«YO GERVASIO ARTIGAS ARGENTINO NACIDO EN LA BANDA ORIENTAL».

Jorge Francisco Cholvis

Cholvis:- (Artigas:)-Me he quedado sin patria porque mi nación no tiene a mi provincia, y porque mi provincia se ha transformado en una nación.

«YO GERVASIO ARTIGAS ARGENTINO NACIDO EN LA BANDA ORIENTAL».

 

Por Jorge Francisco Cholvis.

NAC&POP

  28 de junio de 2013

 

Cuando en enero de 1815, Alvear contrariando las mismas leyes de la Asamblea del Año XIII, que a menudo invocaba y sofocando su profundo encono contra Artigas, le mandó ofrecer la independencia de la provincia oriental, primero con Elías Galván, después con Guillermo Brown.

 

El caudillo la rechaza rotundamente.

 

Esta voluntad de no separarse jamás de la comunidad argentina, la mantuvo siempre.

 

El caudillo de los orientales, no sólo declinaba el obsequio que el joven director le hacía llegar con alarde de esplendidez, sino que, más argentino que el donante, mandaba izar en su campamento la bandera azul y blanca -ligeramente modificada- mientras en el fuerte de Buenos Aires flameaba -todavía en 1815- el pabellón español.

 

“Buenos Aires hasta aquí -dice Artigas en febrero de 1815 al gobernador de Corrientes- ha engañado al mundo entero con su falsa política y dobladas intenciones. Estas han formado siempre la mayor parte de nuestras diferencias internas y no ha dejado de excitar nuestros temores la publicidad con que mantienen enarbolado el pabellón español”.

 

“Si para disimular este defecto ha hallado el medio de levantar con secreto la bandera azul y blanca, yo he ordenado en todos los pueblos libres de aquella opresión, que se levante una igual a la de mi cuartel general: blanca en medio, azul en los dos extremos y en medio de éstos unos listones colorados, signos de distinción de nuestra grandeza, de nuestra decisión por la Argentina y de la sangre derramada para sostener nuestra libertad e independencia”[1].

 

En 1845, había escrito Pedro Ferré, quien también fuera gobernador de Corrientes: «Si alguna vez se llegan a publicar los documentos que aún están ocultos, se verá que el origen de la guerra en la Banda Oriental» y su lamentable resultado, por el cual «la República perdiera esa parte tan preciosa de su territorio; todo ello tiene su principio en Buenos Aires y que Artigas no hizo otra cosa que reclamar primeramente la independencia de su patria y después sostenerlas con las armas, instando en proclamar el sistema de federación y entonces tal vez resulte Artigas el primer patriota argentino».

 

También se le escuchó decir a un Artigas anciano: «Me he quedado sin patria porque mi nación no tiene a mi provincia, y porque mi provincia se ha transformado en una nación».

 

Ante esta situación, durante su largo exilio forzoso en el Paraguay, nunca quiso volver a la Banda Oriental, que ahora se llama Uruguay.

 

Por si quedara alguna duda, basta recurrir al testamento de Artigas, escrito un mes antes de su muerte: «yo, Gervasio Artigas, argentino nacido en la Banda Oriental».

 

Esto lo comento, no con la intencionalidad de sostener un equívoco sentimiento que pretenda herir o disminuir, a los hermanos de la otra orilla, sino por el contrario.

 

Es para resaltar la memoria del verdadero Artigas como mentor de una Patria Grande que retoma plena vigencia en tiempos en que la unidad latinoamericana es más que una esperanza, aunque queda mucho camino por recorrer todavía.

 

Allí están el Mercosur, el Unasur y otras vías de integración que se están implementando, como homenaje y legado de sus obstinaciones.

 

Por cierto, muchas cosas más se pueden decir de la importancia de Artigas, de su pensamiento y acción, por lo que recibió el bien ganado concepto de «Protector de los Pueblos Libres», el que se encuentra reflejado en la conciencia histórica de los pueblos de esta parte sur del continente, eminentemente nacional, popular, y federalista, en oposición a la prédica ahistórica impuesta por las oligarquías latinoamericanas asociadas a los imperialismos de turno.

 

JCH/

 

[1] H. F. Gómez, “El general Artigas y los hombres de Corrientes”, pág. 76; conf., José Luis Busaniche, “Historia Argentina”, Solar-Hachette, Buenos Aires, 1965, pág. 352.