En la oleada de huelgas y protestas, se organizó la acción para el 29 al punto de que viajaron a Córdoba militantes de otras provincias que iban a conmover al país

CORDOBAZO / DE CORRIENTES A CÓRDOBA Y EL FIN DE LA «REVOLUCIÓN ARGENTINA»

Por Fernando del Corro

El hecho provocó en lo inmediato la ida de Krieger Vasena y unos meses más tarde la de Onganía quién fuera reemplazado por Levingston quién inició una nueva estrategia político-económica, la que no pudo sostenerse ya que en marzo de 1971 se produjo el «Segundo Cordobazo» o «Viborazo» que provocó la llegada a la presidencia de Lanusse, el retiro de la Armada y la Fuerza Aérea de la Junta Militar y el desemboque en el proceso de retorno al orden constitucional.

CORDOBAZO/ DE CORRIENTES A CORDOBA Y EL FIN DE LA «REVOLUCION ARGENTINA»

 

Por Fernando Del Corro (*)

Telam

26/05/2014

 La dictadura cívico-militar instalada el 28 de julio de 1966 había llegado para refundar el país y terminar con el peronismo y otras expresiones populares y por ello no tenía plazos sino objetivos pero los plazos le fueron impuestos por la resistencia social de la cual fue el paradigmático «Cordobazo» del 29 de mayo de 1969 clave para que cambios mediante, los objetivos dieran lugar a aquellos.

 La política dictatorial ya había mostrado sus uñas con «La noche de los bastones largos» ocupando las sedes de la Universidad de Buenos Aires y apaleando a alumnos y profesores el 29 de julio de ese mismo 1966 y adoptando políticas similares en los centros estatales de altos estudios de todo el país motivando una resistencia que tuvo como primera víctima el 12 de septiembre al estudiante de ingeniería aeronáutica de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y obrero fabril en la automotriz Ika-Renault Santiago Pampillón, militante de la izquierda católica y fundador de la organización radical Franja Morada (hoy Nuevo Encuentro), baleado por la policía durante una manifestación.

 Pero no sólo se trataba de una cuestión estudiantil ya que las políticas industrializadoras, aunque extranjerizantes, implementadas durantre la presidencia de Arturo Frondizi y profundizadas por el «desarrollismo eficiente» de Adalbert Krieger Vasena como ministro de Economía del dictador Juan Carlos Onganía, habían ido desarrollando un nuevo tipo de clase obrera, ya no de origen campesino, sino surgida de las capas medias, por lo que combinaban el trabajo con el estudio y desarrollaban ideologías ligadas a las izquierdas cristiana, marxista y peronista.

 Los avances antipopulares, anticipatorios de hechos que hoy ocurren en el mundo, en particular en la Unión Europea, hicieron que se aplicaran en diversos lugares del país, entre ellos la provincia de Córdoba, «quitas zonales» de derechos como la eliminación del «sábado inglés» y la vuelta a las 48 horas semanales de trabajo mientras las universidades privatizaban servicios, como los comedores estudiantiles, con el consiguiente incremento de precios.

 Hacia 1969 la influencia de las revoluciones china y cubana; de los nuevos lineamientos del peronismo surgidos pocos años antes en los encuentros de La Falda y Huerta Grande más próximos a las ideas de John William Cooke y a una radicalización del propio Juan Domingo Perón, y del nuevo pensamiento católico expresado por los papas Juan XXIII, recientemente canonizado por el actual pontífice argentino Francisco, y Paulo VI, fue motorizando un enorme marco de resistencia popular, fundamentalmente de trabajadores y estudiantes.

 Así fue como el 15 de mayo de ese 1969 se desató el proceso que dio al traste con la gestión de Krieger Vasena, primero, luego la del propio Onganía, y más tarde los de los sucesores de éste, los generales Roberto Marcelo Levingston y Alejandro Agustín Lanusse, sucesivamente.

 Ese día los estudiantes de la Universidad Nacional del Noreste desarrollaron una protesta por el incremento del costo de la comida en el privatizado comedor de la misma lo que dio lugar a una marcha por la ciudad de Corrientes durante cuyo transcurso, curiosa y trágicamente en la «Plaza Sargento Cabral», fue asesinado el estudiante de medicina Juan José Cabral, por la policía provincial.

 Al día siguiente, el 16 de mayo, y por el mismo motivo, se motorizaron los estudiantes universitarios de Rosario, dando lugar a lo que se conoció como el «Rosariazo», durante cuyo devenir fue asesinado el estudiante de ciencias económicas Adolfo Bello.

 También se produjeron fuertes reacciones en diversos lugares del país y particularmente en Córdoba donde el desarrollo industrial, sobre todo en el sector automotor, hizo aparecer organizaciones de la izquierda clasista como el Sindicato de Trabajadores de Concord (Sitrac) y el Sindicato de Trabajadores de Materfer (Sitram), ambos de fábricas de la empresa Fiat y de dirigentes sindicales como los peronistas Hipólito Atilio López, asesinado más tarde siendo gobernador, y Elpidio Torres, secretario general del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata); los trotskistas José Francisco Páez y Gregorio Flores; el chinoista René Salamanca, también asesinato; y el marxista heterodoxo Agustín Tosco.

 Ya el 14 de mayo se había producido una batalla campal entre la policía y trabajadores de Smata que no retrocedieron ante la represión mientras se organizó una protesta contra las «quitas zonales» para el 15 y el 16, en tanto las dos centrales obreras nacionales, la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT), liderada por el peronista José Alonso, del sindicato del vestido, y la Confederación General del Trabajo de los Argentinos (CGTA), encabezada por el trabajador gráfico Raimundo Ongaro, de la izquierda católica, convocaron a un paro nacional para el 30 de ese mismo mes.

 El clima social cordobés se había agravado cuando a comienzos de 1969 el interventor Carlos Caballero aplicó un fuerte incremento al impuesto a la propiedad con importante impacto sobre las capas medias, las que respaldaron las protestas sindicales y de los estudiantes agrupados en el Movimiento Universitario de Reformismo Auténtico (MURA), luego transformado en Franja Morada en homenaje a Pampillón; en el Movimiento de Orientación Reformista (MOR); en el peronista Frente Estudiantil Nacional (FEN); en el Movimiento Nacional Reformista (MNR) dirigido por el socialista Guillermo Emilio Estávez Boero; en la Izquierda Nacional liderada por Jorge Abelardo Ramos; en el Movimiento de Liberación Nacional (MALENA), encabezado por Ismael Viñas; y en el Partido Comunista, todos con presencia en la Federación Universitaria de Córdoba (FUC).

 Cuando aún no había aparecido la guerrilla y  y provocar el principio del fin del régimen cívico-militar, como se señalara. en el marco de la oleada de huelgas y protestas,se organizó la acción para el 29 al punto de que viajaron a Córdoba militantes de otras provincias que iba a conmover al país

Entre ellos el peronista Jorge Busti, luego gobernador de Entre Ríos; el hace poco fallecido Eduardo Luis Duhalde durante su gestión como secretario de Derechos Humanos de la actual administración nacional; el historiador José María Rosa; el también historiador Rodolfo Ortega Peña, más tarde asesinado por la Alianza Argentina Anticomunista (Triple A), a quienes asistió, entre otros, el dirigente peronista local Blas García, que ha escrito interesantes trabajos sobre ese período.

 Las manifestaciones comenzaron a las 10 y a las 12.30 entraron en contacto con la caballería provincial la que asesinó al dirigente radical Máximo Mena, obrero de la automotriz Ika-Renault, afiliado a Smata, lo que generalizó el estallido que desbordó a los «cosacos» policiales, por lo que, a partir de las 17, debió entrar en acción el Ejército pese a lo cual la multitud incendió las instalaciones de la empresa Xerox, y ocupó y provocó daños importantes en las de la automotriz Citröen, de la Administración  Aduana Nacional, del Círculo de Suboficiales del Ejército, y de otras diversas oficinas públicas.

 Recuperado el control de las calles por las fuerzas represoras que asesinaron 16 manifestantes, se allanaron sindicatos se detuvo a una cantidad de personas, y terminaron siendo condenados, entre otros, a la cárcel el comunista Jorge Alberto Comelles, a diez años; y los sindicalistas Tosco, a ocho años, y Elpidio Torres, a siete.

 A nivel nacional también se intervinieron la CGT y la CGTA.

 El hecho provocó en lo inmediato la ida de Krieger Vasena y unos meses más tarde la de Onganía quién fuera reemplazado por Levingston quién inició una nueva estrategia político-económica, la que no pudo sostenerse ya que en marzo de 1971 se produjo el «Segundo Cordobazo» o «Viborazo» que provocó la llegada a la presidencia de Lanusse, el retiro de la Armada y la Fuerza Aérea de la Junta Militar y el desemboque en el proceso de retorno al orden constitucional.

 El fracaso del plan de objetivos sin plazos hizo aún más fuerte al movimiento popular y así en 1972 regresó Perón al país y el 25 de mayo de 1973 asumió como presidente Héctor José Cámpora.

 El «Cordobazo» había sido decisivo para que ello así sucediera.

 FDC/

 (*) Fernando del Corro es profesor de Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, periodista, miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, docente en la Facultad de Ciencias Económicas y en la Facultad de Derecho de la UBA y en las universidades nacionales de La Matanza y Lomas de Zamora e investigador en la Universidad Nacional Arturo Jauretche.