Acerca de la palabra que nombra y nos crea, para que el tumulto liberador se construya a sí mismo.

EL CARTERO DE LA REVOLUCIÓN

Victor Ego Ducrot

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Ducrot;-Era Domingo French y en Mayo de 1810 fuér el administrador del flujo comunicacional no oral más importante en aquellos tiempos: el diálogo epistolar 

Acerca de la palabra que nombra y nos crea, para que el tumulto liberador se construya a sí mismo.

EL CARTERO DE LA REVOLUCIÓN

Era Domingo French y en Mayo de 1810 utilizó de su oficio para ser el administrador del flujo comunicacional no oral más importante en aquellos tiempos: el diálogo epistolar. 

 

Por Víctor Ego Ducrot (*) /

Diario Tiempo Argentino

Agepeba Agencias de Prensa

6 de Diciembre de 2014

I.- En 1802 la ciudad de Buenos Aires tuvo su primer cartero, quien ya formaba parte del sistema de ideas y prácticas que conducirían a la Revolución.

 

Sufriría muy pronto las consecuencias de la traición que se había puesto en marcha, tanto que Mariano Moreno caía asesinado – ¿envenenado con arsénico? – y su cuerpo se perdía en el Atlántico.

 

Al cartero lo forzaron al destierro patagónico.

 

No se rendiría pero en 1817 su destino fue el exilio en Estados Unidos, junto a Manuel Dorrego.

 

Dos años después pudo regresar, pero en el ’25 se iría para siempre.

 

Se llamaba Domingo French y en los preparativos de Mayo utilizó de su oficio para convertirse en el administrador  – ¿en el “servidor” de una red de redes?” –  del flujo comunicacional no oral más importante en aquellos tiempos: la correspondencia postal; el diálogo epistolar. 

 

Funcionalizó su rol de cartero para producir, sistematizar y convertir en herramienta política revolucionaria el cúmulo de información sobre la ciudad y sus vecinos, casi para trazar un mapa de quiénes estaban con la emancipación y quiénes con los realistas; insumo que le permitió tener a su cargo el sistema de autodefensa y miliciano durante las jornadas decisivas.

 

El “irlandés” French, revolucionario un adelantado en materia de política y comunicación, en tiempos en que la literatura ya hablaba de panfletos, como apelación a los cuerpos y para la acción, y de programas o manifiestos, en tanto líneas programáticas a seguir.

 

II.-La palabra es esencialmente poder, un poder nombrador, creador, fecundante (…)”, escribe con certeza Adolfo Colombres en Celebración del lenguaje: hacia una teoría intercultural de la literatura (Ediciones del Sol; Buenos Aires; 2010).

 

Esa afirmación ratifica un regla de oro en términos de comunicación emancipatoria, la que enunció el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires y decano de Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), Gabriel Mariotto, cuando, en el contexto de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la más importante del mundo editorial en castellano: “repetimos siempre desde el peronismo que la historia la escriben los que ganan, pero creo que es un error: la historia la ganan los que escriben”, dijo allí durante una entrevista que aquí divulgo la TV Pública.

 

No son los actuales tiempos como los de French (en este tránsito histórico al menos), en los cuales la producción y la administración de contenidos eran vitales para ganar la guerra revolucionaria.

 

En un universo alejadísimo del viejo correo y a partir de otro paradigma, el actual, se ocupa de las nuevas tecnologías informáticas y de las telecomunicaciones, y de redes sociales trazables por cada uno de nosotros, por ejemplo, desde el propio teléfono celular.

 

Estos son tiempos estos para que los contenidos de la compleja trama mediática se multipliquen, se democraticen.

 

Es en esa multiplicidad donde el sujeto histórico de las actuales transformaciones económicas, sociales, culturales y políticas, el tumulto en tanto superación de “pueblo” como concepto de la Modernidad y ampliatorio del más potable, el de “multitud”, se impondrá definitivamente como proyecto, porque escribe, porque multiplica la palabra como el poder de nombrar, dejando en claro, por supuesto, que me refiero a toda naturaleza de escritura, a la de la imagen también.

 

“Multitud” tal cual lo explica el italiano Paolo Virno en su Gramática de la multitud (Colihue; Buenos Aires; 2003), es, en esa trama mediática compleja, lo que se llama -en nuestro país- el “peronismo”, como sintetizador de la cultura popular.

 

III.- Mariotto estuvo en la Feria del Libro de Guadalajara porque en ese contexto pronunció la conferencia de apertura del encuentro internacional TVMorfosis, organizado por la Universidad Pública de esa ciudad, en el estado de Jalisco, y en el cual se congregaron especialistas y responsables de gestión de un planeta TV que incluye a millones de televidentes en América Latina, Estados Unidos y Europa.

 

Esas jornadas se han constituido como verdadero centro de vanguardia en términos de reflexión e intercambio de conocimientos sobre televisión para el siglo XX.

 

En su exposición el Vicegobernador desplegó la experiencia argentina que condujo a la sanción de la llamada “Ley de Medios”, proceso ese que el condujo a solicitud de la Presidenta, detalló los aportes estratégicos de la norma desde el punto de vista de la ampliación de derechos decisiva, democracia e inclusión – en ese sentido se refirió también a la implementación de Fútbol para Todos, idea que el mismo gestó –, y subrayó que “la desmonopolización está en marcha”.

 

Sin embargo, lo más poderoso de la exposición estuvo en sus propuestas a futuro, propuestas que luego relato a la TV Pública argentina y para la cual, ya lo anunció, pondrá en tensión todos los recursos posibles, tanto desde la vicegobernación bonaerense como desde el decano que ejerce en la Facultad lómense.

 

“Convocaremos a los estudiantes a producir nuevos contenidos, tanto para la la Web como para el resto de los dispositivos comunicacionales de última generación, teniendo en cuenta que, gracias a ese proceso de desmonopolización antes evocado y otras iniciativas, como el lanzamiento de un satélite soberano, la concreción de un marco regulatorio para las telecomunicaciones, en este momento en debate, y al despliegue informático que el gobierno nacional llevó adelante en el universo estudiantil, vamos a proponer en la provincia de Buenos Aires que se trabaje con las netbooks para que se cuenten las historias desde nuestros alumnos”.

 

“Vamos a convocarlos a inundar la Web, las redes sociales; después llegarán a la Televisión Pública y al resto de los medios de comunicación clásicos, pero no hay que dejar de construir el sentido y la estética de nuevos contenidos”, precisó.

 

El mundo de “la política” debería tomar nota de ello, de una propuesta de iniciativas públicas de corte revolucionario.

 

Porque “la historia la ganan los que escriben”.

 

Porque “la palabra es esencialmente poder, un poder nombrador, creador, fecundante”.

 

Porque la idea apunta a que esa fundación sea obra del tumulto, con toda su complejidad.

 

La experiencia colectiva de la última década debería fundar esa Argentina, la enunciada hace pocos días Guadalajara.

 

VED/

 

·        (*) Texto publicado por el diario Tiempo Argentino.