El joven chofer del remís que los conducía, ajeno a la organización guerrillera peronista, fue el primero en ser abatido "por las dudas".

DIEGO RUY FRONDIZI Y MANUEL BELLONI ¡PRESENTES!

Por Marcelo "Nono" Frondizi

Diego Frondizi:-Mamá, …, te pido perdón por los malos ratos que te hice pasar por ejemplo lo de EZEIZA y tantas cosas más.

Gracias Marcelo Frondizi

                DIEGO RUY FRONDIZI ¡PRESENTE!

Por Roberto Baschetti

NAC&POP

09/03/2014

Diego Frondizi:-Mamá, …, te pido perdón por los malos ratos que te hice pasar por ejemplo lo de EZEIZA y tantas cosas más.

Espero poder no dártelos más; pero al mismo tiempo, quiero que pienses que tu hijo Diego, mamita, lo que hizo no lo hizo en vano y que una de las intenciones que lo llevaron a su militancia es también el pensar en todos y en forma especial en aquellas madres que viven sumidas en la pobreza y la miseria espantosa que padece América.»

Diego Ruy Frondizi – Manuel Belloni 

 (Caídos juntos en la lucha por la Liberación Nacional y Social . 1971 – 8 de marzo – 2014.)

El lunes 8 de marzo de 1971 una patrulla de la Policía de la provincia de Buenos Aires en Rincón de Milberg, Tigre, acribilló a balazos a dos jóvenes militantes de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP): eran Manuel Eduardo David Belloni y Diego Ruy Frondizi, sobrino del ex presidente de la Nación, Arturo Frondizi.

El automóvil que los conducía se había quedado sin nafta y otro compañero de apellido Sosa que luego pudo escapar fue a buscar combustible.

Los canas pasaron y desconfiaron; quizás estaban advertidos de que en la zona iba a pasar algo.

El joven Rubén Adolfo Grecco, chofer del remís que los conducía, ajeno a la organización guerrillera peronista, fue el primero en ser abatido por las dudas.

Manuel y Diego en un primer momento pudieron responder a la agresión armada pero luego debido a la superioridad en número y al factor sorpresa de los policías, procuraron la retirada.

Fueron perseguidos y Manuel es herido en una pierna.

Diego trata de auxiliarlo y lo bajan.

Manuel es ametrallado cuando estaba en el suelo indefenso, murió gritando: “¡Viva Perón!”.

Recapacito.

Era un final previsto para el “Chancho” Frondizi: antepuso su compañerismo y solidaridad a su propia seguridad y cayó abatido al ayudar a su amigo “Manolito” Belloni.

Por varias razones, se lamentaban sus compañeros a un mes de su deceso: “Sabíamos que ya no tendríamos la risa clara y descontrolada, los ademanes arrebatados y las gesticulaciones espontáneas del ‘Chancho’ como cariñosamente lo llamábamos, ni sus constantes ocurrencias, ni sus bromas.

Sabíamos que no podríamos compartir más el puchero que devoraba mientras contaba anécdotas de su hermanos o de los ‘Viejos’.

Sabíamos también que no tendríamos su estímulo, su abrazo.

Que no lo volveríamos a ver hurgueteando en la vida ni tejiendo sus sueños mientras forjaba un tiempo nuevo”.

Al morir tenía solamente 22 años de vida.

Me contaba otro compañero que lo conoció a Diego, una anécdota muy graciosa.

Un día lo encanaron repartiendo volantes (“Los únicos privilegiados son los niños. Luche y Vuelve”) y juguetes en una villa.

En el camino a la comisaría el “botón” que los llevaba detenidos a él y Manuel Belloni –un muchacho bajito, morocho y fornido- de sopetón le pregunto: “¿De verdad quieren que vuelva Perón?”.

Le contestaron que sí, que estaban decididos a dar la vida por la vuelta de Perón.

El cana miró a su alrededor, se cercioró de que no hubiera nadie observando, y les sacó las esposas para que se fueran rápido, en tanto les largaba un: “¡Viva Perón, carajo!”.

Las fuerzas de seguridad siempre pensaron que el objetivo era el camión de caudales que iba a pasar por el Club de Regatas de San Fernando.

En rigor a la verdad, mucho tiempo después se supo que se dirigían a copar el Jockey Club de esa misma localidad bonaerense y vaciar sus arcas.

MANUEL BELLONI, PRESENTE!

El lunes 8 de marzo de 1971 una patrulla de la Policía de la provincia de Buenos Aires en Rincón de Milberg, Tigre, acribilló a balazos a dos jóvenes militantes de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP): eran Manuel Eduardo David Belloni y Diego Ruy Frondizi, sobrino del ex presidente de la Nación, Arturo Frondizi.

Los “canas” pasaron y desconfiaron; cerca estaba la terminal de colectivos de la línea 60 que había sido asaltada varias veces y luego se supo que había desconfiado de los jóvenes peronistas (que pensó que lo iban a asaltar) y había cortado el paso del combustible.

Manuel y Diego en un primer momento pudieron responder a la agresión armada pero luego debido a la superioridad en número y al factor sorpresa de los policías, procuraron la retirada.

Fueron perseguidos y Manuel es herido en una pierna.

Diego trata de auxiliarlo y lo bajan.

Manuel es ametrallado cuando estaba en el suelo indefenso, muere gritando: “¡Viva Perón!”.

Manuel, con 24 años, era oficial carpintero, casado y papá de una hijita, que al momento de su muerte estaba en gestación -5 meses- en el vientre materno.

Dicha bebé es hoy (julio de 2010), Victoria Onetto, una valiosa y hermosa compañera, actriz del espectáculo (Bailando por un sueño), el teatro (Posparto) y la televisión (Botineras).

Belloni fue el fundador de la Juventud Peronista de San Fernando y estudiaba Sociología.

Tuvo un paso por Acción Revolucionaria Peronista (ARP). Su joven madre, Lili Massaferro, como una manera de seguir el mandato de “Manolito” se incorporará luego a Montoneros.

Su padre, también llamado Manuel, le escribió un poema del cual cito: “Duerme en paz hijo, has cumplido.

Un héroe entró en nuestra familia y sé que me escuchás porque estás sonriendo.

Queda tu patria en deuda.

Gracias por tu lección de cómo se juega un hombre para morir como has vivido: de un solo trazo”.

Onetto, citada anteriormente, en marzo de 2020, al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de su padre, estuvo en el Centro Cultural “Manolo Belloni” de Villa Martelli para homenajearlo.

Ella además, es ahora Secretaria de Cultura y Promoción de las Artes del municipio de Avellaneda bajo la intendencia del ingeniero Jorge Ferraresi.

En un país colonial, las oligarquías son dueñas de los diccionarios.

John WIlliam Cooke.

De los laberintos se sale por arriba.

Leopoldo Marechal.