Con los "Campeonatos juveniles e infantiles Evita" miles de niñas de todo el país tuvieron la posibilidad de ser parte de las competencias en distintas disciplinas.

EVITA, DEPORTES, GENERO Y NUMERO

Por Osvaldo Jara

“Nosotros preparamos a los hijos del pueblo para que sean conductores de sus masas en la hora de los pueblos, cuya aurora comienza anunciando el mediodía brillante en que los pueblos tomarán las riendas de sus propiodestino”. (Evita)

EVITA, DEPORTES, GENERO Y NUMERO

Noemí Simonetto, la tanita de Avellaneda, medallista olímpica en Londres 1948.

Por Osvaldo Jara

TELAM

5 de marzo de 2012

Eva Perón es una de las figuras más importantes de la historia argentina.

A través de su concepción política se puede sintetizar un proyecto nacional.

El ascenso de la mujer coincide con su época, cuando se produce un impulso que provoca la ampliación de derechos en diversos ámbitos que hasta ese momento le estaban vedados.

Resultaría equivocado pensar que la facultad de poder emitir el sufragio fue la única expresión palpable.

El género femenino comenzó a tener ingerencia en distintos aspectos de tal manera que empezó a transitar las fábricas, las facultades, los espacios de discusión; logra ser valorada en su rol social de manera paulatina.

Entre estos se encontraba el deporte, parte fundamental en las conquistas que se venían evidenciando

El camino hacia la democratización de la práctica deportiva en nuestro país ha tenido un largo trayecto.

En un primer momento se redujo a un principio elitista, eran las personalidades encumbradas quienes gozaban de esta actividad.

Es así como miembros de esta selecta clase -sean criollos o extranjeros-tomaron la iniciativa dirigencial para impulsarla.

En el caso de la condición femenina la incursión en estas prácticas resultó mucho más difícil.

Este género se encontraba con un doble impedimento para encontrar su democratización; la elitización de la práctica y el hecho de ser mujer.

El lugar que se les daba era realmente escaso, tal es así que tardarán muchos años para que se dé una paridad entre varones y mujeres.

Con la aparición del peronismo comienza a evidenciarse señales de equiparación.

Una de las principales preocupaciones del Estado fue fomentar la actividad deportiva en los chicos y jóvenes que necesitaban de instancias participativas.

La vocación por los deportes en las muchachas aparece como valor intrínseco.

Los Campeonatos Juveniles e Infantiles Evita constituyeron un  ejemplo en este sentido.

Miles de niñas de todo el país tuvieron la posibilidad de ser parte de  estas competencias a través de distintas disciplinas.

La formación de esta franja etaria estaba mediada por otras cuestiones, como la medicina preventiva.

Es por eso que estaba implementada la revisación médica obligatoria antes de realizar una competencia.

No tenía que ver con un requisito antojadizo sino que tendía a preservar y asegurar la calidad de vida de las personas.

Evita tendrá mucho que ver con el concepto basado en la preparación integral de los sujetos.

“Nosotros preparamos a los hijos del pueblo para que sean conductores de sus masas en la hora de los pueblos, cuya aurora comienza anunciando el mediodía brillante en que los pueblos tomarán las riendas de sus propiodestino”.

Al igual que la niñez la adolescencia fue desde el principio un valor fundamental para el gobierno justicialista. 

La creación de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) en 1953 fue una experiencia que complementó a la enseñanza de distintos saberes.

Las instalaciones, en el caso de la rama femenina, se encontraban en la Quinta Presidencial de Olivos.

Esta organización estaba dividida en dos ramas, pertenecientes una a cada sexo.

Una significación de gran impacto fue su constitución organizacional ya que estaban conformadas por una comisión directiva y delegados por disciplina.

La UES no tenía solamente finalidades deportivas sino que preveía una preparación integral.

De esta manera había cátedras de historia, filosofía y música, entre otros.

En la idea de crear este agrupamiento estaba la intención de enculturizar a los jóvenes pero, también, de politizarlos.

“Esta debe ser una escuela -decía Perón- de manejo propio de las chicas estudiantes.

Aquí todo lo que hay y todo lo que se hace es administrado,gobernado y dirigido por las jóvenes de la UES que hasta ahora han dado un ejemplo de buen juicio, de cultura y corrección”.

A nivel masivo había una firme decisión de fomentar los deportes en el seno de la sociedad.

En el caso del género femenino existía la dificultad deque era muy poca la actividad.

Los Ateneos Deportivos Evita vinieron a responder en parte a estaproblemática.

Este nucleamiento se trazó como perspectiva impulsar la práctica en las mujeres de distintas edades y condición social.

Los ateneos se multiplicaron por todo el país, organizando distintas actividades.

En ellas se practicaban disciplinas como básquet, tenis, atletismo, esgrima,bochas, pelota al cesto, etc.

Una de sus máximas autoridades fue Elsa Lidia Irigoyen, quien supo ser presidenta.

Su profundo conocimiento y su convencimiento político la llevaron a defender la importancia del deporte con tenacidad.

Su política apuntó a impulsarlo por el interior del país ya que se notaba una enorme falencia en este sentido.

Muchas deportistas colaboraron viajando por las diferentes provincias para organizar charlas y conferencias.

Esta iniciativa concitaba una especial singularidad ya que mientras las aficionadas tenían la posibilidad de conocer a sus ídolos las atletas se relacionaban con las experiencias del pueblo.

Es en esta década cuando aparecen mujeres que se convierten en figuras del deporte.

Se trata de deportistas que ya venían desarrollando su actividad pero que necesitaban un respaldo para potenciar sus condiciones.

Esto ocurrió luego de 1946 cuando el Estado tomó un rol activo y respaldó al deporte y a sus atletas.

En este tiempo había valores de importancia como Noemí Simonetto, Elsa Irigoyen, Enriqueta Duarte, Teresa Carabajal o María Beatriz Terán de Weiss.

Estas figuras logran destacarse tanto de manera individual como de conjunto, obteniendo certámenes de trascendencia.

Jeanette Campbell había sido la primera mujer que integró una delegación argentina en las Olimpiadas de 1936.

En Londres (1948) y Helsinski (1956) la presencia de este género se vio aumentado considerablemente; once y ocho respectivamente.

Pero además, producto de la política deportiva encarada por el peronismo, era posible reconocer la aparición de deportistas que tenían una importante proyección.

Un caso es el de Edda Buding, tenista que venía teniendo una interesante performance.

Si bien la brecha entre ambos sexos continuó siendo dispar la participación femenina en el deporte experimentó en esta etapa un importante avance.

El hombre aún seguiría dominando la escena.

Para que esta tendencia lograra revertirse debieron pasar muchos años.

Sin embargo, y al igual que en otros estamentos de la vida argentina, el deporte estaba esbozando sus primeros pasos hacia la igualdad.