La Universidad fue expurgada de peronistas y junto con ellos se fueron muchos nacionalistas y católicos que habían permanecido en las cátedras pese al conflicto.

ENFRENTAMIENTOS ANTE EL CONGRESO ENTRE LOS DE LA LAICA Y LOS DE LA LIBRE.

Por Daniel Chiarenza

El 23 de diciembre de 1955, la dictadura encabezada por Pedro Aramburu dictó el decreto 6403 sobre la Organización de las universidades nacionales, cuyo artículo 28 establecía que “…la iniciativa privada puede crear universidades libres que estarán capacitadas para expedir diplomas y títulos habilitantes siempre que se sometan a las condiciones expuestas por una reglamentación que se dictará oportunamente”.

4 DE SEPTIEMBRE DE 1958 ENFRENTAMIENTOS ANTE EL CONGRESO ENTRE LOS DE LA LAICA Y LOS DE LA LIBRE


Por Daniel Chiarenza

NAC&POP

03/09/2014

Una multitud reclamó la enseñanza estatal y laica ante el Congreso

En agosto de 1958, el presidente Arturo Frondizi camina por un estrecho desfiladero.

El estudiantado reformista se moviliza contra el proyecto oficial de crear universidades privadas y el 25 de ese mes cumple con su compromiso de dictar una Ley de Asociaciones Profesionales que repone el sindicato único por rama industrial.

La UCR se apresura a criticar duramente la iniciativa, que a su juicio “promoverá el renacimiento del totalitarismo y la anarquía en la producción”.

El 23 de diciembre de 1955, la dictadura encabezada por Pedro Aramburu dictó el decreto 6403 sobre la Organización de las universidades nacionales, cuyo artículo 28 establecía que “…la iniciativa privada puede crear universidades libres que estarán capacitadas para expedir diplomas y títulos habilitantes siempre que se sometan a las condiciones expuestas por una reglamentación que se dictará oportunamente”.

 

El 26 de agosto, el Poder Ejecutivo anuncia su intención de ratificar el artículo 28 del decreto 6403/55 de la Revolución Fusiladora, autorizando el funcionamiento de las universidades privadas y el otorgamiento de títulos por parte de éstas.

Para muchos, esto es una traición a posiciones laicistas atribuídas a la historia del radicalismo y en particular al presidente Frondizi.

El presidente Arturo Frondizi, observa desde el balcón de la Casa Rosada, una manifestación a favor de la enseñanza laica.

La enseñanza privada, en general de carácter confesional, había contado con espacio durante el gobierno peronista.

Cuando se produjo el conflicto entre éste y la Iglesia, se eliminó la enseñanza religiosa en las escuelas estatales y al deponer al presidente constitucional, muchos católicos festejaron su derrocamiento.

Sin embargo, en el terreno educativo no fueron los católicos sino la izquierda tradicional y el socialismo librecambista los beneficiarios del cambio.

La Universidad fue expurgada de peronistas y junto con ellos se fueron muchos nacionalistas y católicos que habían permanecido en las cátedras pese al conflicto.

José Luis Romero, rector designado en Buenos Aires, era un buen representante de la tendencia triunfante.

Los católicos contaban, sin embargo, con el ministro de Educación Atilio Dell’Oro Maini de la dictadura, quien promovió el mencionado decreto.

Ya funcionaban aunque con la limitación de no poder otorgar títulos reconocidos, algunas universidades católicas.

La reacción liberal contra el artículo 28 hizo que quedara archivado hasta agosto de 1958.

El ultracatólico ministro de Educación de la dictadura aramburista, Atilio Dell’Oro Maini, fue quien propició el artículo 28 creando los centros de estudios privados, libres, con posibilidad de expedir títulos.

Debió renunciar a los pocos días de haber lanzado esta propuesta antihistórica, dejándole el problema de la reglamentación a un indeciso Frondizi.

El presunto laicismo de los radicales sería un tema para estudio específico.

A lo largo de los últimos 70 años, en su actuación efectiva en el Congreso, habían votado siempre al revés del oficialismo: contra la enseñanza religiosa en 1947, a favor en 1955…

No era una definición ideológica.

Arturo Frondizi presidente de la Nacion

El 25 de julio de 1957, Frondizi, en un reportaje en la revista Qué, había señalado: “para corregir el estado actual de la educación y la cultura de modo eficaz y que sirva a la defensa y desarrollo de la Nación, es necesario, a mi juicio, reconocer a los distintos sectores nacionales el derecho de enseñar y aprender”.

Y hablando de la necesidad de modernizar las universidades, decía: “se han conservado como islas, ajenos a las transformaciones del país…”

Frondizi, manejándose siempre de una manera ambigua o sofista, decía: «… reconocer a los distintos sectores nacionales el derecho de enseñar y aprender». 

Se enciende una ardua polémica: los partidarios de la educación estatal sostienen que el presidente es un instrumento del clero –y ciertamente, Frondizi ha pactado con la Iglesia Católica-, en tanto que los católicos acusan de comunistas a sus adversarios.

Especialmente el medio universitario es sacudido por el conflicto y se producen reyertas y disturbios callejeros entre los partidarios de la educación “laica” contra los de la “libre”.

Por esa misma época el Congreso aprueba la nueva ley de radicación de capitales extranjeros, el Poder Ejecutivo dispone la movilización de los trabajadores ferroviarios en huelga.

Una de las tantas manifestaciones en favor de la enseñanza laica que exigía la urgente renuncia del ultramontano Dell’Oro Maini.

 No son pocos los que consideran que el presidente “desarrollista” ha lanzado esa iniciativa como una “cortina de humo”, para apartar la atención de la cuestión petrolera.

Finalmente, la cuestión quedará zanjada a medias, mediante la modificación parcial del decreto: las universidades privadas podrán expedir de títulos con una habilitación que conferiría el Estado.

No obstante el dictado de la Ley de Asociaciones Profesionales, el sindicalismo peronista se manifiesta contra la política económica de Frondizi.

El 28 de agosto tiene lugar un organizado por las 62 Organizaciones en Plaza Once.

Al mismo tiempo, crece el enfrentamiento interno con los sindicalistas partidarios del integracionismo.

NOTA DE LA NAC&POP: En esa lucha comencé a militar políticamente. Tenía 13 años. Fui delegado de primer año primera división en el Colegio Nacional Nº 13 Tomás Espora, de Liniers. Allí éramos atacados por la policía cuando marchábamos por la enseñanza laica estatal, no privada, y éramos corridos  a gases lacrimógenos por los patrulleros. Alguna bomba de gas lacrimogeno les devolvimos y vimos salir acorriendo a los agentes de sus coches. Alguna le teníamos que embocar. MARTIN GARCIA garciacmartin@gmail.com