocimientos, aplastó culturas forjadas por miles de años, implantó credos, imponiendo Dioses sobre otros Dioses, el mismo Dios con diferentes denominaciones, sometiendo a los pueblos, instalando "nuevos discursos únicos".

Eso es imperial, eso es dominación, colonizar, castigar al que piensa diferente, el pensar distinto como delito de índole mayor, al cual se lo combate aún con la muerte del causante.

Demonizar culturas ajenas al "occidente cristiano", denigrar al "otro" fue el devenir de los tiempos históricos.

Ese proceso tan visible en nuestra propia historia, entre un puerto hegemónico, contrabandista, probritánico, mercantil y financiero, que luchó contra todo aquello que afectaba sus intereses, desde las economías del interior a los pueblos originarios, desde los caudillos populares a los intentos de construcción de Patria Grande, llegando a entregar la Banda Oriental al Portugal, con tal de eliminar a un Artigas integrador, que pensaba "diferente".

El Puerto que postergó por décadas el sueño de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que prefirió entregar sus potencialidades al colonizador , invasor de Malvinas y balcanizador de América, como el Reino Unido, incluso convocando al ejército portugués para inaugurar en Caseros, derrocando a Rosas , cualquier resistencia a la prepotencia imperial.

Desde ahí, con una Constitución Nacional Liberal, de 1853 se forjó la Argentina actual, cómplice de la destrucción del Paraguay, por pensar distinto en la Guerra de la Triple Infamia, porque había logrado ferrocarriles, máquinas a vapor, industria textil, constituyendo una competencia a los ingleses, que forjaron su derrota, con vidas argentinas, uruguayas y brasileñas.

Los cientos de miles de muertos paraguayos, gestaron una historia de postergación hasta nuestros días de esa Nación, que sólo fue reparada, primero por Perón y luego por Cristina Fernández, en una autocrítica única en la historia latinoamericana, con devolución de trofeos de guerra.

El pensar distinto, es el grito combatiente de los pueblos frente a los pensamientos europeístas, doblegados por la lógica de un universalismo impuesto por las armas imperiales.

Ese pensamiento anida en la conciencia colectiva de los pueblos, único sujeto histórico capaz de construir historia, que logra con su resistencia, modificar pensamientos que comenzaron siendo tributarios europeos, pero la irrupción popular pogró modificar como en los casos de Puigross, Abelardo Ramos, Hernandez Arregui y otros, quienes de raíz marxistas comprendieron e incorporaron la identidad nacional como eje del pensamiento, siendo cualquier biblioteca hoy, incompleta sin estos autores u otros, como Rodolfo Walsh, que desde el catolicismo nacionalista llegó al nacionalismo popular y revolucionario.

Es la "epistemología de la periferia", como denominó nuestro pensamiento, el filósofo historiador y compañero Fermín Chavez, injustamente postergado, como lo fueron Astrada, Rodolfo Kush, De La Riega, Zampay, el mismo Carrillo y su última obra sobre Filosofía, como lo fue el Congreso de Mendoza de filosofía de 1949, el segundo en importancia del siglo XX en el mundo, con más de 100 filósofos argentinos, mas de 40 extranjeros y ponencias llegadas del exterior entre las cuales contamos la de Heidegger entre otros.

Ese proceso fue arrasado por el "pensar diferente" de los fusiladores del 55, lo mismo que la industria emergente de aviones, autos y motos, la industria pesada y el proceso científico-tecnológico en marcha, además de la destrucción de la Fundación Eva Perón y la eliminación de las conquistas sociales, por décadas, en nombre de la "civilización y la libertad".

Hoy estamos en la misma encrucijada, con una variante interesante, el mundo hegemónico que conocimos se cae en pedazos, ha sido arrasado por su propia construcción económico financiera, que ya no responde a los estados sino a sus intereses, acumulando riquezas como nunca antes en la historia, sometiendo a fuerza de mas y mas, presiones desde comerciales hasta militares, produciendo golpes de mercado especulativos, promoviendo juicios en sus propios tribunales, presionando por los medios hegemónicos de comunicación, comprando la Justicia de cada país, limitando soberanías, produciendo catástrofes humanitarias como en Grecia, España, Portugal, Irlanda, Italia y ahora Francia, con ajustes sobre los pueblos, que son invivibles.

Ese el "Primer Mundo", al cual algunos americanos quieren ingresar, a ser sus súbditos, como en el 76 o en los 90, en el cual se referencian los factores de poder en nuestro país, para confrontar al gobierno nacional, en un combo perfecto de presión, para hacernos claudicar frente a "ellos", los que piensan desde el hegemonismo del "discurso único".

Estos 11 años de proceso popular nacional y latinoamericano, han escrito otra historia, mal que les pese a los dueños del poder, han instalado un nuevo paradigma que ha hecho carne en el pueblo, recuperando memoria, asumiendo identidad nacional, creando nuevos espacios, ampliando derechos, fortaleciendo soberanía, marcando un camino en el cual aún falta mucho por recorrer, mucho por hacer y recuperar, de la humillación causada por décadas de neoliberalismo, egoísta y salvaje, que llevó a la diáspora social y a la fractura económica, que recién comenzamos a reparar, en su núcleo más duro de pobreza y marginalidad.

Es el peronismo y los sectores populares de la Argentina los que garantizan un destino nacional, popular y latinoamericano, que se ha puesto en marcha como el sueño de nuestros Padres Fundadores San Martín, Bolivar y Artigas, verdaderos artífices de un camino a transitar con grandeza, en los próximos tiempos.

 

JORGE RACHID/