CRISIS DE OCTUBRE: OPERACIÓN ANADIR, UNA PROEZA DE LA LOGÍSTICA, ENMASCARAMIENTO E INGENIO M

David Urra

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Rara vez se habla de la extraordinaria proeza que significo el traslado en esos momentos de tal cantidad de personal y medios desde Europa hasta el Caribe, sin que los EE.UU pudiera detectarlo.

CRISIS DE OCTUBRE: OPERACIÓN “ANADIR”, UNA PROEZA DE LA LOGÍSTICA, ENMASCARAMIENTO E INGENIO MILITAR

 

Por David Urra*

 

En incontadas ocasiones se ha mencionado a la operación “Anadir” en que la Unión Soviética traslado hasta Cuba los medios que consideraba necesarios para defender a la incipiente revolución cubana, como la operación de instalación de los cohetes nucleares de alcance medio e intermedio, pero rara vez se habla de la extraordinaria proeza que significó el traslado en esos momentos de tal cantidad de personal y medios desde Europa hasta el Caribe, sin que los EE.UU, que tenia una verdadera guerra no declarada contra Cuba y empleaba todo su dispositivo de control y espionaje, pudiera detectarlo.

 

La operación comenzó con el traslado de las unidades y medios hacia los puertos de embarque el 10 de junio de 1962.

 

El primer barco salió el 12 de julio de 1962.

 

Para tener una idea de lo que significo esta operación y sus verdaderas dimensiones, ofrecemos algunos datos sobre el evento:

 

·        Para el traslado de las fuerzas y medios desde sus basificaciones permanentes hasta los puertos de embarque dentro de la Unión Soviética, se emplearon cerca de 21,000 vagones de ferrocarril.

·        En el periodo comprendido entre julio y octubre se transportaron escalonadamente cerca de 45,000 hombres y 230,000 TM de carga.

·        Se emplearon 85 buques mercantes, realizándose 185 viajes barco. Estos barcos se encontraban diseminados por todo el mundo, por lo que hubo que reunirlos y prepararlos, pues no todos estaban preparados para la carga que debían transportar.

·        Entre otros medios se transportaron: 31 mil 380 toneladas de combustible de distintos tipos, 6 500 toneladas de víveres y 18 mil toneladas de productos de conservación prolongada, 5 000 tiendas de campaña, 215 vagones de municiones diversas, 11 vagones de piezas de repuesto para distintos equipos y 40 vagones de bombas de aviación.

·        Durante el periodo del 15 de junio al 15 de septiembre distintas fábricas confeccionaron contenedores navales especiales para la transportación de aviones de diversas características, helicópteros y cohetes alados tácticos y de defensa costera.

·        Durante la etapa preparatoria de la operación se realizaron cerca de 450 viajes de generales y otros oficiales del aparato central a las tropas.

 

Se debe consignar que durante la operación, los soviéticos simularon en su territorio maniobras, comunicaciones, puestos de mandos y otras operaciones que representaban los movimientos de las tropas y que hacían pensar que las unidades y fuerzas trasladadas se dirigían en realidad hacia la región de “Anadir”, una región en la parte mas oriental de Siberia bañada por el Mar de Bering, Océano Pacifico.

 

Con el objetivo de garantizar el carácter secreto de la operación, las tropas, que según la información difundida se dirigían a una maniobra de gran envergadura en la región de Anadir, se trasladaron con todos los medios necesarios para soportar el “crudo clima siberiano”, lo que incluía esquíes ropa de invierno y hasta equipamiento especifico para estas condiciones.

 

Según se conoce se trajo a Cuba hasta una “barredora de nieve”, que quizás explique la mal intencionada historia que corre de boca en boca entre los cubanos de la compra de este artefacto en la URSS.

 

Durante las travesías, que duraban entre 17 y 20 días, las tropas se mantenían ocultas en las bodegas de los barcos con temperaturas de cerca de 50 grados Celsius, sin poder salir de día a cubierta y sin un acondicionamiento adecuado por no estar equipados estos para transportar personal. Además fueron acosados constantemente por aviones y buques norteamericanos, que en violación al derecho internacional, hacían constantes vuelos rasantes o interceptaban el curso de los barcos con fines provocativos. Fue en realidad un acto de heroicidad de miles de hombres y mujeres soviéticos que dieron un ejemplo de incalculable valentía y sacrificio.

 

Inclusive, pensando en la posibilidad de que el evidentemente creciente aumento de la transportación marítima hacia Cuba pudiera tener carácter militar, los norteamericanos hicieron una prueba y encerraron a un grupo de sus tropas especiales en las bodegas de un barco y zarparon, con el objetivo de comprobar hasta que tiempo podían soportar estas condiciones de transportación. A los tres días tuvieron que abortar el experimento y concluyeron que era imposible que en esos barcos fueran transportadas tropas hacia Cuba.

 

Igualmente de impresionante fue el ocultamiento de la operación en Cuba, donde las características topográficas no eran idóneas para enmascarar el basto movimiento de tropas y medios que incluían los enormes transportadores de los cohetes R-12 y R-14 que tenían más de 20 metros de largo. A pesar del trabajo de agentura que los EE.UU tenían en el país como consecuencia de su agresión permanente regida por la Operación “Mangosta”, no fueron detectados los medios fundamentales, brillando particularmente la capacidad de los cubanos para enmascarar la operación.

 

Como ha expresado el dirigente cubano Fidel Castro, hubo un momento en que decenas de miles de cubanos sabían algo de la operación y a pesar de esto no fue develada.

 

Aunque este es un aspecto de la maniobra que no esta plenamente confirmada, hay indicios muy fuertes de que en realidad los norteamericanos logran detectar la presencia de los cohetes de alcance medio e intermedio por dos factores: uno, la delación de un alto oficial de la inteligencia soviética, el Coronel  Oleg Penkovski, que fue capturado en octubre y trabajaba desde hacia poco mas de un año para la CIA y el otro el evidente error de cálculo del mando soviético, que tenia desplegado desde el mes de septiembre su sistema coheteril de defensa antiaérea y ordenó no emplearlo, permitiendo con esto los vuelos espías de los U-2 y otros aviones norteamericanos que impunemente retraban todo el territorio cubano.

 

Los norteamericanos sabían lo que buscaban, porque la delación los había advertido.

 

O sea, desde el 10 de junio de 1962 que comenzó la operación con el movimiento de las tropas y medios soviéticos hacia los puertos de embarque, hasta el 14 de octubre, en que un avión de reconocimiento U-2 piloteado por el Mayor Richard Heyser, detecta la presencia de una posición de lanzamiento similar a las de los R-12 conocidas en el territorio de la URSS, la operación “Anadir” logró mantener oculto la presencia de los cohetes de alcance medio e intermedio. En total cuatro meses y 4 días, algo realmente increíble.

 

“Anadir” fue la operación montada por soviéticos y cubanos para trasladar a Cuba, desde la lejana URSS, los medios y personal necesarios para garantizar la supervivencia de la joven revolución. Mucho se ha hablado sobre la necesidad o no de esta operación, de su audacia, del peligro que corrió el mundo, de la sapiencia o errores de quienes se vieron involucrados, pero de lo que si no tengo la más mínima duda, es que esta operación fue una brillante página en la historia del arte militar contemporáneo.

 

Los mandos militares en el mundo deberían estudiarla, no importa a que bando pertenezcan, porque “Anadir” es parte de la historia del arte militar.

 

Al Cesar, lo que es del Cesar.

 


Fuente: Contrainjerencia