En esa batalla cultural de identidad política Clemente en el Mundial 78 triunfa ampliamente y Caloi resulta el Comandante de la insurgencia popular.

EL NEGRO CALOI SE REUNÍA CON EL NEGRO FONTANARROSA, PERON Y EVITA EN EL COMANDO CELESTIAL

Por Martín García

Clemente lo lleva y lo trae, se convierte en un poderoso observador de la realidad. Con la fina ironía del Negro va a practicar peronismo aplicado en todas sus intervenciones.

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CALOI UN EXQUISITO Y NEGRO ARTISTA PERONISTA

 Por Martín García

 NAC&POP

09/05/2012

Carlos Loiseau, egresado del Colegio Buenos Aires, gracias al enorme esfuerzo de su madre, tenia una exquisita sensibilidad de artista como un poeta del dibujo y como un admirador de los plásticos, como Spilimbergo o Seguí,  aunque, en especial, de los que actuaban en el comic.

De ahí salió su serie “Caloi en su tinta” que, durante tantos años nos ilustro sobre los creadores  más importantes del arte del dibujo animado o no.

 Su pagina de la revista de los domingos de Clarín, mostraban su parte mas sensible, tanguera, poética, de un espíritu lírico, barrial, enamorado, de tardecitas, amores, y dolores del alma.

Esa era la parte que lo unía, definitivamente con su amigo Alejandro Dolina.

Y enseguida surgía, como en Alejandro,  la ironía del humor, donde la comedia humana asomaba más que dolorosa, cómica, ridículizando nuestras posturas, ambiciones, ilusiones.

 Pero el peronismo poco tiene que ver con la melancolía de estos negros maravillosos, él, Dolina y Fonranarrosa.

El peronismo es optimista por naturaleza, lo que permanentemente discrimina a José Pablo Feinman, obligado a ser filosofo y descreer de la alegría.

 Embarcado en una tira diaria, el Negro Caloi crea a Bartolo, con una lírica discepoliana,  paseando con su tranvía por una ciudad donde la soledad es reina ya que el 52% de sus vecinos son tangueros y viven solos.

Pero se le posa en una ventana un pajarraco peronista que iba a subvertirlo todo.

Ese pajarraco se llamara Clemente. Clemente arrasara con Bartolo.

Lo dejara que se vaya con su tranvía y se pierda en algún laberinto de Parque Chas, por ejemplo.

 Y Caloi nace a otra vida con Clemente.

Clemente lo lleva y lo trae, se convierte en un poderoso observador de la realidad.

Con la fina ironía del Negro, va a practicar peronismo aplicado en todas sus intervenciones.

A reirse y ridiculizar a los personeros de la antipatria.

Los agentes de las pretensiones colonialistas de los grupos financieros, sus cipayos locales y la tilinguería que acompaña las desnacionalizaciones.

Todo desde una mirada socarrona, cómplice con el lector y el compañero que acompaña desde la lectura cotidiana.

Clemente no solo es la contratara del hilo poético de Caloi, también es su contratara futbolera, ya que el Negro Loiseau es un hincha fanático de River como su personaje Bartolo, el del tranvía y por ende, su contrapersonaje, Clemente, sale fana de Boca Juniors, situación que su autor tuvo que sufrir durante décadas, ya que Clemente es claramente su mayor éxito popular.

 Durante el Proceso, River Plate sale campeón después de muchos años de sequía y Caloi no aguanta no poder festejarlo desde la tira, Bartolo ya se habia perdido por ahí y entonces decide hacer a Clemente también de River, como los pibes antes de hacerse definitivamente de un equipo, que prefieren sentirse campeones del que sale campeón.

 Asi se unen por un ratito el autor y el personaje en un festejo que ilumina al Negro por dentro y por fuera.

Pero la Dictadura no esta para estas irreverencias.

De la Secretaria de Prensa de los genocidas llaman a Marcos Citrynblum, el secretario General del matutino y le piden que Clemente vuelva a ser del cuadro que es, que demasiado se han subvertido los valores en este país y que uno de ellos es la pertenencia a un solo Club de futbol por persona.

Así los directivos del diario le otorgan al negro una pagina completa para que haga desdecir a Clemente de su festejo riverplatense y se vuelva a declarar hincha de Boca, claramente.

Clemente alude, entonces, a la pertenencia del dibujante que lo ha obligado a manifestarse en contra de su identidad.

 Pero Caloi se vengará. Cuando el Mundial 78 se hace presente, el Gordo José María Muñoz, defensor acérrimo del orden procesista, montado en la campaña “Los argentinos somos derechos y humanos” de la Dictadura, comienza a abogar porque los argentinos no mostremos la hilacha de nuestra cultura inculta y dejemos de tirar papelitos ante la entrada de los equipos en la cancha, antes de los partidos, para que los extranjeros nos vean pulcros y ordenados.

 Era el orden de los genocidas, mostrar que la casa estaba en orden, el pelo corto, las uñas limpias, los compañeros desaparecidos, sin papelitos revoloteando ensuciando la cancha, mostrando el desorden popular del peronismo derrocado.

 Entonces desde la majestad de su alegría, de su ideología y de su olfato popular Clemente comienza una campaña desde su tira diaria a favor de tirar papelitos.

Es una controversia política, el pueblo o la Dictadura.

El orden represivo o el amor popular.

Y el pueblo argentino da su veredicto.

Aunque la policía impide entrar a las canchas con diarios y bolsas de papeles, decomisándolo todo, salen papelitos de los bolsillos, de debajo de los pullóveres, de los buzos, de los sobretodos y al salir los equipos a la cancha, en especial la selección argentina, las tribunas comienzan a generar una nube de papelitos que inundan el espacio y manifiestan la alegría del pueblo por poder quebrar el orden de los genocidas para manifestar su pertenencia nacional y popular en defensa de la bandera argentina.

 En esa batalla cultural de identidad política Clemente triunfa ampliamente y Caloi es el Comandante de la insurgencia popular.

 Por ese entonces ya habíamos creado Aceituna (Personajes) para dar la pelea cultural en el escenario de los cumpleaños de los pibes, enfrentando a Mickey y el Pato Donald con Clemente, el Mago Fafa, Diogenes y el Linyera y El Loco Chavez.

En esa batalla cultural contra la Walt Disney y la King Features vemos que es necesario estar en la tele para disputar el merchandising de los chicos y así nace el dibujo animado del Mago Fafa de Alberto Broccoli, que se estrena en Videoshow; la serie de el Loco Chávez con el actor Carlos Rotundo, como Hugo Chavez, periodista; Adriana Salgueiro como Pampita y Miguel Angel Merellano como Balderi, el jefe del loco que se dará por Canal 11 de Buenos Aires hasta que el COMFER declare que El loco es un mal ejemplo para el argentino medio, porque no le gusta trabajar y además no respeta las jerarquías porque se pelea con su jefe.

Finalmente el muñeco de Clemente de televisión con la hinchada que canta cantitos ideados por el negro Dolina y el hincha de Camerún, símbolo de los equipos extranjeros que arribarían al mundial de futbol que había logrado  el peronismo para nuestro país y usufructuado por la Dictadura del Plan Cóndor.

Como el dibujo animado de Mafalda había sido rechazado por sus lectores que no se veían representados por la voz de Felipe, Manolo o Susanita, ponemos especial énfasis en la producción de la voz del querido pajarraco y después de un casting de casi 40 actores y locutores volvimos a la fuente con pelusa Suero, el que hacia la voz de Larguirucho de Anteojito que hace magistralmente la voz del Clemente que Carlos tenía en su oreja.

Después vendrían los artistas del muñeco, y venderíamos remeras, licencias para confeccionar muñequitos, pósters, tarjetas, en fin.

Una batalla cultural complicada comenzaba a dar sus frutos.

 Después estaríamos asociados junto a Dolina y Fontanarrosa en la revista Feriado nacional (que el insistió en que yo dirigiera) inaugurando el Suplemento Bragueta con los chistes desopilantes del Negro y de Fontanarrosa alrededor de la idea del sexo reprimido burdamente durante el Proceso que, aunque todavía gobernaba, ya había perdido su perfil con la derrota de Malvinas y se aprestaba a entregar el gobierno a Alfonsín.

Era la barra bullanguera que volvía al ruedo después de años de muerte y horror. “Vuelven las malas costumbres” rezaba la tapa del primer número.

 Es difícil pensar a Carlos cómodo en la pelea que el campo nacional y popular da contra el Multimedio que editaba el diario Clarín donde Clemente residía desde hace décadas.

Caloi era un compañero humorista que llegaba a ultima hora a la redacción y en el comentario del día con sus compañeros de trabajo sacaba la gracia del chiste de esa edición subido a su tablero.

Su editorial cotidiana muchas veces contradecía la posición de su Ceo respecto del gobierno nacional y popular.

Nadie podrá decir nunca que por cuestiones de conveniencia el Negro alguna vez haya escrito en contra de sus principios, ideas, ideología y no haya honrado el campo nacional y popular al que siempre perteneció.

A mi me da que su enfermedad, que surgió en estos últimos años, mostró nuevamente su espíritu rebelde, fino, exquisito, noble, peronista, como una resistencia a la entrega.

MG/

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N&P: El Correo-e del autor es Martín García garciacmartin@gmail.com