Quién me quita el privilegio de escuchar las voces que se emocionan con sólo pronunciar tu nombre, de mirar ojos que se humedecen cuando funde la emoción de tu recuerdo...

NÉSTOR VIVE

Por Ceferino Namuncurá *

Pero quien me quita lo bailado, quien me quita el privilegio de haberlo tenido mesa de por medio durante mas de una hora, transmitiendo, si, transmitiendo, porque era lo que el hacia en cada uno de sus actos

NÉSTOR VIVE

 Por Ceferino Namuncurá

 NAC&POP

29/10/2012

No fui amigo de él ni tampoco tuve una relación asidua, pero quién me quita lo bailado, quién me quita el privilegio de haberlo tenido mesa de por medio durante más de una hora, transmitiendo, sí, ¡transmitiendo!, porque era lo que él hacía en cada uno de sus actos, poniendo en marcha ese magnetismo feroz que apabullaba, que te enmudecía y que te dejaba cautivo.

 Quién me quita haber disfrutado de tu elocuencia, de tu convicción, de tu fortaleza, pero, fundamentalmente, de tu apasionamiento, porque tuve el privilegio de escuchar tu voz, ahí, cerquita, a un metro, porque me grabé en mi memoria tu gestualidad cargada de optimismo, y porque además era tan genio y generoso que te permitía robarle su impronta, para hacer gala de algo, de ese algo que sólo él tenía pero que repetíamos intentando emularlo, y que hasta muchas veces nos salía bien, agradeciéndoselo íntimamente en silencio.

 Quién me quita haber ocupado un pequeño lugar dentro de su equipo, el cual me enorgullece hasta las lágrimas, porque lo que primero fue una intuición al poco tiempo transmutó a una realidad tan palpable y conmovedora que basta mirar manos trabajadoras tendidas hacia él, pañuelos blancos perdidos en sus brazos, jóvenes ignotos que nunca negociarán sus convicciones, madres descubriendo sonrisas en sus labios y en las de sus pibes…¿hace falta ejemplificarlo más?

 Quién me quita el privilegio de haberlo escuchado “no dejaré en la puerta de la Casa de Gobierno mis convicciones…” y revisar introspectivamente si he cumplido con tu mandato, compañero, el mejor alumno del general, y descubrir que esa bandera, tu bandera, fue como el símbolo y la conceptualización de cosas que me inculcó mi padre, allá en la Patagonia, y que significan la enseña directora de cada uno de mis actos.

 Quién me quita el privilegio de escuchar las voces que se emocionan con sólo pronunciar tu nombre, de mirar ojos que se humedecen cuando funde la emoción de tu recuerdo, y se enaltece más tu prodigio, el del trabajo permanente por los que menos tienen, y se esparce el sueño colectivo de una patria distinta, de esa que no negociaremos, querido Néstor.

 Quién me quita la imagen imborrable de tu estatura, de tipo que rescribió la historia, imagen que me alumbra aquí mismo desde donde hoy te escribo, y que, asociada al recuerdo casi vívido, es la guía de esta emoción que me inspiró, al igual que cada mañana, a trazar estas palabras, sencillas reflexiones frente a tu capacidad de hacedor y realizador de sueños compartidos.

 Quién me quita este momento, que me permite recorrer y memorizar una ínfima parte de tu legado, pero que es suficiente para dejar de lado todo lo efímero, porque nos has enseñado que casi todo es relativo si no está pensado para cambiar la historia de tanto olvido, y es ahí donde te honraremos, en la acción solidaria, desprendida, para pensar el territorio, como lo pensaste, como lo piensa tu compañera de vida, nuestra conductora Cristina, cuarenta millones dentro de este colectivo.

 Quién me quita el comprobar con mis sentidos el grito enfurecido de los que no quieren renunciar al privilegio de ser siempre favorecidos por gobiernos de turno que aún hoy no se sonrojan y dan cuenta de engañosos mensajes, pero que sin disimulo prefirieron y prefieren el monopolio frente a los excluidos… “ladran, Sancho…” y entonces no pararemos hasta que no hayamos vencido, hasta que en este país, que amamos, al cual amaste, no quede un desprotegido.

 A dos años de tu partida, que es sólo física, querido compañero, querido líder, querido Néstor, se engrandece tu presencia entre quienes hemos decidido que no habremos de transigir tus sueños, los que te desvelaron y también nos desvelan, querido compañero, porque nos inspiramos en lo más genuino, que fue la fuente de tu accionar…un pueblo que pusiste de pie y que nunca negociará tu impronta y menos el olvido.

 CN/