CIBERGUERRA Y ESPIONAJE

Alfredo Grieco y Bavio

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La reaccion de Pekin supero todas las expectativas. Acuso a su vez a Washington de ser el mayor ciberespia mundial…

CIBERGUERRA Y ESPIONAJE

 

Por Alfredo Grieco y Bavio*

 

Estados Unidos denunció a China por espionaje industrial. Pero el gigante asiático los acusó de ser los mayores ciberespías del mundo. “Sin duda las relaciones están tocando fondo”, reconocen.

 

A pesar de que tiene un frente abierto contra Rusia, el viejo adversario de la Guerra Fría, Estados Unidos abrió otro no menos beligerante contra el enemigo número dos de aquella guerra.

 

El fiscal general Eric Holder inició un proceso contra cinco oficiales del ejército chino acusados de espionaje industrial. Según el Washington Post, estos hackers le causan a la economía norteamericana pérdidas de hasta 40 mil millones de dólares al año.

 

La reacción de Pekín superó todas las expectativas. Acusó a su vez a Washington de ser el mayor ciberespía mundial, llamó al embajador norteamericano para pedirle explicaciones y, directamente, le pidió a la Casa Blanca que se disculpe.

 

Pekín al rojo vivo.

 

El viceministro de Exteriores Zheng Zeguang llamó al embajador Max Baucus. La reacción fue inmediata a las acusaciones presentadas el lunes por el fiscal general estadounidense, Eric Holder, contra cinco militares chinos, con el cargo de haber llevado a cabo espionaje industrial.

 

El portavoz del ministerio, Qin Gang, rechazó las acusaciones. Y dobló la apuesta: es China la víctima, aseguró, según la agencia Xinhua. “China es una víctima del robo cibernético, el pinchazo telefónico y las actividades de vigilancia estadounidenses”, resumió Qin.

 

La primera vez de Washington.

 

Holder anunció acusaciones de espionaje contra cinco miembros del Ejército Popular Chino destinados en Shangai.

 

Es la primera vez que Estados Unidos demanda a otro país por ciberespionaje. Qin respondió que las imputaciones son “totalmente ficticias, extremadamente absurdas” e informó que Pekín suspendía las actividades en el grupo de trabajo conjunto sobre ciberseguridad debido a la “falta de sinceridad” por parte de Washington.

 

“Gran cantidad de información hecha pública muestra que importantes instituciones estadounidenses han estado llevando a cabo intrusiones cibernéticas, pinchazos telefónicos y actividades de vigilancia contra departamentos del gobierno chino, instituciones, compañías, universidades e individuos”, se quejó el portavoz, que hizo un llamado a Estados Unidos para que “corrija de inmediato sus errores y retire la acusación”.

 

La seguridad vs. el dinero.

 

Holder había afirmado el lunes que el espionaje estadounidense solamente sigue objetivos de seguridad nacional y nunca se hacía por motivos económicos. El Departamento de Justicia acusó a los hackers chinos de entrar en las computadoras de la mayor acerera estadounidense, la mayor constructora de plantas nucleares y otras organizaciones. Los cargos presentados por Holder implican penas de entre cinco y quince años de cárcel, pero es muy improbable que sean realmente perseguidos.

 

Un año de giros.

 

Hace alrededor de un año el presidente estadounidense Barack Obama y el chino Xi Jinlong caminaban apaciblemente bajo el sol de California. Hoy es casi inimaginable que ambos líderes pudieran mantener un encuentro así de plácido. “Sin duda las relaciones están tocando fondo”, dice a las agencias Shi Yinhong, de la Universidad Popular de Pekín. Poco a poco el vínculo con Pekín se fue deteriorando. Los líderes chinos se mostraron profundamente decepcionados con el hecho de que Obama no visitara el país durante su gira asiática el mes pasado.

 

Las guerras del Pacífico.

 

 Cuando el presidente estadounidense fortaleció además la alianza de seguridad con Japón, rival de China, el gobierno en Pekín no lo tomó a bien. Además, la relación empeoró después de que Estados Unidos acusara a Pekín de proceder de manera agresiva en el conflicto entre China y Vietnam por una plataforma petrolera china. China y Rusia se encuentran juntas como rivales de Estados Unidos. “China y Rusia tienen valores comunes. Por ejemplo, no están satisfechos con la hegemonía de Estados Unidos”, dice Shi Yinhong. Esto parece incluso hacerles olvidar algunos de los problemas que existen entre ellos. Al comienzo Pekín estaba disgustado con el accionar ruso en Ucrania y consideraba que Putin violaba en Crimea el principio de la no intromisión en los asuntos internos de otros países. Pero desde que la alianza con Moscú se volvió más importante, nadie en Pekín habla de diferencias.

 

Ganar con las guerras ajenas.

 

A la vez, la situación en Ucrania le abre nuevas opciones a China. Para Moritz Rudolf, del Instituto Mercator para Estudios sobre China, Pekín es uno de los grandes ganadores de la crisis. La cúpula china ejerce una política oportunista en el conflicto entre Europa y Rusia para obtener los mayores beneficios y margen de movimiento. Por un lado, empresas estatales chinas construyen autopistas, puentes y viviendas en Crimea. Y Pekín y Moscú se mostraron unidos tras las nuevas acusaciones de Estados Unidos contra militares chinos por espionaje. Xi y Putin emitieron este martes un comunicado conjunto en el que se manifestaron en contra del abuso de la tecnología informática moderna para espiar a los ciudadanos y declararon que es necesario alcanzar un acuerdo internacional.

 

Gas ruso para el dragón chino

 

Las diferencias de Pekín y Moscú con Washington y Bruselas los unieron en una nueva alianza. De la que salieron ganando los chinos: los problemas con la Unión Europea a causa de Ucrania crearon la mejor coyuntura para pedirles a los rusos una rebaja en el precio del gas. Tras negociar durante años, firmaron el miércoles un acuerdo de suministro de gas por más de 400.000 millones de dólares. Lo firmó el propio Vladimir Putin.

 

Los consorcios energéticos estatales de ambos países alcanzaron el acuerdo por el cual Gazprom suministrará a su socia china National Petroleum Corporation (CNPC) al menos 38.000 millones de metros cúbicos anuales a partir de 2018, dijo el presidente de Gazprom, Alexei Miller, citado por la agencia de noticias Interfax. En total, los pagos durante 30 años se elevan a unos 400.000 millones de dólares. Interfax informó, citando a círculos de la negociación, que CNP pagará “más de 350 dólares” por 1.000 metros cúbicos de gas. Rusia pedía originalmente 400 dólares. El nuevo acuerdo podría reforzar la posición de Rusia en la disputa con Ucrania y la UE, de cara al encuentro sobre el gas entre Bruselas, Kiev y Moscú previsto el próximo lunes. Gazprom ha amenazado con dejar de suministrar gas a Ucrania a partir del 3 de junio, debido a las deudas que Kiev no salda con la empresa, lo que podría provocar problemas también en territorio de la UE

 

 

Fuente:  revista Veintitrés/Infonews