EL MUNDO EN LLAMAS

Jorge Rachid

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Una situacion analizada por los medios hegemonicos con logica de Guerra Fria yendo a una supremacia imperial de los EE.UU, como pocas veces en la historia de la humanidad se vivio

EL MUNDO EN LLAMAS

 

Por Jorge Rachid*

 

 

Este título, de un libro de Amy Chua, escrito hace años, refleja la situación internacional que hoy vive el mundo. Una situación publicada y analizada por los grandes medios hegemónicos con una lógica de la Guerra Fría producto de la pos guerra mundial, que desde 1989, año de la caída del Muro de Berlín, perdió validez como contexto, pasando a una supremacía imperial de los EE.UU., como pocas veces en la historia de la humanidad se vivió.

 

Ese hegemonismo llevó a ese país a asumir un liderazgo militar a nivel mundial, con pérdida de poder económico y conflictos internos devenidos de su propia expansión, con más de 1.100 bases militares distribuidas por el mundo, haciendo de  gendarme en cada conflicto generado o disparado –como siempre por intereses económicos– contradictorios y superpuestos.

 

Así vinieron las incursiones sobre bases falsas, en los territorios árabes a principios de siglo, invadiendo primero Irak y luego Afganistán, en complicidad con Inglaterra siempre y a veces con la ONU, con un saldo humanitario de más de un millón de muertos y saldo económico favorable de miles de millones de dólares en los ductos petroleros, que desde entonces gotean hacia sus propios intereses.

 

Así llegamos a más de 13 años de guerras continuas, provocando conflictos parciales que después se transforman en disputas regionales –y en especial en Oriente Medio– donde las batallas por los recursos es la llave de la estrategia de los próximos años para la consolidación de una situación interna precaria del imperio y sus aliados europeos, en plena crisis financiera con sus secuelas sociales.

Guerras internas que no dudaron en desencadenar en Libia con miles de muertos y un estado en diáspora a la fecha; una llamada “primavera árabe” con elecciones por primera vez en su historia en Egipto, que fue abortada al año mediante un golpe militar porque no respondía a sus intereses,  con mil condenados a muerte del gobierno depuesto y cerrando el paso de Rafha, única vía de comunicación de la Franja de Gaza, campo de concentración de palestinos, de 1,8 millones de personas, alimentadas por túneles y sin insumos básicos en un espacio de menos de 500 km2.

 

Tampoco dudó el imperio y sus socios europeos en avanzar sobre Siria en una supuesta revuelta civil con 17.000 mercenarios, que fracasó por la fortaleza del pueblo y gobierno de ese país y el freno puesto por Rusia y China a la expansión sin límites, pero lo hicieron en Ucrania, derrocando un gobierno pro – ruso para instalar un gobierno de facto pro – europeo.

 

Civilización y barbarie reflejada en los medios. El Occidente llevando la luz y los bárbaros asiáticos y orientales impidiéndolo. No pasa lo mismo con las monarquías despóticas pro occidentales de Arabia Saudí, Kuwait, Dubai, Qatar y Emiratos Árabes entre otras, con sistemas medievales de vida social, pero que acopladas a los intereses imperiales, no son ni mencionadas en la supuesta lucha democrática.

 

Este escenario entonces se complejiza con la masacre Palestina, un verdadero genocidio desarrollado una vez más, cuando una solución pacífica asomaba el horizonte. En efecto la convocatoria a ambos líderes al Vaticano por el Papa Francisco para acercar posiciones de negociación, mereció como otras iniciativas en la historia, una respuesta violenta y asesina, por parte de uno de los ejércitos mejor equipados del mundo, sobre la población civil resistente.

 

Una asimetría absoluta. Ya había sucedido con el Acuerdo de Oslo entre Arafat y Rabin, ambos combatientes anticolonialistas y luego entre sí por los territorios palestinos frente a la expansión del Estado de Israel, que multiplicó por tres su territorio original, a fuerza de ocupación, guerras y colonizaciones forzadas. Sin embargo Rabin fue asesinado por ortodoxos israelíes a raíz de ese avance.

 

Luego los acuerdos de Barak y Arafat avanzando hasta que atacada la Mukata, sede del gobierno palestino en Cisjordania, encerraron al líder de la Organización por la Liberación de Palestina por tres años, mientras los servicios israelíes lo envenenaban hasta la muerte, como se ha comprobado recientemente. O sea que ante cada avance pacífico, una muerte, un asesinato, un ataque, un genocidio como la “Operación Plomo Fundido” del 2008 con 1.400 muertos en Gaza, o la operación sobre el Líbano con más de 1.500 muertos, o el apoyo a la guerra civil libanesa propiciada por Occidente por años, con el ejército israelí apoyando a los sectores reaccionarios prooccidentales de ese país. No es nueva la historia, ni son nuevos los intereses, menos aún frente a las crisis, de las cuales siempre, a lo largo de la historia, solucionó sus conflictos por medio de las guerras.

 

América Latina y el Lejano Oriente son hoy zonas de paz, además regiones consolidadas económicamente, fuertemente afianzadas en alianzas regionales y extraterritoriales. Ahí están UNASUR, MERCOSUR, CELAC, BRICS las alianzas petroleras de las 10 empresas estatales nuestras de la Patria Grande; ahí está el convenio Ruso-Chino de recursos naturales por cifras escalofriantes para el crecimiento como gas y petróleo por 40 años; ahí están los futuros bancos regionales que sostendrán las economías nacionales ante los ataques especulativos, como los que vive hoy nuestro país desechando los organismos de créditos multilaterales conducidos por los intereses imperiales norteamericanos y europeos.

 

Sin dudas la caída del dólar como moneda de intercambio ya se anuncia. Los países empiezan a negociar en sus propias monedas, con tablas de conversión, lejos de un dólar que cada día se imprime más para sostener el complejo industrial militar, colocando a EE.UU. en una situación de debilidad financiera. O sea: somos espectadores-actores de un tiempo histórico donde seguiremos apostando por la paz, sentimiento no compartido por la voracidad de los espacios dominantes políticos y financieros que avanzan a sangre y fuego, en pos de sus objetivos de apropiación y colonización sistemática.

 

Los peronistas tenemos mucho que ofrecer en lo doctrinario, político y filosófico en esta situación. En primer lugar recrear el humanismo, que es el motor mismo de la política, desde el amor y compromiso con el prójimo, con humildad y sin rencor, construyendo un modelo social solidario que fije los parámetros de los nuevos tiempos alrededor del hombre , como centralidad de las decisiones.

 

En segundo lugar con una concepción profunda de Patria Grande, como soñaron nuestros padres fundadores Bolívar, San Martín y Artigas y en tercer lugar, inaugurar el círculo virtuoso de la economía, donde "el capital debe estar al servicio del Estado y el Estado al servicio del hombre", como dijera J.D.Perón.

 

Como vemos, debemos hacer aún un largo esfuerzo para seguir creciendo, propiciar la paz en el mundo, consolidar la identidad nacional sudamericana, convenir con aquellos países que sepan respetar nuestras proyecciones estratégicas y necesidades de industrialización de nuestros recursos, como así también los tiempos de justicia social en la construcción de una sociedad más justa, libre y soberana donde reine "la felicidad del pueblo y nos sintamos parte de la Grandeza de la Nación", objetivos estratégicos de nuestro movimiento nacional, popular, latinoamericano y revolucionario, como es el peronismo.

 

 

El correo-e del autor es Jorge Rachid jorgerachid2003@yahoo.com.ar