LUGO GANA APOYO PARA VOLVER AL PODER

Rubén Guillemi

Lugo:-¡Bienvenidos sean los descontentos y las expresiones pacíficas de protesta, para revertir esta situación de quiebre institucional democrático!.

Ya puso en marcha su gobierno paralelo

LUGO GANA APOYO PARA VOLVER AL PODER

 

Por Rubén Guillemi 

LA NACION

 

ASUNCION.- Decidido a profundizar su estrategia para recuperar el poder , el ex presidente paraguayo Fernando Lugo armó ayer un simbólico "gabinete en las sombras", conformado por diez ex ministros, con la intención de fiscalizar a su sucesor, Federico Franco. Así, el país quedó con una suerte de "gobierno paralelo", cuyo reclamo gana cada vez más apoyo regional.

 

Sin embargo, pese al llamado a la resistencia pacífica de Lugo, Franco no detuvo la marcha de su gestión. Ayer tomó juramento a los ministros de su gabinete y recibió el crucial respaldo de la Corte Suprema de Justicia, que rechazó un pedido de inconstitucionalidad presentado por Lugo tras el veloz juicio político en el Congreso, que terminó con su destitución el viernes pasado. Muy temprano, en forma casi paralela a la ceremonia encabezada por Franco en el Palacio Mariscal López, Lugo reafirmó sus intenciones de recuperar el poder, junto con "todas las fuerzas que quieren resistir el golpe de Estado".

 

 El gobierno en la sombra de Lugo.

 

"Quiero resistir hasta que recuperemos el mando. Con los ministros queremos convertirnos en fiscales, observadores y monitorear todo lo que van a hacer los nuevos ministros", dijo el ex presidente, en una conferencia de prensa, en el local del socialista Partido País Solidario, único frente político que mantiene su apoyo a Lugo.

 

Pero los analistas coinciden en que sus aspiraciones de regresar a la presidencia son cada vez más difíciles de concretar en lo inmediato, ya que el viernes pasado él acató la destitución votada en el Congreso y dejó el Palacio de Gobierno casi sin ofrecer resistencia.

 

Lugo dijo ayer que había llegado el momento de formar un equipo para "garantizar y promocionar la resistencia pacífica". En un tono encendido, el ex obispo arengó: "¡Bienvenidos sean los descontentos y las expresiones pacíficas de protesta, para revertir esta situación de quiebre institucional democrático!".

 

Respetando una rutina que siguió religiosamente durante los años que estuvo en el poder, Lugo convocó a sus ex ministros para ayer a las 6 de la mañana, cuando todavía estaba oscuro en la madrugada invernal de Asunción.

 

Una decena de ex funcionarios, entre ellos su ex ministro del Interior, Carlos Filizzola, y el ex canciller Jorge Lara Castro, concurrieron a la reunión del "gabinete por la restauración democrática".

 

Sin los encantos del Palacio de Gobierno, los ex ministros se sentaron en sillas plásticas en torno de una mesa armada con caballetes. Sobre los manteles había un elegante arreglo floral y jarras con jugos. Luego de una hora y media de deliberaciones, Lugo dialogó con la prensa.

 

Todo indica que en el cambio de actitud del ex presidente entre el viernes y ayer jugó un rol fundamental el firme y masivo repudio de todos los gobiernos latinoamericanos a Franco.

 

 Los ministros de Franco juraron ayer.

 

"El presidente sigue siendo Fernando Lugo", aclaró, refiriéndose a sí mismo en tercera persona.

 

"Si aquí no pasó nada, como dice Federico Franco, ¿cómo es que el Mercosur no invita a este gobierno a su reunión? ¿A qué se debe el retiro de los embajadores de los países de la región? ¿Cómo es que sólo pocos países reconocen al régimen?", se preguntó.

 

Lugo, que comparó su situación con la del hondureño Manuel Zelaya, derrocado en junio de 2009, insistió en sus planes de acudir pasado mañana a Mendoza al comienzo de la cumbre del Mercosur, de la que Paraguay acaba de ser excluido por los otros socios del bloque aduanero, la Argentina, Brasil y Uruguay.

 

El ex obispo señaló que dialogó con la presidenta Cristina Kirchner, que ejerce la presidencia pro témpore del Mercosur, y le pidió poder participar de la reunión de Mendoza para "explicar pormenorizadamente lo que ocurrió la semana pasada en Paraguay". También dijo que en su "gabinete democrático" se formó un equipo que mantendrá activo el contacto con los gobiernos de la región.

 

Ambigüedad

 

Lugo fue muy ambiguo respecto de la forma en que intentará regresar al poder. "¿Van a buscar un adelantamiento de las elecciones o van a esperar hasta abril?", le consultaron. "Eso no depende del presidente Lugo", contestó, siempre en tercera persona.

 

"Para eso está la justicia electoral. Seguramente que se barajarán varias opciones. Una que está corriendo por ahí es la de adelantar los comicios. Pero creo que en este momento de mucha incertidumbre todavía no se puede definir qué pasará en Paraguay en los próximos meses", añadió.

 

Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia Electoral reconoció a Franco como presidente y calificó de constitucional el juicio político que destituyó a Lugo. Las autoridades electorales señalaron además que la Constitución paraguaya no prevé el adelantamiento de las elecciones presidenciales, programadas para el 23 de abril del año próximo.

 

El respaldo de la Justicia al nuevo gobierno paraguayo se sumó al que ya le había otorgado el Congreso del país, que en forma casi unánime votó en favor de la destitución del ex obispo.

 

Con más respaldo interno, ayer avanzó la conformación del nuevo gobierno de Franco. En una ceremonia en la casa de gobierno, el presidente les tomó juramento a nueve ministros. De ellos, cinco pertenecen a su Partido Liberal (PLRA), el segundo del país, que había conformado la alianza que llevó a Lugo al poder en 2008.

 

La ceremonia, que empezó con cierto retraso por la conformación del gabinete en las sombras de Lugo, tuvo lugar luego de una reunión de Franco con las principales compañías petroleras del país. Luego de que Venezuela anunciara la suspensión de los envíos de crudo a Paraguay, crecieron en el país los temores a un posible desabastecimiento de combustibles.

 

En tanto, ayer rompió el silencio el principal candidato del Partido Colorado a la presidencia, el empresario Hernán Cartes, a quien Lugo apuntó como el responsable de una conspiración para derribarlo. "Siempre, en vez de asumir su responsabilidad, buscó culpables", dijo Cartes, que no descartó iniciar una querella contra el ex presidente por injurias.

 

Dos "gobiernos" paralelos

 

Decidido a continuar con su resistencia pacífica tras ser destituido por el Congreso en un cuestionado juicio político, Fernando Lugo anunció la formación de un pequeño y simbólico "gobierno paralelo" con la intención de recuperar el poder, ahora en manos de quien fue su vicepresidente, Federico Franco. En tanto, el actual mandatario tomó juramento a los ministros de su gobierno -reconocido ayer por el Tribunal Superior de Justicia Electoral- bajo una intensa presión diplomática de varios gobiernos de la región, que consideran ilegítima la designación de Franco.

 

RESPALDAN A FRANCO

 

    La Iglesia. Fue una de las primeras instituciones en apoyar explícitamente al nuevo gobierno. Por su inspiración en la Teología de la Liberación y sus escándalos de paternidad, la jerarquía eclesial nunca simpatizó con Lugo.

 

    Los empresarios. Poco después de la asunción de Franco, el presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Eduardo Felippo, se mostró confiado en que los países de la región reconocerán como "legítimo" al nuevo gobierno.

 

    La clase política. La destitución de Lugo fue impulsada por las dos principales formaciones políticas del país: el Partido Colorado y el Partido Liberal.

 

RESPALDAN A LUGO

 

    La comunidad internacional. La mayoría de los jefes de Estado de la región mostraron públicamente su apoyo a Lugo y repudiaron el "golpe institucional"; se estudian sanciones contra Paraguay, que podría quedar fuera del Mercosur.

 

    Los campesinos. La denominada Liga Nacional de Carperos anunció marchas en 15 departamentos del país en apoyo de Lugo y un "plan de desobediencia" contra Franco.

 

    Sectores de izquierda. Varios movimientos ciudadanos y sectores políticos de izquierda crearon un frente junto con disidentes liberales para respaldar a Lugo.