AL RESCATE DEL TESORO POTOSINO

El Nacional

El ministro de Culturas, Pablo Groux, anunció la intención oficial boliviana de recuperar el tesoro del galeón Nuestra Señora de la Mercedes.

AL RESCATE DEL TESORO POTOSINO

 

Por fin, más vale tarde que nunca. El ministro de Culturas, Pablo Groux, anunció la intención oficial boliviana de recuperar el tesoro del galeón Nuestra Señora de la Mercedes.

 

La reacción gubernamental llegó luego de la insistente presión de algunos parlamentarios, como Gonzalo Maldonado. Éstas sucedieron tras la sorpresa de columnistas y analistas frente a una marcada inacción de los políticos al respecto.

 

Valga recordar que diversos medios internacionales informaron detalladamente sobre este hallazgo y sus pleitos legales desde hace más de cinco años.

 

Como es sabido, la empresa estadounidense Odysey rescató el mayor tesoro que se haya hallado en el mar del que se tenga memoria. Se trata de cerca de 600 mil monedas de plata y oro que en octubre de 1804 eran trasladadas en la fragata Nuestra Señora de Las Mercedes. De pronto la embarcación junto a otras con las que viajaba fue bombardeada y hundida por barcos británicos.

 

Las monedas, por lo menos gran parte de su material y, probablemente, su acuñación, provenían de Potosí. También resulta probable que otra cantidad de ese total haya sido colectada en Perú y una parte más en Ecuador.

 

En esos países el reclamo llegó incluso en voz de los presidentes Ollanta Humala y Rafael Correa. Y mucho antes que ellos de diversos críticos cuestionaron la inicial intención de que la disputa se centre entre el Gobierno español y la Odyssey.

 

El columnista español Luis Martín Cabrera escribió el 26 de febrero: “Ayer llegaron a España los restos del “tesoro” de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes. Uno tras otro, todos los medios de comunicación españoles, el telediario de la cadena estatal RTVE a la cabeza, señalan la legitimidad absoluta del Estado español sobre el “tesoro” y la victoria moral que supone habérselo arrebatado a la codiciosa empresa norteamericana “Odyssey”. (…)Ahora las cortes estadounidenses le dan la razón al Estado español y el tesoro vuelve, según las autoridades españolas, a sus legítimos propietarios”.

 

Pero Cabrera, a diferencia de muchos de sus colegas ibéricos, le puso un acento particular al anuncio. “No podemos seguir callados, el silencio es cómplice, tenemos que preguntarnos en voz alta: ¿Cómo y en qué situación fueron extraídos el oro y la plata de esas 600 mil monedas? ¿Qué implicaciones tiene para la ciudadanía española considerarnos legítimos herederos de ese “tesoro”? ¿Qué efectos políticos tiene que el Ministerio de Cultura se haya hecho cargo del tesoro y lo considere un legado histórico?

 

Para responder a estas preguntas creo que ayudaría volver a leer, o leer por primera vez, “La brevísima destrucción de las indias” de Bartolomé de las Casas, las crónicas y los dibujos del gran Guamán Poma de Ayala o cualquier cosa que nos ayude a entender lo que fue el sistema de la encomienda en América, el yugo impuesto hasta la muerte o la extenuación sobre la población indígena y sobre los esclavos de África para extraer el oro y la plata de las minas del Perú y de otros virreinatos. Yo no quiero ese legado histórico, no podemos identificarnos como pueblo con esta miserable historia de reyes decadentes y mercaderes explotadores, no podemos permitir que se vuelva a ensalzar en nuestro nombre la deshumanización de los pueblos indígenas de las Américas”.

 

Luego, concluye: “Los únicos legítimos herederos de ese “tesoro” son los indígenas de Perú y Bolivia, dueños antes de la llegada de los europeos de sus recursos naturales y descendientes de quiénes dejaron sus vidas en esas minas para que hoy podamos ir de paseo a la Granja o a El Escorial y admirar la magnificencia de nuestro pasado”.

 

Así, el reclamo por el legado que contenía la Fragata nuestra Señora de las Mercedes ha empezado a extenderse y magnificarse. Esperemos que las expresiones de nuestras autoridades, inmersas en su filosofía descolonizadora, mínimamente se parezcan a las del indignado columnista español citado líneas arriba. Por ahora sólo contamos con las del ministro Groux.

 

Un cable señala que “el ministro de Cultura de Bolivia, Pablo Groux, reveló, el jueves 2 de marzo, que hace dos días sostuvo una reunión con el embajador español, Ramón Santos. Groux señaló que fue a conversar sobre la posibilidad de que regrese a Bolivia parte del tesoro porque “muchas de esas monedas fueron acuñadas en Potosí”.

 

Según reveló, España estaría estudiando la posibilidad de que las casi 600 mil monedas de plata y oro sean compartidas con unos 30 museos españoles y latinoamericanos.

 

Algo es algo, y, lo dicho, más vale tarde que nunca.

 

 

Gentileza Andrés Soliz

Editorial de "El Nacional", Tarija, 11 marzo 2012

 

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