ANGÉLICA CHIMINO DE BAUER, «LA ABUELA DE AYACUCHO» ¡PRESENTE!

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La Abuela de Ayacucho siempre fue una mujer aguerrida.En plena dictadura salió a buscar a su hijo y nuera por lugares desconocidos y no dudó en viajar a dedo, en plena noche, para buscarlos.

Testimonio Angélica Chimeo de Bauer – mayo 2007

ANGÉLICA CHIMINO DE BAUER, «LA ABUELA DE AYACUCHO» ¡PRESENTE!

 

 InfoJus Noticias

 30 de julio de 2014

Las Abuelas de Plaza de Mayo comunicamos con profundo dolor la partida de nuestra compañera Angélica Chimino de Bauer, «La Abuela de Ayacucho».

Nunca abandonó su ciudad, pero cuando desapareció su hijo Rubén y su nuera Susana, embarazada de cinco meses, recorrió el país buscándolos.

 Angélica es de las Abuelas del interior que nunca faltaban a un acontecimiento institucional.

Para cada Asamblea Anual, aniversario, o brindis de fin de año, se tomaba el micro en la madrugada y llegaba tempranito a la sede de Capital, donde la recibíamos con mates y abrazos.

Su tarea, solitaria al principio y con apoyo de la comunidad en los últimos años, la hicieron referente única de la filial Ayacucho de Abuelas de Plaza de Mayo.

Cada mes, Angélica recibía los mensuarios de la institución para desarrollar sus tareas de difusión.

Muchas veces era acompañada por otras Abuelas que visitaban la ciudad y, últimamente, también por jóvenes y docentes empeñados en no olvidar.

«La Abuela de Ayacucho» siempre fue una mujer aguerrida.

En plena dictadura salió a buscar a su hijo y nuera por lugares desconocidos.

A pesar de sus escasas salidas del pueblo, ni bien sospechó sobre la desaparición de los chicos no dudó en viajar a dedo, en plena noche, para buscarlos.

«Tenía que hacer esas cosas porque me perseguían y en ese momento se decía que ir a las terminales de ómnibus era lo peor», recordaba.

Nunca bajó los brazos, ni siquiera cuando la justicia dio lugar a que su nieta no se realizara el análisis de ADN para confirmar que era la hija de Rubén y Susana.

La nieta de Angélica recuperó su identidad en 2008, cuando gracias a la alternativa de extracción de ADN de muestras no hemáticas que contempla ahora la justicia, se pudo conocer la verdad.

Pero su hallazgo fue mucho antes, ya que el mismo apropiador confesó haberla anotado como hija propia.

Por testimonios de sobrevivientes pudo saberse que Susana permaneció detenida en la ESMA, luego fue llevada a la Base Naval de Buzos Tácticos de Mar del Plata, al CCD «La Cacha» y, finalmente, devuelta a la ESMA donde dio a luz, a fines de noviembre de 1977.

La beba fue entregada al matrimonio compuesto por el ex marino Luis Vázquez Policarpo y su esposa, Ana María Ferra, quienes la anotaron como hija propia.

En 1999, Vázquez reconoció que recibió a la niña mientras desempeñaba tareas en el Edificio Libertad.

Debido a la negativa de la joven a realizarse los análisis inmunogenéticos, el 14 de febrero de 2008 la justicia ordenó recoger objetos personales de su domicilio a fin de extraer muestras de ADN.

En abril de ese mismo año, el Banco Nacional de Datos Genéticos informó que la joven era la hija de Rubén Bauer y Susana Pegoraro.

Desde entonces, Angélica mantuvo algunos encuentros con su nieta.

Angélica, siempre exigió justicia y desde los primeros tiempos hizo conocer su reclamo.