Con la provincia intervenida se clausuraba un proceso popular y democrático inédito para esta provincia.

EL NAVARRAZO

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Las maximas autoridades de la provincia de Cordoba elegidas democraticamente, fueron llevadas al Com. Radioelectrico de la Policia. Obregon Cano y Atilio Lopez permanecieron cautivos hasta el 1 de marzo

NAC&POP

 El 27 de febrero de 1974, poco antes de la medianoche, un grupo de más de cincuenta policías ingresó por la fuerza a la Casa de Gobierno provincial y detuvo al gobernador peronista Ricardo Obregón Cano y a su vice, el dirigente sindical Atilio López (asesinado cobardemente en septiembre de ese año por la Triple A). Los rebeldes se encontraban al mando del teniente coronel Antonio Domingo Navarro, el jefe de policía que había sido relevado de su cargo por la tarde.

 El gobernador Obregón Cano, frente a la desobediencia del jefe policial que se acuarteló junto a miles de efectivos, dictó su exoneración definitiva y en un comunicado expresó: “Antonio Navarro, en franca actitud de rebeldía, lejos de acatar la orden recibida, engaña a sabiendas a parte del personal policial y, con el apoyo de pequeños grupos repudiados por la ciudadanía, se rebela, pretendiendo ser fiscal del gobierno electo por todo el pueblo de la provincia”.

 Las máximas autoridades de la provincia de Córdoba elegidas democráticamente el año anterior, fueron llevadas al Comando Radioeléctrico de la Policía provincial. Obregón Cano y Atilio López permanecieron cautivos hasta el 1° de marzo.

Con la provincia intervenida se clausuraba un proceso popular y democrático inédito para esta provincia.

 Traer a nuestra memoria a dirigentes como Obregón Cano y el “Negro” Atilio no sólo rinde tributo y un merecido homenaje a sus condiciones de militantes y dirigentes populares, sino que pone en su justa perspectiva la gesta por ellos protagonizada; más importante aún, nos exige estar a la altura de la misma tarea: la lucha política e ideológica por la hegemonía popular y democrática al interior del peronismo cordobés, para actualizar y recuperar el legado de aquellas banderas abandonadas y ensanchar el poder del liderazgo del proyecto nacional y popular.

 Se impone en Córdoba rescatar la acción y visión políticas de militantes populares como Ricardo Obregón Cano y Atilio López, cuando, como ayer, se dirimen dos proyectos de país.

Por un lado un proyecto nacional y popular que levanta y defiende las banderas de la justicia social y los intereses de los más humildes y  por el otro un gobierno provincial,  encabezado por el gobernador José Manuel De la Sota, que camina a contramano de este momento histórico, con sus recetas de cuño neoliberal traducidas en políticas de ajuste y represión.

Y es De la Sota, el mismo que ataca a diario a nuestra presidente por sus políticas de inclusión e integración regional, quien tuvo una participación abierta de apoyo a la destitución de un gobierno constitucional en 1974 integrando los “comandos civiles” como bien se ventiló en las audiencias de los juicios al terrorismo de estado.

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