PARAGUAY: MILITARIZACIÓN Y VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS.

Oscar Laborde

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Laborde:-Esta nueva versión de la doctrina de la seguridad nacional deja abierta la puerta, como conocemos desde los'60 y '70, a la represión indiscriminada de toda forma organizativa.

PARAGUAY: MILITARIZACIÓN Y VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS.

 

Por Oscar Laborde

Tiempo  Argentino

13/10/2013

Desde su llegada a la Presidencia de Paraguay, Horacio Cartes ha tomado una serie de decisiones, de las cuales la Ley de Militarización es la más evidente para perseguir y aislar al movimiento popular, pero también para llevar adelante una nueva experiencia de represión. 

La actual situación hay que analizarla como parte de un proceso que se inició con el derrocamiento de Fernando Lugo, en una acción del Parlamento donde no se respetaron los tiempos ni el derecho a defensa en las formas correspondientes.


El gobierno de Federico Franco marcó una transición hasta el llamado a nuevas elecciones, donde se hicieron más visibles aún los escándalos de corrupción y la persecución de los militantes opositores al régimen.

 

Horacio Cartes implantó la Ley de Militarización que permite la intervención de las Fuerzas Armadas para enfrentar cualquier forma de agresión externa e interna que ponga en peligro la soberanía, la independencia y la integridad territorial del país, lo cual deja paso a cualquier tipo de medidas, entre ellas la posibilidad de generar un estado de excepción en forma permanente, sin límite de tiempo, y sin aprobación ni control del Poder Legislativo, otorgando al presidente de la república la facultad de utilizar a las fuerzas armadas sin declarar el estado de excepción, como está establecido en la Constitución Nacional.

 

Esta nueva versión de la doctrina de la seguridad nacional deja abierta la puerta, como ya conocemos desde los años '60 y '70, a la represión indiscriminada de toda forma organizativa.


Es por eso que en estos momentos hay asesinatos y encarcelamientos selectivos de dirigentes campesinos, acoso sistemático a los abogados de Derechos Humanos y dirigentes sindicales, y la amenaza del cierre de las radios comunitarias impulsado por los empresarios de los grandes medios paraguayos, limitando, gravemente, la libertad de expresión, como lo denunciara recientemente la Iniciativa por la Democratización de la Comunicación, que agrupa a organizaciones sociales y medios del Paraguay.

 

Queda también aquí expuesta la nueva alianza del poder político representado por el actual presidente, junto con las fuerzas armadas y el empresariado que tuvo su visualización más notoria con la implementación de la ley de alianza público-privada.

 

El segundo elemento a considerar es que esta instancia de militarización se lleva adelante con la presencia de soldados estadounidenses y asesores colombianos, y el despliegue de tropas se está realizando en zonas de frontera, con lo cual genera una enorme situación de incertidumbre y la posibilidad latente de conflictos con los países limítrofes y en una zona estratégica en lo geopolítico, como lo es la Triple Frontera con Brasil y Argentina.


Vale recordar que ya en el gobierno de Franco se había lanzado una operación de prensa que daba cuenta de la presencia de soldados bolivianos en la frontera común, cuestión que nunca pudo ser sostenida en los hechos.

 

Todas estas violaciones a los Derechos Humanos fueron constatadas, además, por una delegación de dirigentes argentinos que junto con legisladores de Brasil, Uruguay y Bolivia que visitaron, recientemente, Paraguay, entrevistándose con dirigentes políticos del país y con los presos de la Masacre de Curuguaty, detenidos en la cárcel de Asunción.

 

El imperio ha instalado una cuña en el nuevo proceso de integración regional que vive Suramérica y deberemos, por lo tanto, fortalecer mucho más las redes, los lazos y las acciones de solidaridad con las organizaciones y militantes populares de Paraguay.